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Septiembre 2005                                                                       Suplemento No. 3
 
 

 

Segundo Diálogo Nacional Declaración de Querétaro:
En Defensa del Carácter Social y Soberano de la Constitución
por el Rescate de la Nación

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, promulgada en esta misma ciudad de Querétaro el 5 de febrero de 1917, hace exactamente 88 años, nació del sacrificio y los anhelos de millones de hombres y mujeres del campo y la ciudad que dieron vida a la Revolución Mexicana. Si bien el constituyente no alcanzó a recoger todas las aspiraciones y realidades de nuestro pueblo –significativamente, los derechos y cultura indígenas, y el carácter pluricultural y pluriétnico de nuestra nación--, sí plasmó y reflejó fundamentales conquistas sociales por las que se vertió tanta sangre y estableció fuertes pilares de sustento para nuestra soberanía nacional.

Por eso es que hoy, 5 de febrero del 2005, al conmemorar los 88 años de la promulgación de nuestra carta Magna, en la misma ciudad de Querétaro que la vio nacer, al mismo tiempo que el presidente Fox le rinde “homenaje” mientras la traiciona, las organizaciones sociales y civiles de todo México que nos hemos reunido en el SEGUNDO DIALOGO NACIONAL hacia un proyecto de nación alternativo al neoliberalismo nos pronunciamos y hacemos el siguiente llamado al pueblo de México para acabar de una vez por todas con el desastre neoliberal y rescatar a la nación, a luchar:

· En defensa de los pilares constitucionales que dan sustento a los derechos sociales y a nuestra soberanía.
· Por revertir las reformas constitucionales y legales con las que el neoliberalismo ha socavado el espíritu original del constituyente del “17 “
· A detener las llamadas “reformas estructurales” que pretenden socavar aún más nuestra soberanía, privatizar los bienes de la nación y rebajar las conquistas sociales.
· A detener la nueva ola de privatizaciones de lo que nos queda en las áreas de: energía, educación, patrimonio cultural, agua, salud y seguridad social.
· A defender el orden constitucional contra las ambiciones de perpetuarse en el poder de los actuales neoliberales gobernantes
· A impedir la firma de nuevos tratados internacionales lesivos a nuestra soberanía y nuestra constitución
· A buscar sí la reforma de la Constitución pero para ampliar sus alcances sociales
· A reformar la Constitución para incluir mecanismo de democracia participativa de la sociedad.,
·
Los mexicanos reunidos en el Segundo Diálogo Nacional de Querétaro, provenientes de 225 organizaciones sociales, obreras, campesinas, estudiantiles, de defensa de los derechos humanos, de mujeres y de jóvenes de todo el territorio nacional, hemos ratificado la unidad alrededor del proceso de Diálogo Nacional, nuestra firme voluntad de continuar en la lucha de resistencia frente al neoliberalismo y de avanzar decididamente en la construcción del Proyecto de Nación con Libertad, justicia y democracia.

Concientes de que la nación vive una de las peores crisis de su historia, que las reformas neoliberales impuestas por los últimos gobiernos dieron lugar a una crisis de desarrollo social y han puesto en riesgo la existencia y viabilidad de la nación mexicana, su independencia y su soberanía.

Que de seguir las cosas como van no existe la posibilidad de mejoría social para el grueso de los mexicanos pobres, pues los grandes empresarios, asociados a las empresas trasnacionales se han ido apoderando de manera escandalosa de la tierra, de los sistemas financieros, de los recursos energéticos y naturales, de la seguridad social, de los espacios educativos, de los servicios públicos, la telefonía, los aeropuertos, las carreteras y las principales empresas de bienes y servicios del país.

Que a la par que desnacionalizan la planta productiva, los grandes empresarios, el gobierno y su clase política han terminado por entregar buena parte de los restos de la soberanía nacional a las potencias extranjeras, especialmente a Estados Unidos.

Que el diseño de las instituciones del Estado responde actualmente a las necesidades del modelo neoliberal, subordinando el ejercicio del poder público al servicio de la oligarquía financiera y el gran capital.

Que el modelo vigente privilegia la democracia electoral a través de un sistema de partidos que ha excluido a las organizaciones de los trabajadores y otros sectores sociales, sus demandas y aspiraciones.

Que este modelo vigente incrementa el autoritarismo y las expresiones neofascistas en la represión a los movimientos sociales, ha generado la degradación de las formas de convivencia social, la corrupción de la clase política, el enorme poder que han concentrado los medios de comunicación, y todo ello ha derivado en una crisis de legitimidad y de representación del Estado mexicano.

Frente a estas circunstancias, en el Diálogo de Querétaro hemos avanzado de manera sustancial en la formulación de los contenidos de nuestro Proyecto Alternativo de Nación y APROBAMOS EL PROGRAMA MÍNIMO NO NEGOCIABLE como síntesis de las reivindicaciones más urgentes de nuestro pueblo y que a grandes rasgos señala lo siguiente:

1. Que frente al embate neoliberal, es urgente recuperar el espíritu de la Constitución de 1917, como síntesis histórica que refrenda la tradición emancipadora de nuestro pueblo y dibuja el proyecto de una nación con justicia, libertad, derechos sociales, soberanía e independencia económica y política.

