diciembre
2006 Suplemento No
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Informe de la Comisión Nacional Ejecutiva IX Balance En cumplimiento de nuestros estatutos la comisión nacional ejecutiva presenta el siguiente informe político acerca de la situación nacional. El octavo congreso de la UNT de noviembre del 2005, formulo una estrategia general cuyas tareas definidas fueron: defender los derechos de los trabajadores luchar por la unidad del movimiento sindical, ampliar las alianzas con el conjunto del movimiento socia y desarrollar iniciativa propia durante el proceso electoral del 2006. Este IX Congreso General tiene la obligación de evaluar con objetividad los resultados de esta política para saber cual ha sido la consistencia de nuestros planteamientos con los resultados alcanzados y a partir de ello valorar la certidumbre de la estrategia apropiada para así corregir posibles fallas y precisar los cursos de acción para alcanzar nuestras metas u objetivos estratégicos. El balance de la defensa de los derechos de los trabajadores es magro: Los aumentos saláriales y el paquete de prestaciones muestran que con enorme dificultad apenas hemos logrado mantener la capacidad del poder adquisitivo que se tenían un año antes, con una inflación real por arriba de la registrada por el Banco de México, lo que implica que los aumentos escasamente se mantuvieron un punto o dos por arriba de la meta inflacionaria. Hubo casos en donde algunos sindicatos Por su situación particular aceptaron una reestructuración en sus prestaciones (Bancomext, ASPA, ASSA, etc.). Por otra parte, las luchas de otros sectores de la UNT como el Sindicato de Bachilleres, Volkswagen, SUTIN, STRM, SNTSS, STUNAM, muestran que pese a la dura resistencia empresarial y gubernamental es posible evitar un mayor deterioro salarial. Respecto al derecho al empleo los resultados son negativos, este año por cada empleo normal se han creado 1.5 empleos informales es decir se mantienen la tendencia empresarial de negarse a crear empleo productivo y regulado por la ley para lo cual utilizan muchas figuras del empleo precario, marginal, subempleo o "asociado" como el que utilizan los grandes grupos como Wallmart, BancoAzteca, etcétera. Esta tendencia de fortalecer con la complicidad del Gobierno la creación de empleo de mala calidad se apoya en una falsa idea de la competitividad del país a partir de los bajos salarios. En el rubro de los derechos sociales baste señalar el crimen industrial cometido en la Mina Pasta de Conchos en Coahuila, para observar como la política gubernamental es cómplice y esta al servicio de formas brutales de acumulación de capital a costa de la seguridad, la salud y la vida de los trabajadores. Respecto a los derechos sindicales constatamos una ofensiva empresarial-gubernamental contra los derechos de los trabajadores. La política laboral oficial ha implicado: un acuerdo tácito con el viejo corporativismo de Estado, y la creación de un neo corporativismo empresarial que combate a las organizaciones sindicales que reivindican la libertad, la autonomía y la independencia sindical. La hostilidad e intervensionismo de la STPS en el sindicalismo democrático se manifiesta cada vez de forma mas burda. El proyecto de la derecha es un proyecto integral: que pretende mantener el control corporativo del movimiento sindical, combatiendo a fondo a los sindicatos que se reivindican como representantes de los trabajadores, para ello ha desarrollado toda un ideología contra los sindicatos considerándolos defensores de privilegios, que no de derechos conquistados, enemigos de la competitividad y del libre mercado. Esta visión reaccionaria propia del siglo XVIII y XIX, es contraria a la existencia de sindicatos como los que integrar a la UNT , que defienden los intereses de los trabajadores frente a la rapiña de los empresarios y la sobreexplotación del capital multinacional. La experiencia del año en curso nos muestra esa política: el apoyo a toda costa al actual presidente del Congreso del Trabajo, a costa de fracturar esa organización, el violento ataque a la autonomía del CT y del sindicato minero, la creación de la Alianza Sindical Mexicana apadrinada y promovida por el Secretario del Trabajo, los intentos de intromisión en el SNTSS, y el respaldo a los empresarios aéreos contra los sindicatos del sector, todo ello configura una política agresiva, divisionista, intervensionista y contraria a los derechos de las trabajadores. A pocos días de la toma de posesión del nuevo Jefe de Estado, los nombres de los posibles secretarios del trabajo, todos ellos enemigos de los sindicatos, preludian un ataque a fondo contra los derechos de los trabajadores vía cambio de la Ley Federal del Trabajo, con el objetivo de liquidar toda reglamentación para lograr la plena flexibilización del trabajo como condición sine qua non para alcanzar la competitividad mundial y niveles de crecimiento que permitan al país colocarse en los próximos 20 años entre las diez potencias mundiales. Hace un año en el VIII Congreso de la UNT