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Septiembre 2006                                                                 Suplemento No .8
 
 

 

Pasarela en el CEN Panista

Desde el medio día del pasado martes 5 de Septiembre las oficinas de Felipe Calderón en la Colonia Del Valle se saturaron del aroma de Perfumes caros, del inconfundible olor del casimir inglés y de pláticas, intrascendentes. Cientos de suspirantes a algún hueso en el Gobierno Federal hicieron una larga fila para saludar al "presidente electo", sin importar el frío, las incomodidades, ni las aglomeraciones, lo importante era estrechar la mano del ungido y ponerse a sus órdenes.

Uno de los temas más recurrentes fue el triunfo de Calderón sobre López Obrador, lo horrendo de los campamentos en el Zócalo, la mala imagen de México en el extranjero, sin faltar la bolsa de moda Luis Vouiton.

La directiva del PAN ordenó la transmisión en pantallas gigantes de videos caseros de la familia Calderón Zavala. Su esposa Margarita jugueteando cuando era niña, Calderón paseando con sus hijos en una imagen típica en el esquema familiar de la derecha. Poco después de las 19 horas el ungido llegó a la sede del blanquiazul, acompañado de su esposa, a quien tomaba de la mano, y de sus hijos. Acto seguido pronunció dos discursos para después recibir la bandera del Escuadrón 201 que data del año 1945. Los veteranos de la segunda guerra mundial no perdieron la oportunidad de tomarse la foto del recuerdo, tal vez por que el recuerdo es lo único que les queda. De pronto las enormes puertas de metal se abrieron para dar paso a un nutrido grupo de mariachis que entre desafinados y nerviosos interpretaron corridos y peticiones de los asistentes. El llamado presidente electo abandonó el edificio bañado con miles de papeles tricolores, que aventaban lúdicamente los saludadores sin importarles a estas alturas que buena parte los recogían del suelo ya sin ningún recato, clase, ni pudor. "


Frustración y coraje en los campamentos

Ubicadas frente a un aparato de televisión, ansiosos y expectantes centenas de personas seguían con detalle la sesión del tribunal electoral. En cuanto se declaró Presidente electo a Calderón hubo de todo: mentadas de madre, gritos que exigían justicia, voces que llamaban a no ceder y hubo hasta quienes lloraron reporteros a mares.

En unos cuantos minutos, surgidos de la nada, carteles con la imagen de Fox y Calderón empezaron a arder por toda la plaza de la Constitución. Era como un exorcismo para alejar los malos espíritus de la antidemocracia.

Muchos de los campistas no supieron controlar su coraje y arremetieron contra los representantes de los medios de comunicación, quizá viendo en ellos a los culpables del abuso de estado que en ese momento legaba a sus últimas consecuencias. ¡Pinches vendidos! vayan a lamerle las botas a Fox ¡Aquí no los queremos! ¡Son unos mentirosos! jDigan la verdad!, fueron algunos de los mensajes dirigidos a los comunicadores.

Por un momento el agua estuvo a punto de desbordarse del río. No faltó quien entre los reporteros contestara también airado: iEntiendan, esto es nuestro trabajo! i Sí no fuera por la cobertura que le damos, Andrés Manuel ya estaría en la cárcel! jYa no les vamos a permitir que nos insulten!, respondían los representantes de los medios, en el marco de un nutrido intercambio de botellas de agua, monedas y proyectiles de todo tipo.

La situación no fue más grave por la intervención pacifista de algunos integrantes de ambos bandos. En menos de uno hora, los inquilinos de los campamentos entendieron que el enemigo no lo tenían enfrente, sino en los Pinos y en las casas de Salinas y Fernández de Cevallos.

Arturo Martínez, habitante de Iztapalapa, resumió en unas cuantas palabras lo que seguramente pensaban miles de mexicanos en ese momento: "la credencial de elector está devaluada, ya no sirve para nada. Para las próximas elecciones que el presidente en turno, los empresarios y la iglesia nos digan quién habrá de gobernarnos, así el país se ahorraría muchos miles de millones de pesos y nosotros no perdería- mas el tempo tratando de cambiar lo que ya no tiene remedio".


Ricardo Monreal Ávila senador del PRD

Rechazamos los cambios cosméticos,
impulsaremos reformas radicales

Existe una crisis política sin precedente en el país, es ni más ni menos que una crisis de confianza en las instituciones electorales, una crisis del sistema de representación política y una crisis de legitimidad, a los viejos problemas de un sistema presidencial desalineado, se han sumado los nuevos desafíos de una competencia electoral cerrada, intensa, que tiene en jaque los mecanismos tradicionales para generar mayorías gobernantes estables.

Para salir de esta crisis política, el país tiene enfrente dos caminos: uno es la renovación cosmética de nuestras instituciones políticas y electorales, de tal forma que sólo cambie la superficie para que el trasfondo social y económico sea igual.

