Septiembre
2005 Suplemento No.
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50 Compromisos para Recuperar el Orgullo Nacional Andrés Manuel López Obrador 1. Empezaremos a pagar la deuda histórica que tenemos con las comunidades indígenas. Se combatirá la discriminación y la pobreza. Reconoceremos los derechos de los pueblos indígenas y se cumplirán los acuerdos de San Andrés Larráinzar. 2. Estableceremos como se hizo en el Distrito Federal, el derecho a la pensión I alimentaria para todos los adultos mayores de 70 años. 3. Otorgaremos becas a todos los discapacitados pobres. 4. Haremos efectivo el derecho Constitucional a la atención médica y a los medicamentos gratuitos. 5. Garantizaremos que el aumento al salario mínimo esté por encima de la inflación. 6. Daremos certidumbre a los fondos de pensiones y revisaremos la edad de jubilación sin afectar derechos adquiridos por los trabajadores. 7. Suprimiremos las pensiones millonarias de los ex-presidentes de México.
9. Garantizaremos la educación pública gratuita en todos los niveles escolares. Elevaremos la calidad en la enseñanza de la educación básica. Fortaleceremos el Programa de Desayunos Escolares; otorgaremos becas a estudiantes de familias de escasos recursos económicos y crearemos albergues-escuelas con maestros por cada uno de los grados, para niñas y niños de comunidades pequeñas y dispersas. 10. Entregaremos de manera gratuita, como se hace en el Distrito Federal, un paquete de útiles escolares en todas las escuelas públicas del país, en los niveles de preescolar, primaria y secundaria. 11. Crearemos en el sexenio 200 escuelas preparatorias y 30 universidades públicas. 12. Apoyaremos la investigación científica para aminorar la dependencia I que se tiene de conocimientos y asistencia tecnológica del extranjero. 13. Fomentaremos la práctica del deporte, tanto en su vertiente de esparcimiento y salud, como en la de alto rendimiento. 14. Cuidaremos el patrimonio cultural de México. Estimularemos la creación artística desde la educación básica y apoyaremos a músicos, pintores, escultores, escritores, cineastas y demás creadores. 15. Fomentaremos la lectura, las ferias de libros, la labor editorial, la creación de bibliotecas y archivos. 16. Ampliaremos la cobertura de estaciones culturales de radio y de los canales de televisión 11 y 22. 17. Pondremos en marcha un programa integral de fomento agropecuario que promueva, al mismo tiempo, la economía de autoconsumo en las comunidades, la producción destinada al mercado interno y las actividades agropecuarias de exportación.
19. Buscaremos un acuerdo con los gobiernos de Estados Unidos y Canadá para evitar que se aplique en 2008, como se establece en el Tratado de Libre Comercio, la libre importación de maíz y frijol de cuyos cultivos dependen alrededor de 3 millones de familias campesinas. 20. Sembraremos un millón de hectáreas de árboles maderables para generar empleos en Veracruz, Oaxaca, Chiapas, Tabasco y Campeche, donde es más notorio el abandono del campo y ha crecido más la emigración a Estados Unidos. También así, enfrentaremos el grave problema del deterioro ambiental producido por la casi desaparición de las selvas tropicales del sureste. 21. Definiremos una política integral para el cuidado, el acopio, el uso racional, el manejo y la distribución del agua. 22. Modernizaremos el sector energético sin privatizar la industria eléctrica ni el petróleo. Daremos valor agregado al petróleo para generar empleos. En tres años dejaremos de importar gas y gasolina, y estos productos, junto con la energía eléctrica, se venderán a precios justos en el país y seremos competitivos en el mercado internacional. 23. Buscaremos la convergencia de la inversión pública y privada para la construcción de infraestructura, obra pública y vivienda. 24. Promoveremos el desarrollo de las ramas industriales que más contribuyan a la generación de empleos directos e indirectos, así como las que permitan sustituir importaciones y reduzcan la salida de divisas. 25.
