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RESOLUTIVOS DEL 18º CONGRESO DE LA CONFEDERACIÓN INTERNACIONAL DE ORGANIZACIONES SINDICALES LIBRES (CIOSL)


III. Una OIT fuerte en pro de la Justicia Social en la Economía Global

1. El Congreso reafirma su firme apoyo a la Organización Internacional del Trabajo en la consecución de su mandato histórico de promover la justicia social y los derechos intereses de los trabajadores/as en todo el mundo. Compromete a la CIOSL para que, a través del Grupo de Trabajadores, contribuya a reforzar la OIT, a incrementar la participación de mujeres a todos los niveles, a aumentar la eficacia de su trabajo y a garantizar que el tripartidismo siga siendo una característica esencial de sus actividades y su estructura.


2. El informe de la Comisión Mundial sobre la Dimensión Social de la Globalización ofrece un nuevo enfoque y nuevas oportunidades para que la comunidad internacional pueda abordar la globalización en el contexto del compromiso de la OIT en favor de la justicia social y los derechos fundamentales de los trabajadores/as a fin de garantizar que brinde oportunidades y beneficios tangibles a todos los países y a todas las personas. Resulta crucial que aprovechemos esta oportunidad y, en el seguimiento del informe, la OIT ejerza presión sobre todas las organizaciones internacionales involucradas, y especialmente la OMC, el FMI y el Banco Mundial, respecto a la necesidad de llevar a cabo actividades conjuntas para dar efecto a las recomendaciones de la Comisión.

3. El respeto universal de los derechos humanos en el trabajo, tal como se proclama en los Convenios fundamentales de la OIT a los que hace referencia la Declaración de la OIT relativa a los Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo de 1998, debe formar parte de cualquier enfoque sobre la gobernanza global, y constituir una prioridad para la coherencia de las políticas internacionales, la cooperación y las actividades de promoción. Pese a algunos indicios positivos, particularmente en relación con el Banco Mundial, la ausencia de una cooperación real hasta la fecha entre la OIT y la OMC sigue siendo un fallo importante y un obstáculo que urge superar.

IV) Combatir la discriminación y lograr la igualdad

1. El Congreso deplora que en todo el mundo, millones de personas no obtengan un empleo, se vean confinadas a ciertas ocupaciones, se les nieguen promociones en el trabajo, se les ofrezca un salario más bajo, o sean víctimas de acoso e intimidación, sencillamente a causa de su sexo, religión, color, nacionalidad, procedencia étnica, orientación sexual, identidad de género, opinión política, origen social, edad o discapacidad. La discriminación es una violación de los derechos humanos fundamentales, que priva a las personas de su voz y erosiona su autoestima. Les impide que realicen todo su potencial y puedan contribuir y beneficiarse del desarrollo económico, social, cultural y político, con lo que se perjudica también la democracia, la justicia social y la cohesión social. La discriminación sistemática a menudo está estrechamente vinculada a la pobreza y la exclusión social. Su eliminación en el mundo del trabajo y en la sociedad en general resulta indispensable en cualquier estrategia sindical para la reducción de la pobreza, el desarrollo sostenible, conseguir la igualdad para todos los trabajadores y trabajadoras y el logro de la paz. Nuestra tarea como sindicatos es promover una aplicación coherente del principio de igual salario por trabajo de igual valor, y denunciar cualquier infracción del mismo. El Congreso compromete por tanto a la CIOSL a combatir la discriminación en todas sus formas, como parte esencial de su trabajo en pro de la equidad, los derechos y la justicia.

2. La diversidad en el lugar de trabajo representa una oportunidad para los sindicatos y supone también un importante reto. El Congreso afirma que todos los trabajadores y trabajadoras tienen iguales derechos a la dignidad y a la justicia en el lugar de trabajo. Los sindicatos han de estar profundamente comprometidos a defender y promover los derechos de todos y todas, reconociendo al tiempo que distintos grupos de trabajadores/as pueden tener necesidades y preocupaciones especiales, y darles la oportunidad de perseguir conjuntamente sus objetivos. El Congreso reconoce la múltiple discriminación de que son víctimas las mujeres y subraya la importancia crucial que tiene la integración de una perspectiva de género en todas las políticas, programas y actividades. El Congreso condena el sexismo, el racismo, la xenofobia, la intolerancia, el fanatismo y los prejuicios que no deben tener lugar en nuestras sociedades ni el movimiento sindical. Muchos de los que sufren de discriminación realizan trabajo informal o no protegido, por lo que la implementación y el seguimiento de las recomendaciones de la Discusión General durante la Conferencia de la OIT en 2002 sobre la economía informal resultan particularmente importantes para esos trabajadores y trabajadoras.