nos planteamos la necesidad estratégica de responder a estos retos fortaleciendo la acción coordinada de la UNT y de ésta con otras vertientes del sindicalismo, entre ellas la proveniente del viejo corporativismo de Estado que se estaba enfrentado a: la política antilaboral del Gobierno Mexicano. En el primer caso, aun queda mucho por avanzar, requerimos superar la herencia del pasado sindical en lo que se refiere a la ausencia de una política de desarrollo sindical, es decir una serie de acciones para desarrollar a la organización, para crear nuevos sindicatos, atraer a otros ya organizados, contar con medios de difusión, reforzar la unidad y cohesión interna y evolucionar para conformarnos como una verdadera Central Sindical, si queremos construir nuevas sinergias con otras vertientes de! sindicalismo nacional e incrementar nuestra membresía. Ya que actualmente la UNT funciona todavía como un frente de sindicatos, esto nos ayuda a preservar la autonomía de los mismos pero limita nuestra capacidad de acción coordinada para constituirnos en un autentico sujeto político social, con mayor capacidad de representación, interlocución y unificación del sindicalismo nacional de los trabajadores y para los trabajadores, es decir constituirnos en un movimiento obrero democrático, moderno, propositivo, participativo, plural, e incluyente, con transparencia y rendición de cuentas. Constituirnos en una verdadera organización nacional, unitaria, autónoma coherente y combativa deberá ser el principal objetivo estratégico de la UNT. Si no logramos alcanzar esta meta, la UNT no estará en condiciones de alcanzar los otros objetivo estratégicos nacionales: defender con mas contundencia los derechos de los trabajadores mexicanos, unificar y hacer pesar al conjunto del sindicalismo como nuevo sujeto socia autónomo frente al empresariado el gobierno y el resto de la sociedad nacional, ser una fuerza con capacidad de representación e interlocución nacional e internacional. En relación con el propósito de ampliar las alianzas con el conjunto del movimiento social y desarrollar iniciativa propia durante el proceso electoral del 2006. Los resultados muestran diferencias: por un lado nuestra participación en el Frente Sindical, Campesino, Indígena, Social y Popular (FSCISP) se ha diluido debido fundamentalmente a que no se han logrado procesar las diferencias y anteponer las coincidencias. Queda como tarea pendiente la de redefinir los métodos de funcionamiento del FSCISP, a fin de superar esta condición, y en todo caso priorizar la lucha contra las reformas estructurales, que aún pueden jugar un papel relevante. Manteniendo nuestra flexibilidad y objetivos alcanzamos dos éxitos importantes al crear con los sindicatos escindidos del Congreso del Trabajo (CROC, CROM, COR, Mineros, etc.) el Frente Nacional por la Unidad y la Autonomía Sindical (FNUAS) con enormes posibilidades de desarrollo siempre y cuando actuemos con sentido unitario y plural con relación a un programa que va ampliándose y concretándose de manera sistemática. En el futuro inmediato esta por verse si este potencial, se consolida o si las posiciones sectarias o conservadoras de algunas organizaciones del FNUAS prevalecen en perjuicio de su propio desarrollo. Impulsamos con éxito la formación de la Coalición Ciudadana para la Transición Democrática , creada antes de la campaña presidencial lo que generó una muy buena acogida entre diversas organizaciones sociales, sindicales, campesinas y políticas, en la sesión inaugural estuvieron presentes dirigentes de los principales partidos políticos con quienes mantuvimos un fructífero diálogo respecto a la necesidad de suscribir un acuerdo de gobernabilidad para el país y un programa de reformas inmediatas. La Coalición Ciudadana a pesar de los factores ajenos a ella que han obstaculizado su consolidación; especialmente la naturaleza de una campaña presidencial en la que cada partido buscó obtener aliados inmediatos, la evolución de la agresiva campaña electoral, excluyente, que polarizó el clima político y sumió al país en una crisis postelectoral que se esta transformando en una mayor crisis política. Continúa quebrantando la posibilidad de avanzar en la búsqueda de un acuerdo de gobernabilidad y un programa de reformas del Estado, económica y social elaborado y propuesto de manera plural y democrática por la Coalición. Asimismo con el objetivo de encontrar soluciones y alternativas a la actual crisis política y cambiar la actual correlación de fuerzas se han establecido relaciones promisorias con el Diálogo Democrático Nacional y el Frente Amplio Progresista. Características de la situación actual 1. El proceso electoral federal de Julio del 2006 demuestra que, para democratizar efectivamente a nuestro país, la alternancia en el poder y las reformas limitadas únicamente al ámbito electoral son claramente insuficientes. 