Frenaremos la emigración de las maquiladoras mediante una política
de atención directa que ofrezca incentivos y revalore la importancia
que reviste la cercanía de nuestro país con el mercado más
grande del mundo. 27. Aplicaremos un amplio programa de mejoramiento, ampliación y construcción de vivienda. La meta es realizar 500 mil acciones al año y generar 400 mil empleos. 28. Vincularemos el Pacífico con el Atlántico en el Itsmo de Tehuantepec, mediante la construcción de dos puertos comerciales: uno en Salina Cruz, Oaxaca y otro en Coatzacoalcos, Veracruz, así como ferrocarriles de carga de contenedores y la ampliación de la carretera existente. 29. Mejoraremos las vías de comunicación en toda la República. En específico, pondremos en funcionamiento un ferrocarril moderno o tren bala desde la capital hasta la frontera con los Estados Unidos. 30. Construiremos un nuevo aeropuerto internacional en Tizayuca, Hidalgo, con la operación de un tren moderno y rápido hacia la Ciudad de México. 31. Fomentaremos la actividad turística: México posee espléndidas zonas arqueológicas, importantes ciudades coloniales, playas, flora y fauna de excepción. Además, los servicios turísticos tienen un alto efecto multiplicador sobre el empleo y el ingreso de los trabajadores. 32. Convertiremos a las Islas Marías en un centro para el ecoturismo. La legendaria isla "madre" convertida en presidio desde la época porfiriana y símbolo de la represión social y política, pasará a ser la Isla de los Niños, donde la recreación, la educación y la convivencia con la naturaleza serán los temas principales. 33. Respetaremos la libertad de expresión y credo religioso. Estamos a favor del diálogo, la tolerancia, la pluralidad, la equidad, la diversidad, la transparencia y los derechos humanos. 34. Garantizaremos la tranquilidad y la seguridad pública. El combate a la delincuencia es mucho más que un asunto de policías y ladrones. La solución de fondo -la más eficaz y probablemente la menos cara- pasa por combatir el desempleo, la pobreza, la desintegración familiar, la pérdida de valores y la ausencia de alternativas. Pero no basta con impulsar el desarrollo social; hay que desterrar la corrupción en los cuerpos policíacos, trabajar coordinadamente en todos los niveles de gobierno y actuar con inteligencia, profesionalismo, firmeza y perseverancia. 35. Fortaleceremos a las Fuerzas Armadas como Institución fundamental para garantizar la integridad del territorio y la defensa de la soberanía. No utilizaremos al Ejército para resolver conflictos de origen social: nunca más una masacre para reprimir demandas de libertad y de justicia. 36. Mantendremos una relación de respeto con todos los pueblos y gobiernos del mundo. Haremos valer los principios de no intervención, autodeterminación de los pueblos y solución pacífica de los conflictos. 37. Buscaremos que la relación con Estados Unidos y Canadá vaya más allá del Tratado de Libre Comercio e incluya la cooperación para el desarrollo. En la agenda con el gobierno de Estados Unidos, el tema principal será la migración y los derechos humanos y laborales de los mexicanos que, por necesidad, cruzan la frontera para trabajar en Estados Unidos. 38. Aplicaremos una política de austeridad que reduzca, en beneficio de la sociedad, el altísimo costo del aparato burocrático. Se reducirá a la mitad el sueldo del Presidente de la República y ningún otro funcionario del Poder Ejecutivo recibirá una percepción mayor. El Presidente vivirá y despachará en Palacio Nacional y la actual residencia oficial de Los Pinos pasará a formar parte del Bosque de Chapultepec. Asimismo, sin afectar a los trabajadores de base o sindicalizados, ajustando las estructuras de mando, terminando con el derroche y los privilegios, lograremos, a partir del primer año, ahorros por 100 mil millones de pesos, que se destinarán a la atención de las necesidades básicas del país. 39. Combatiremos a fondo la corrupción, la impunidad y el tráfico de influencias. Combatir la corrupción es un imperativo moral y, además, un instrumento para liberar y aprovechar una fuente abundante de recursos para el desarrollo. 40. Mejoraremos la recaudación fiscal. No aumentarán los impuestos en términos reales ni habrán nuevas contribuciones. No se cobrará el IVA en medicamentos y alimentos. Enfrentaremos la evasión fiscal que alcanza más del 50 por ciento. 