3. El Congreso está profundamente preocupado por el aumento del racismo, la xenofobia, la intolerancia y los conflictos religiosos y étnicos, lo que tiene un profundo impacto en las vidas de los trabajadores y trabajadoras y sus familias. Los últimos acontecimientos mundiales han hecho que la lucha contra el racismo resulte aún más difícil. La creciente presencia de partidos de extrema derecha en muchos países, y el comportamiento de algunos gobiernos al adoptar políticas y una legislación contrarias a los resultados de la Conferencia Mundial de la ONU contra el Racismo, la Xenofobia, la Discriminación Racial y las Formas Conexas de Intolerancia (Durban, 2001), resultan particularmente preocupantes. La adopción de leyes antiterroristas y de políticas cada vez más rígidas de asilo e inmigración podrían fomentar la discriminación, y hacer que revista aún más importancia el que los sindicatos intensifiquen sus actividades en la lucha contra la discriminación racial en todo el mundo. La CIOSL y sus afiliadas deben continuar sensibilizando a la opinión pública sobre la contribución vital que realizan a la sociedad los migrantes, las personas pertenecientes a pueblos indígenas y minorías étnicas y de qué manera enriquecen nuestras culturas y refuerzan nuestra economía.

4. El principio básico de la política sindical en esta área debe seguir siendo la igualdad de trato para los trabajadores/as migrantes, tanto en interés de los propios migrantes, como para asegurarse de que los empleadores no abusen de la situación generalmente vulnerable en que se encuentran los migrantes para recortar las condiciones de los trabajadores nacionales, lo que constituye una forma de dumping social. La igualdad de trato debe aplicarse, no sólo en relación con los términos y condiciones de empleo, sino en todas las áreas de los derechos humanos, la seguridad social, la vivienda y la educación. Los trabajadores y trabajadoras migrantes tienen derecho a una vida familiar y por tanto a reunirse con sus familiares.

A) ERRADICAR EL TRABAJO INFANTIL

1. El Congreso compromete a la CIOSL a continuar la lucha para eliminar el trabajo infantil. Desde los albores de nuestro movimiento, los sindicatos han venido luchando, muchas veces en cooperación con otros grupos, para poner fin a la explotación de los niños y asegurarse de que todos los niños y niñas acudan a la escuela. Se han logrado avances en muchos países, pero cerca de 250 millones de niños siguen siendo utilizados como mano de obra infantil. Dos terceras partes de ellos realizan trabajos peligrosos. Se trata de un problema particularmente grave cuando se trata de niñas, la mayoría de las cuales están contratadas para el servicio doméstico más que en cualquier otra categoría de trabajo. 8,4 millones de niños son víctimas de la esclavitud (incluyendo el reclutamiento forzoso en conflictos armados), la explotación sexual y otras actividades ilícitas.

2. El Congreso rechaza los argumentos en el sentido de que el trabajo infantil es inevitable, beneficioso a nivel económico, socialmente aceptable o que redunda en beneficio de los niños implicados y sus familias. En realidad, el trabajo infantil constituye un importante impedimento al desarrollo económico, con un enorme costo social y económico. Sólo cuando los países tomen medidas para sacar a sus niños del trabajo y hacer que acudan a la escuela, se podrán conseguir economías sostenibles y justas. La OIT estima que para el año 2020, el costo económico total del trabajo infantil en los países en desarrollo y en transición superará los US$ 5 trillones. Por una sexta parte de esa suma, podría proporcionarse una plaza escolar para cada uno de los niños que trabajan en el mundo durante el mismo período. Ningún país puede escapar de la pobreza recurriendo al trabajo infantil, y la CIOSL debe continuar oponiéndose a aquellos que promueven este punto de vista o que justifican la explotación de la mano de obra infantil en cualquier otro modo.

3. Las campañas del movimiento sindical internacional contra el trabajo infantil deben abordar el problema en todas sus manifestaciones, prestando la adecuada atención a sus diversas causas y ramificaciones: en la economía formal; en las actividades informales urbanas y rurales; mediante la provisión pública y universal de educación gratuita, obligatoria y de calidad; proporcionando asistencia para mejorar los ingresos familiares; creando y manteniendo una concienciación y un compromiso por parte de la opinión pública; y haciendo campañas para que los gobiernos ratifiquen y apliquen los Convenios de la OIT Nº 138 (Edad mínima de acceso al empleo) y Nº 182 (Peores formas de trabajo infantil), y para que los empleadores garanticen el respeto de dichos convenios en todas sus operaciones, incluyendo sus cadenas de suministros.