2. Que ante las reformas neoliberales a la Carta Magna, impuestas en los últimos años, de manera particular aquellas que modificaron el régimen de propiedad de la tierra y el ejido, así como aquellas relativas a la responsabilidad del Estado en materia de educación superior, o la aprobación de leyes secundarias que han amparado la privatización en la generación de energía eléctrica, el diálogo exige el establecimiento de la legalidad constitucional, entendida como la restitución de los aspectos que fueron cercenados al texto constitucional.

3. Que en perspectiva, la lucha por recuperar la soberanía, por la defensa y ampliación de los derechos sociales y humanos, el ejercicio de las libertades y garantías individuales, así como el cambio de régimen y la integración de una nueva institucionalidad democrática, reclama la convocatoria a un nuevo Congreso Constituyente en el que estén representados todos los sectores sociales y de manera particular los trabajadores.

4. El Diálogo ratifica su rechazo absoluto a las llamadas reformas estructurales en seguridad social, electricidad, petróleo, educación y en materia laboral, por considerarlas lesivas a los derechos del pueblo y contrarias a la soberanía de la nación.

Al día de hoy el Proyecto Alternativo de Nación se ha enriquecido con el entusiasmo y la aportación de los participantes, reflejada en las 140 ponencias presentadas en este segundo Diálogo Nacional. De manera sintética cabe resaltar los siguientes consensos:

1. Recuperar y restablecer la soberanía de la nación, devolviendo al pueblo la autoridad suprema para decidir el destino de la patria, restituyendo a la nación la propiedad exclusiva sobre el territorio, los recursos naturales y las fuentes energéticas y cancelando todos los tratados comerciales y militares que lesionen los intereses del país.

2. Romper con el modelo neoliberal, sustituyéndolo por un nuevo modelo económico para el desarrollo del país, orientado a terminar con la pobreza, a recuperar y preservar los derechos sociales y de los trabajadores, a la creación de empleos, a generar el crecimiento económico y a la distribución equitativa de la riqueza, bajo la conducción y la rectoría económica del Estado.

3. Recuperar la autosuficiencia y la soberanía alimentaría, sobre la base de un nuevo impulso al reparto agrario, al ejido y al cooperativismo social, garantizando la asistencia técnica y los recursos financieros para la producción.

4. Renegociar, y en su caso, cancelar el pago de la deuda externa, así como el pago de la deuda generada por el rescate bancario y carretero.

5. Una democracia integral basada en la implementación de diversos mecanismos de participación directa del pueblo para la decisión en asuntos públicos como son el plebiscito, el referéndum, la iniciativa popular, la consulta, la contraloría social y la revocación de mandato.

6. Una reforma integral al sistema judicial y de impartición de justicia, orientada a terminar con la corrupción, la violación a los derechos humanos y que contemple la elección popular de jueces y magistrados.

7. La defensa de los derechos de los pueblos indios plasmados en los acuerdos de San Andrés.

8. En defensa de la Seguridad Social, Educación Pública y el Patrimonio Cultural, asegurando que se destine al menos 8% del PIB a la Seguridad Social Educación y el 1% del PIB a Ciencia y Tecnología, garantizando la cobertura de la educación gratuita en todos los niveles.

9. Para lograr la justicia social y condiciones de vida digna para todas y todos los mexicanos, se debe asegurar su acceso a los derechos universales a la alimentación, a la salud, a una vivienda digna, a un trabajo socialmente útil y al respeto irrestricto de los derechos humanos.

10. La defensa de los derechos laborales contemplados en la Constitución y en la Ley Federal del Trabajo, asegurando las condiciones para el ejercicio de la democracia en los Sindicatos y el fin del corporativismo y el control estatal.

11. Garantizar la plena equidad en derechos y oportunidades para las mujeres.
12. La libertad de todos los Presos Políticos, la presentación con vida de los desaparecidos y la desmilitarización del país.

13. A partir de estos consensos generales, entre otros, avanzaremos en la discusión en encuentros estatales a lo largo del país, en la elaboración del Proyecto Alternativo de Nación y en la defensa del Programa Mínimo.

14. A partir de este segundo Dialogo nos volcaremos a organizar las caravanas hacia todo el territorio nacional, a organizar la jornada de movilizaciones del primero de mayo y a preparar el segundo Paro Nacional.

Rescatar a la nación exige la organización y la unidad más amplia del pueblo de México en torno a objetivos fundamentales, comunes, de carácter vital, para derrotar al neoliberalismo. Seguiremos trabajando en la construcción de este programa mínimo de unidad antineoliberal y por un proyecto alternativo de nación coordinándonos de manera flexible para ajustarnos a los diferentes grados y tipos de organización (estatal, regional y/o sectorial). A ello está destinado este proceso de Diálogo Nacional. Convocamos desde aquí y desde este 5 de febrero, aniversario de nuestra Constitución, a todas y todos los mexicanos a sumarse a este gran diálogo, a ampliarlo, a hacerlo más nacional y diverso, a enriquecerlo, a hacer de nuestro diálogo una vía de liberación y de alternativa desde la sociedad, desde abajo, a los planes de los poderosos y a los intereses politiqueros, a hacer de este diálogo una vía para organizar la lucha por una patria más justa, libre y democrática.