41. Simplificaremos el pago de impuestos. En el Impuesto Sobre la Renta, bastará con la autodeclaración de ingresos y el pago de la tasa correspondiente. Bajo protesta de decir verdad, de manera sencilla, los ciudadanos podrán pagar sus contribuciones en centros comerciales y bancos o por internet y la fiscalización se llevará a cabo por sorteo. 42. Otorgaremos concesiones para la operación de bancos regionales que I ayuden a enfrentar el problema de la falta de créditos para el desarrollo. 43. Reordenaremos la deuda pública. Empezaremos por transparentar el monto real de la deuda, haciendo a un lado la doble contabilidad: oficialmente, sólo se reconocen 150 mil millones cuando, en realidad, la deuda asciende a 273 mil millones de dólares. Además, la simulación implica pagar intereses más altos. 44. Resolveremos en definitiva la cuestión del Fobaproa y otros hoyos negros como los Pidiregas, el Rescate Carretero y los créditos de la llamada Banca de Desarrollo. Una vez aclarada y transparentada la deuda, se buscarán los términos más adecuados para reducir su costo financiero y liberar recursos para el desarrollo económico y social del país. 45. Respetaremos la autonomía del Banco de México. Mantendremos equilibrios macroeconómicos, es decir, habrá una adecuada política monetaria y disciplina en el manejo de la inflación y el déficit público. 46.
Impulsaremos un nuevo federalismo para definir con claridad las reglas
de la convivencia y cooperación entre los gobiernos federal, estatales,
municipales y del Distrito Federal. 48. Acataremos las resoluciones del Poder Judicial. Respetuosamente seguiremos insistiendo en la necesidad de su reforma para crear en su interior, un verdadero sistema de control y vigilancia que evite la corrupción y garantice el recto proceder de jueces, magistrados y ministros. 49. Otorgaremos prestigio y respetabilidad a la presidencia de la República. El Presidente de México actuará como político responsable, es decir, como hombre de Estado, no como jefe de partido, de facción o de grupo. El Presidente no utilizará a las instituciones de manera facciosa, ni para ayudar a sus amigos ni para destruir a sus adversarios. Representará a todos los mexicanos y será un factor de concordia y de unidad nacional. 50. Como se hizo en el Distrito Federal, y llevando a cabo las reformas legales necesarias, el Presidente de la República se someterá al principio de la revocación del mandato. Al cumplirse tres años se hará una consulta con una sola pregunta: ¿Quieres que continúe en su cargo el Presidente de la República o que se le revoque el mandato? El pueblo es soberano: así como otorga un mandato, puede retirarlo. El pueblo pone y el pueblo quita. UN
MEXICO PARA TODOS Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. La primera versión de Un México para todos, elaborada a lo largo de 2003, fue presentada para su discusión a los medios de comunicación y a la opinión pública el 24 de febrero de 2004 en la ciudad de México. El texto que publicamos ahora es una elaboración colectiva, no sólo de quienes firmamos como autores, sino de muchas más personas que participaron en los distintos foros en los que se presentó el documento inicial, y de quienes elaboraron los documentos críticos y propositivos que recibimos sobre temas diversos, que nos fueron de gran utilidad para llegar a la segunda versión de este proyecto nacional, que ofrecemos ahora a la opinión pública del país. El documento fue presentado en más de cuarenta foros: en varias universidades, en colegios profesionales, ante organizaciones campesinas, grupos empresariales y en reuniones políticas. Entre quienes a petición de los autores hicieron comentarios en los distintos eventos, se encuentran más de setenta profesionales, investigadores, dirigentes sociales y políticos, y fueron muchas más las personas que con diferentes visiones políticas y procedentes de los más variados sectores de actividad intervinieron en esos foros haciendo comentarios, señalando omisiones, enriqueciendo, en lo general, el documento. Por otra parte, se recibieron documentos sobre temas específicos: salud, educación, cuestiones de género, fiscales, problemas de los jóvenes, seguridad pública, ciencia y tecnología, economía, que permitieron complementar y en muchos casos revisar los contenidos del documento preliminar. En Un México para todos se presenta la propuesta de un proyecto de nación muy distinto al que se ha venido imponiendo por las últimas cuatro administraciones neoliberales, incluyendo a la actual, que al llevarse a la práctica dará como consecuencia que México deje