4. Una tarea primordial para la CIOSL será mantener las presiones sobre las instituciones internacionales para asegurarse de que las políticas comerciales, económicas y financieras apoyen la eliminación del trabajo infantil en lugar de reducir el acceso a la educación, la provisión de servicios sociales y sanidad y socaven las normas laborales, factores que empujan a más niños a abandonar la escuela para ponerse a trabajar. Apoyar la continuación de campañas en favor de la educación universal debe seguir siendo un objetivo prioritario en el futuro.

B) TRABAJADORES Y TRABAJADORAS JÓVENES PARA EL FUTURO

1. El Congreso reconoce que abordar de forma eficaz las preocupaciones y las expectativas de los/las trabajadores/as jóvenes y lograr su plena integración en los sindicatos, resulta vital para el futuro del movimiento sindical en todo el mundo. Compromete a la CIOSL a proseguir e intensificar su trabajo de apoyo a un empleo decente, una educación y formación de calidad para los/las jóvenes que aporte la debida calificación, así como acciones sindicales encaminadas a mejorar el reclutamiento, la sindicalización y representación de los trabajadores/as jóvenes.

2. Los jóvenes en todo el mundo figuran entre las personas más gravemente afectadas por el desempleo, la asignación inadecuada de recursos por parte de los gobiernos para la educación y la formación, y la explotación y discriminación en el trabajo, haciendo que muchos de ellos queden marginados de la sociedad en la que viven. Numerosos jóvenes empiezan trabajando en empleos a tiempo parcial, casual o temporal, y no logran escapar de ese tipo de empleo precario a lo largo de toda su vida laboral, generalmente en condiciones deplorables e insalubres y con salarios más bajos. Al mismo tiempo, el relativamente bajo nivel de membresía sindical entre los jóvenes implica que se ven muchas veces privados de la protección, información y formación que garantizan la defensa y la representación sindical. En las zonas francas industriales, la mano de obra está compuesta en su mayor parte por mujeres jóvenes.

3. Los gobiernos, colaborando con los empleadores y los sindicatos, deben tomar medidas firmes para garantizar el acceso universal a una educación de calidad, la introducción de mejoras en los medios a través de los cuales los jóvenes pueden realizar una transición efectiva de la escuela al trabajo, y políticas integradas para el aprendizaje continuo, especialmente dentro del entorno laboral y durante las horas de trabajo. Resulta esencial que los empleadores se comprometan más con la formación profesional, reconocida mediante un diploma, de los trabajadores/as jóvenes que componen su fuerza laboral, que en muchos casos se ha reducido considerablemente en los últimos años.


C) LOS SINDICATOS PARA LAS MUJERES, LAS MUJERES PARA LOS SINDICATOS

1. El Congreso reconoce la inmensa contribución que realizan las mujeres a la sociedad, la vida económica y el movimiento sindical. Deplora la persistencia de una profunda y acentuada discriminación contra la mujer en todas las áreas de la actividad económica y social, y compromete a la CIOSL a luchar por su eliminación.

2. La discriminación de género resulta evidente en todo el mundo en cuanto al acceso a los recursos, la educación y las oportunidades económicas, así como para acceder al poder político y a puestos directivos. La participación de mujeres en la fuerza laboral mundial representa actualmente cerca del 40% y sigue en aumento, pero las mujeres ganan entre un 30% y un 60% menos que los hombres, se concentran en empleos de baja capacitación, infravalorados e inseguros, experimentan frecuentemente acoso sexual en el lugar de trabajo, y sufren más y durante más tiempo del desempleo. Las declaraciones con respecto a un mayor compromiso político, y las amplias disposiciones legislativas en favor de la igualdad, aunque son importantes, no han resultado suficientes para desarraigar la discriminación, particularmente en sus formas ocultas. Además, las mujeres siguen debiendo asumir casi todo el peso de las responsabilidades familiares.

3. Muchos aspectos de la globalización están teniendo un impacto negativo en el estatus de la mujer en el trabajo y en la sociedad, exacerbando la desigualdad en lugar de contribuir a su eliminación. La renuncia por parte del Estado a ciertas actividades económicas y regulatorias, la privatización, y la reducción del gasto público para el suministro de servicios básicos se han generalizado. Muchas veces han tenido lugar en el contexto de programas de ajuste estructural, corriéndose el riesgo de que las negociaciones del AGCS agraven aún más la situación en el futuro. Estos procesos resultan doblemente discriminatorios contra la mujer, ya que afectan de forma adversa los niveles y las condiciones de empleo en sectores con una importante presencia de mujeres, además de reducir el suministro de aquellos servicios de los que dependen las mujeres de forma desproporcionada, particularmente debido a que se ven obligadas a asumir una carga muy superior en cuanto a las responsabilidades familiares.


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