2. La consolidación de los poderes de facto; los medios de comunicación electrónicos, los grupos empresariales oligárquicos, la iglesia, el capital multinacional y el narcotráfico es uno de los elementos determinantes, junto a la crisis de la clase política, que explican el controvertido desenlace de los comicios recientes así como el estancamiento político y económico de la nación. 3. En estas condiciones no es exagerado afirmar que el próximo Presidente de la República encabezara un gobierno acosado y débil que carece de la fuerza y de la legitimidad que otorga la certeza, ausente en los comicios recientes. 4. El riesgo es que, como resultado de las presiones de los poderes de facto, se consolide un régimen excluyente y autoritario cuya agenda social y política se limite a impulsar las llamadas reformas prioritarias con las consecuencias sociales que ya hemos analizado en otras oportunidades y con" la inevitable profundización de la integración subordinada de nuestro país a los mercados mundiales globalizados. 5. La crisis política, por otra parte, no proviene solamente de la coyuntura político-electoral, obedece a problemas estructurales profundos que están por encima de ella y que tienden a agravarse, por ello debemos replantearnos nuestro quehacer, abandonar la lucha aislada o dispersa, para caminar unitariamente a favor de una agenda común para el cambio y la transformación del país. 6. En la agenda social nuestras propuestas de reforma social y democrática del estado, reforma laboral integral y productiva y de nueva política económica deberán ocupar un lugar preponderante. Sin una transformación de fondo del conjunto de las instituciones del estado, sustentada en una relación no corporativa de! gobierno y la sociedad, no habrá solución real de la actual crisis política, justamente porque en cualquier otro escenario se estarán soslayando los problemas de fondo que nos han conducido al actual estado de cosas. 7. En la UNT estamos convencidos de que la democracia no veta a nadie por lo mismo nos oponemos a que la salida a la crisis política actual y a conflictos sociales como el ocurrido en Oaxaca sea represiva o violenta. Solo el dialogo entre todos los actores garantiza una solución real y de fondo de la actual problemática. Asimismo coincidimos en que hoy es fundamental rescatar los avances democráticos, así como los logros adquiridos por el movimiento social. 8. Las organizaciones que integran la UNT , vemos a esta crisis como la oportunidad para reconstruir al país, a las instituciones y lograr acuerdos con nuestros aliados del sindicalismo nacional, del movimiento campesino y de la coalición ciudadana en torno a una Agenda Social Nacional. 9. En los últimos años hemos sido capaces de combinar la capacidad de propuesta, la negociación y la movilización social. Esta lógica nos ha llevado a construir varios frentes de lucha como el FSCISP, FNUAS y La Coalición Ciudadana. 10. Paralelamente se han entablado relaciones con organizaciones como el Frente Amplio Progresista. Asimismo hemos participado en la fundación de la Confederación Internacional Sindical. 11. Ha llegado el momento de integrar y consolidar estos esfuerzos, para ello es necesario precisar nuestra política de alianzas poniendo el énfasis en la agenda de lo social. A partir de la profundidad y extensión de los acuerdos relacionados con ella podremos ubicar el valor que cada uno de estos frentes puede tener para el cumplimiento de nuestros objetivos estratégicos. 12. En este sentido debe quedar claro que lo que se busca no es conseguir la unidad a toda costa, mucho menos si el precio a pagar consiste en olvidarse de nuestro propio perfil y proyecto en función de una presunta unidad de acción carente de objetivos claros. Por el contrario el objetivo es integrar un movimiento social de izquierda, capaz de actuar política y socialmente para democratizar a nuestro país y evitar que las peores tendencias de la actual crisis política se materialicen. La Agenda Social de la UNT Entre otros elementos, la agenda social que estamos elaborando con nuestros aliados incluye los siguientes: 1. Reforma Social y Democrática del Estado, como primer paso en este proceso es indispensable una Reforma político-electoral que supere los problemas que se presentaron en la reciente contienda electoral. 2. Para construir la reforma integral de las instituciones necesitamos de un nuevo pacto del Estado mexicano con sociedad. 3. Impulso del Consejo Económico y Social de Estado como un mecanismo no corporativo para elaborar políticas publicas con participación social. 4. Defensa de los derechos laborales establecidos en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en los Convenios Internacionales, en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en el Pacto Mundial de la ONU. 5. Reforma laboral y productiva integral que garantice la autonomía y la libre sindicalización, el derecho a la contratación colectiva, a la huelga ya la democracia. En el que se parta del principio de la bilateralidad para abordar problemas como el de la flexibilidad laboral o la productividad y en el que se reconozca al trabajo como un derecho humano fundamental. |
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