de ser una nación subordinada a intereses del exterior y pueda ejercer sin trabas y a cabalidad su soberanía, que pase del estancamiento y la desintegración al crecimiento sostenido de su economía, y que de ser un país que sólo brinda un presente y ofrece un futuro de bienestar y progreso para unos cuantos, se transforme en un país de equidad y oportunidades para todos. Un México para todos no es la propuesta de un partido o hacia un partido político. La mayor parte de quienes suscribimos este documento tenemos una militancia partidaria; varios no se encuadran en ningún partido político. En él, no se desconoce la importancia que han jugado y juegan los partidos políticos en la vida del país y la necesaria y puede decirse indispensable participación que deben tener para lograr los cambios que hoy día demanda y por los que lucha la sociedad. Un México para todos está concebido para ser realizado por todos aquellos mexicanos que sientan compromiso con el país y que se sientan solidarios con los demás mexicanos, una propuesta entonces para ser impulsada y realizada en la práctica por un amplio abanico de fuerzas sociales y políticas, partidarias y no partidarias, por organizaciones y ciudadanos en lo individual, que asuman un compromiso patriótico, democrático y con visión de futuro con México y los mexicanos. El estudio y discusión de Un México para todos, que debe continuar y profundizarse a partir de esta publicación, ha empezado a generar el desarrollo de redes de ciudadanos que se coordinan y articulan, preparándose para la acción política en común. Por
los tiempos políticos que corren, en los que verá la luz
esta nueva versión de Un México para todos, confiamos que
el proyecto que en él se delinea sea adoptado total o parcialmente
por distintas fuerzas electorales y que de plataforma electoral se convierta
en la base para formular los programas de gobierno de nuestro futuro inmediato
y mediato. El proyecto neoliberal que han impulsado los cuatro últimos gobiernos federales del PRI y el PAN, no ha cumplido las promesas de llevar a México al primer mundo, lograr un crecimiento económico sostenido y durable, garantizar el bienestar para todos los mexicanos y erradicar la pobreza, entre otras muchas que sus propagandistas nos hicieron. El neoliberalismo ha mostrado, en cambio, que no tiene nada bueno que ofrecer a la sociedad mexicana. México se debate hoy en el estancamiento y la creciente subordinación económica, el atraso y la dependencia tecnológica, el desempleo y la generalización de la informalidad, la creciente pobreza, la carencia de la infraestructura y los servicios públicos esenciales para el crecimiento económico y el desarrollo social, la ausencia de estado de derecho, la violación de los derechos humanos y sociales, la violencia asfixiante, la corrupción, la impunidad, y los escándalos políticos. Los ciudadanos desconfíala de los partidos políticos, los órganos legislativos y judiciales y los gobiernos, y lo demuestran con la cotidiana protesta social y el abstencionismo electoral, entre otras muchas manifestaciones. Cientos de miles de mexicanos tienen que atravesar Ilegalmente la frontera con Estados Unidos y sufrir vejaciones, exclusión, represión y aun el riesgo de perder la vida, para buscar en el vecino país los empleos e ingresos que no pueden obtener en México para su propia supervivencia y la de sus familias. Paradójicamente, las remesas de estos emigrantes se han convertido en la mayor fuente de divisas del país y la condición de subsistencia de millones de mexicanos pobres. México es objeto de una ofensiva de los sectores más reaccionarios que lograron ya desmantelar una parte de las capacidades económicas, neoliberal, inserto en una globalización excluyente e inequitativa, y buscan ahora privatizar nuevas áreas del patrimonio público, desconocer derechos legítimamente ganados por los trabajadores, atacar la memoria histórica, y debilitar aún más la soberanía e identidad nacionales. Sin ningún sustento objetivo, el gobierno de Vicente Fox insiste en que sus propuestas de reforma estructural -energética, laboral y fiscal, antipopulares, privatizadoras y desnacionalizadoras del patrimonio de la nación, son condición necesaria y suficiente del crecimiento económico y el desarrollo social. Su única meta es profundizar el proyecto neoliberal de inserción subordinada en una globalización inequitativa y polarizada, contraria a la soberanía nacional y a los intereses del pueblo mexicano. El contexto