El otro camino es la reforma a fondo de nuestra vida pública para que esa realidad, ese tipo de democracia que mandata nuestra constitución no sólo sea letra muerta, no sólo como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo. El primer camino no es la solución. Creer que la construcción de la democracia se agota en las urnas sin modificar el rumbo económico y social del país, es precisamente lo que nos tiene en este callejón sin salida.

Veamos el saldo de estos seis años, cómo recibió el país este gobierno en el año 2000 y cómo lo está entregando, el crecimiento económico promedio de 1.2, por ciento, 3 millones más de mexicanos en pobreza extrema a pesar de las remesas, de la migración y del gasto social, 751 mil empleos formales en seis años, 3 millones y medio de empleos informales y 4 millones de trabajadores migrantes en los Estados Unidos, no hay 700 millones de pesos para rezonificar a los maestros de Oaxaca, pero sí hubo mil 700 millones de pesos para spots propagandísticos del gobierno.

Este año no hubo un peso más para la investigación científica ni para los productores del campo, pero sí hubo para adelantar 3 mil millones de dólares al pago de la deuda externa en tiempos electorales.

Toda la fuerza del Estado para sitiar al Palacio Legislativo en San Lázaro el pasado 10 de septiembre, pero no hay operativo policiaco alguno que impida el crecimiento del narcotráfico, más de mil narcoejecuciones en 6 meses, las decapitaciones y el narcomenudeo son actividades ya normales y cotidianas, y para rematar, la cereza del pastel, un conflicto poselectoral sin precedente.

En suma, en estos seis años, ni crecimiento económico, ni desarrollo social, ni elecciones limpias ni democráticas, todo por creer conservadoramente que basta con una reforma electoral para tener comicios caros y dispendiosos para que el resto de los cambios lleguen por sí solos.

Este camino de las transformaciones cosméticas es el que pretenden continuar cuando proponen un gobierno de coalición que le permita sacar adelante las reformas estructurales que la impericia, la insensibilidad Y la tozudez hicieron zozobrar, un proyecto de gobierno que empieza por subastar cargos a cambio de votos legislativos no es un gobierno de coalición, sino es un gobierno de coptación, sin un proyecto alternativo de nación, la transición deviene en transacción.

Es un arreglo de gobierno a espaldas de la ciudadanía, la colaboración deviene en contubernio y la cooperación en corrupción, de esas coaliciones elitistas esta empedrado el camino de las coaliciones sociales.

El Partido de la Revolución Democrática tiene otra forma de abordar esta crisis política

No vamos por cambios cosméticos, sino por reformas radicales en el sentido original del término. Atacar de raíz los males del País.

De esta crisis política no saldremos sin un nuevo pacto social y sin una reorientación del modelo económico.

Queremos, sí una reforma del Estado no para remozar el desgastado régimen presidencial, sino para transitar hacia el semiparlamentarismo o el parlamentarismo pleno, con la incorporación de figuras, instituciones y procedimientos que realmente garanticen mayorías estableces de gobierno, amplíen los cauces de democracia ciudadana directa, fortalezcan la autonomía Y dignidad de los poderes Legislativo, Judicial, el Federalismo Cooperativo, el reconocimiento de los derechos y cultura de los pueblos indígenas, de las minorías sociales y, por supuesto, una reforma que devuelva la confianza y la autoridad moral a nuestras instituciones y amarre las manos al Ejecutivo Federal en tiempos electorales.

De manera especial, promoveremos la renovación adelantada del Consejo General del IFE la integración consensuada del del poder Judicial de la Federación.

Necesitamos un Tribunal de pleno Derecho que haga valer los principios constitucionales de equidad, certeza, legalidad, objetividad y certidumbre. No solo que regañe mediante coscorrones, pellizcas y manazas a quienes cometieron atropellos y, lo más grave, flagrantes delitos electorales.

El fallo que acaba de emitir el Tribunal Electoral convalidando el fraude la !imposición en la presidencia de la República del candidato de la derecha, marca una nueva etapa en la lucha que mantiene la Coalición por el Bien de Todos, a favor de la democratización y renovación de nuestras instituciones.

Se equivocan aquellos que piensan que con esta decisión ilegal, llegará también de manera definitiva, inatacable, inapelable la legitimidad que exige el liderazgo de la Presidencia de la República.

Así como nadie gobierna mucho tiempo sentado en las bayonetas, así tampoco nadie se sostiene mucho tiempo sobre fallos judiciales fallidos.

Qué equivocados están los que piensan que terminó la crisis política. Por el contrario, esta determinación, la ahonda y la profundiza. El encono y el odio que sembraron será cosechado con repudio y con desconfianza. Viene a reforzar nuestro planteamiento sobre el cambio de rumbo que necesita el país, sobre la reforma de fondo que necesitamos.

Hoy las instituciones están desvirtuadas y carcomidas por una elección envenenada.