internacional de este empeño globalizador se manifiesta en las evidencias del fracaso del modelo: la fragmentación y creciente desigualdad entre las naciones; el hambre y la pobreza extrema en los países atrasados; el terrorismo y las guerras focalizadas; la exacerbación del poder mundial unipolar y de su intervensionismo; y, como respuesta necesaria, la emergencia de nuevos movimientos políticos y sociales que postulan que un mundo diferente es posible. Concientes de estas realidades, proponemos a las organizaciones políticas y sociales, a los empresarios y trabajadores del campo y la ciudad, a los intelectuales y técnicos, y a los ciudadanos democráticos y progresistas, este proyecto para la nación, que postula un nuevo rumbo para el México del futuro, para que el diálogo plural, la formación de consensos, el logro de acuerdos y la acción concertada lo conviertan en el programa que sirva de referente para la formación de una nueva mayoría política nacional, y que oriente la lucha de los mexicanos por satisfacer sus reivindicaciones históricas y construir una sociedad equitativa, justa, incluyente y sustentable para las generaciones presentes y futuras. La visión del México futuro a la que se orienta esta propuesta supone construir en el mediano y largo plazos una sociedad diferente a la actual. Un país soberano que participe en igualdad de condiciones y con oportunidades equivalentes en una globalización equitativa e incluyente, en un orden mundial dotado de instituciones democráticas e igualitarias, donde impere la resolución pacífica de los conflictos y se erradiquen el terrorismo y la guerra; donde la integración económica, social y política sean factores de equilibrio y solidaridad en una Comunidad de Naciones de América Latina y el Caribe. Un México donde los derechos a la libre determinación y la autonomía de los pueblos indios que forman parte de su identidad-histórica y de su composición pluriétnica y pluricultural, sean reconocidos constitucionalmente en los términos asentados en los Acuerdos de San Andrés. Una sociedad igualitaria, incluyente y sin pobreza, donde el Estado socialmente responsable garantice el respeto y ejercicio pleno de las garantías individuales y sociales a todos los mexicanos, donde todos los trabajadores rurales y urbanos sean sujetos activos del derecho laboral, la justicia social y la solidaridad. Un patrón de desarrollo económico distinto al neoliberal que garantice el crecimiento sostenido y sustentable de la economía productiva, lo mismo la rural que la urbana; que dote a esta economía de un núcleo endógeno de adaptación e innovación científica y tecnológica; que impulse la reconstrucción de las economías regionales y locales; que ofrezca oportunidades de trabajo digno e ingreso suficiente a todos; que promueva al mercado interno y a la economía popular, e integre al sector informal; que cuente con finanzas públicas sanas y suficientes para promover el crecimiento económico y sustentar el desarrollo social, y que distribuya equitativamente sus beneficios. Una sociedad donde impere la igualdad de género y se respeten y garanticen los derechos de la mujer, en particular los de procreación y acceso a la salud reproductiva, se erradique la violencia de género, y se apliquen políticas y presupuestos públicos con visión de equidad de género; una sociedad que incluya a los adolescentes y jóvenes, les ofrezca oportunidades y opciones de realización y desarrollo respetando su diversidad e intereses propios, les garantice el derecho a la salud y los eduque en la prevención, y cree las condiciones para que se formen hoy como el futuro de la nación. Una educación integral, democrática, plural y de calidad para todos los mexicanos, como pilar del desarrollo humano, social y económico, articulada a una cultura que integre, difunda y proteja las múltiples formas de la identidad nacional y promueva la apropiación social de lo mejor de la cultura universal. Un sistema integrado de salud pública, descentralizado en el ámbito estatal y local, que garantice a todos los mexicanos el derecho a la salud y a la asistencia social de calidad, fácilmente accesible a todos los habitantes del país; y un sistema de pensiones, actividades y apoyos que garantice una vida segura, digna y plena a las personas de la tercera edad. Una democracia participativa basada en el estricto respeto al derecho, dotada de una constitucionalidad renovada, sustentada en un Estado socialmente responsable, promotor y regulador del desarrollo, donde no tengan cabida la corrupción ni la impunidad; con procesos electorales transparentes y creíbles, y un sistema democrático de partidos políticos arraigados en la sociedad, que le rindan cuentas, cuyo instrumento de competencia sea la propuesta de alternativas de solución a los problemas nacionales. Un federalismo equitativo sustentado en el municipio libre, que distribuya equitativamente las responsabilidades, funciones y recursos entre las entidades, que facilite la asociación para el desarrollo y promueva activamente la reversión de las desigualdades y desequilibrios regionales. Un territorio integrado en su diversidad, ordenado y ambientalmente sustentable con ciudades incluyentes y habitables para las generaciones de hoy y mañana; que incorporen viviendas suficientes y dignas para los mexicanos del campo y la ciudad, que estén al alcance de su capacidad económica y respondan a sus necesidades de espacio y calidad. Una sociedad segura, con justicia y sin corrupción sustentada en una administración pública honesta y sometida a la ley; la vigencia plena del estado de derecho, una justicia equitativa, autónoma, sin orientación partidista, eficaz para todos los mexicanos, y el combate frontal contra la delincuencia organizada y el narcotráfico. Una comunicación democrática que extienda el conocimiento y la utilización de la tecnología de la información a todas las actividades, en todo el territorio, en los distintos ámbitos de gobierno y a todos los habitantes; que se desarrolle para que fluya información abierta y veraz a través de espacios mediáticos diversos y plurales, alineados con el interés público y accesibles a todos los mexicanos; que difunda la cultura y la identidad nacionales, impulse la solidaridad de los pueblos, promueva la participación ciudadana y sea instrumento de la educación y el desarrollo humano y social. Una nueva constitucionalidad, resultado de una revisión democrática e integral de la Constitución vigente, que preserve las conquistas sociales consagradas en la Carta Magna de 1917, revierta los cambios contrarios al interés nacional y popular introducidos en ella durante las últimas dos décadas, integre las nuevas garantías individuales y derechos sociales reclamados por los ciudadanos, y enfrente los nuevos problemas planteados por el desarrollo económico, social y político, y por la construcción de este proyecto de nación. En síntesis, proponemos construir un país de iguales, con justicia, libertad y soberanía. México cuenta con las fuerzas sociales necesarias y suficientes para dar contenido, hacer viable y construir este proyecto alternativo para la nación. Múltiples y persistentes movimientos gremiales y sociales, de trabajadores del campo y de la ciudad en diversos lugares y ámbitos de la vida nacional, de mujeres, jóvenes, colonos pobres o ecologistas, han criticado el actual proyecto neoliberal; han puesto en evidencia sus contradicciones e injusticias; han demandado cambios y propuesto alternativas. Muchos intelectuales, académicos, profesionales y técnicos han participado en esta crítica prepositiva y son un enorme recurso del conocimiento para el cambio. La juventud, calladamente o a gritos, exige oportunidades y clama por un México diferente que le permita construir su futuro desde hoy. En los partidos políticos, no obstante estar sumidos en una profunda crisis interna, de credibilidad y de planteamientos, existen sectores, corrientes y militantes que postulan diferentes caminos para el cambio social y político y están dispuestos a trabajar por él. El movimiento altermundista internacional junta, aún en forma inorgánica y heterogénea, las voces nacionales e internacionales de la protesta y la propuesta contra el neoliberalismo y su globalización. Paso a paso, por la vía electoral y la protesta social, surgen gobiernos nacionales y locales en América Latina que se oponen a los efectos más nocivos del patrón de crecimiento vigente en el mundo y de su inequitativa globalización, proponen caminos distintos de acción y políticas diversas para el desarrollo de sus naciones. Estas experiencias emergentes entrañan un enorme potencial para fortalecer la tendencia al cambio en México y la capacidad de negociación conjunta frente a los países desarrollados y los organismos internacionales. Estas son las fuerzas del cambio cuya acción, democráticamente concertada, puede transformar a la nación mexicana. |
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