Suplemento Unión con los Jóvenes No. 03 16 de junio de 2008 ¿Cuál método anticonceptivo usar??? Con frecuencia nos imaginamos cómo, dónde, cuándo y ha qué hora tendremos relaciones sexuales, sin embargo, muy pocas veces nos cuestionamos si realmente nos estamos protegiendo bien, para no adquirir una enfermedad de transmisión sexual o un embarazo no deseado, en ocasiones, adquirimos mayor conciencia sólo cuando estuvimos en una situación de riesgo y nos salvamos para contarlo. Hay que recordar que estamos rodeados de mitos que nos provocan una serie de errores, que quizá nos cuesten nuestros respectivos proyectos de vida. De aquí la importancia de saber elegir de forma adecuada el método anticonceptivo que mejor nos funcione. Lo primero a tomar en cuenta es que no hay un método anticonceptivo perfecto para todas las parejas, “cada una debe analizar las ventajas y desventajas, así como sus necesidades y características personales, al elegir el método que más le convenga. De esta forma, quien tiene encuentros muy esporádicos puede preferir un método que sólo se utilice en el momento, mientras que quienes ya tienen hijos quizá opten por un método definitivo. Las parejas que sostienen un vínculo más sólido y cuya actividad sexual es frecuente tal vez se inclinen por un método de larga duración. Por otra parte, quien está consciente del riesgo de contagio de alguna infección de transmisión sexual, incluido el VIH/Sida, puede escoger entre distintas opciones, aunque siempre acompañadas del uso del condón”. (Viviane Hiriart, Pág. 13,2003). De lo anterior se desprende la importancia de considerar antes de tomar una decisión, las características de tu organismo, creencias y preferencias respecto a tu vida sexual además de lo que significa para ti prevenir infecciones o embarazos no planeados, es por lo tanto, vital, tener una muy buena comunicación con tú pareja, sea eventual o permanente, esto te evitará muchos problemas además de que les será más fácil encontrar una alternativa cómoda y segura para ambos, recuerden atender sus necesidades y posibilidades. Para finalizar, tú elección debe estar de acuerdo con varias cosas como la facilidad de su uso, la posibilidad de cumplirlo y la efectividad anticonceptiva. Hay mucha información respeto al tema, pero siempre es más recomendable acudir con un especialista como el médico quien puede despejarte tus dudas, además de darte mayores alternativas para evitar los posibles efectos adversos y contraindicaciones de algunos métodos anticonceptivos. Considera que un primer paso para responsabilizarte de ti mismo, es conocer todas las opciones de métodos anticonceptivos para posteriormente indagar con detalle la que más te interese. A continuación se desglosa de forma general una amplia gama de métodos anticonceptivos para elegir: Métodos Anticonceptivos
Referencias: http://www.issste.gob.mx/aconseja/planificacion www.mexfam.org.mx Viviane Hiriart, ¿Cómo funcionan? Todos los métodos anticonceptivos, Vuelvo a escribir con mi vieja computadora Alfonso Vázquez Salazar Vuelvo a escribir con mi vieja computadora, es inevitable, casi como una antigua alergia que retorna después de habernos expuesto frente al polvo de la alfombra o al contacto mínimo, no prevenido, de animales nocivos. Lleva un buen andamiaje, una todavía célebre carrocería. Nunca creí escribir una oda a computadora alguna. Son los signos de los nuevos tiempos, de una generación acéfala de referentes y de pasión por los libros. Tampoco hay que dramatizar, nunca la lectura ha sido un privilegio ni un placer para las mayorías, sino que ha sido siempre una fruición para los menos, para muy pocos espíritus y sensibilidades dispuestas a imaginar otros mundos más terribles y audaces que este miserable revoltijo bañado por las aguas heladas del cálculo egoísta. ¿Quién dijo que la literatura era un acto de amor? Creo que fue Onetti, al que acusaban injustamente de pesimista e inhumano, y él, en su descargo, afirmaba que nadie que escriba puede odiar al otro; y que si alguna persona escribe, lo hace porque ese acto supone otro de devoción por el mundo de los hombres, tan fascinante como inesperado, porque la vida, como dice la canción, es una sorpresa que generalmente abre cajas inverosímiles: ¡La vida te da sorpresas! ¡Sorpresas te da la vida! ¡Ay Dios…! decía Rubén Blades. Escribo en esta polvosa máquina electrónica, vieja máquina de escribir, anacrónica máquina que desentraña verdades o, al menos, que las propicia. Escribo como en los viejos tiempos. Cuando aún desconocía el lenguaje errado de la sinfonía multicolor de las pantallas de plasma y de la memoria celerón-centrino de noventa megabaits. Vuelvo a ser ese salvaje que golpeteaba con furia las teclas de su computadora a las tres de la mañana, imaginando que su golpeteo desencadenaba una estruendosa sonata que amenazaba el correcto sueño de los hombres sin atributos, o quizá con demasiados de ellos, que inundaban su vecindario. Ignoro aún si esto es una oda, o más bien, un reproche. Desconozco los signos de lo que pudiera ser una formulación correcta de vacilaciones o improperios que a nadie auxilian, ni siquiera a las musas que llegan en ambulancia a la distancia. Gadgets Un celular para únicamente hablar: Motofone F3 Eduardo García Meléndez Hace unos días estuve con unos compañeros a quienes hacía tiempo no veía, después de esa casi obligatoria sesión de recuerdos y comentarios de lo sucedido, llegó el momento de guardar nuestros números para posteriormente comunicarnos, siendo común que en esos grupos de personas alguien de ellos portara un celular de los más nuevos y con tantas funciones que a veces no sabemos para que son si no se consulta antes en el bíblico manual. De los seis que éramos, observé que unos llevaban celulares un poco más modernos que el mío, con cámara de alta resolución, conexión a Internet, más capacidad de almacenamiento para escuchar mp3 y demás cosas que no consideré fuera de lo ordinario; sin embargo, lo que me pareció algo muy particular es que dos de ellos portaban un celular sin todas esas características que lo hacen parecer una consola de video juegos o un reproductor mp3, ese celular es el Motorla Motofone F3. El Motofone F3 es un celular que aparentemente fue diseñado exclusivamente para hablar y mandar mensajes de texto. Este equipo no tiene una pantalla a color sino es que blanco y negro, con la peculiaridad de que puedes ver completamente bien la pantalla aun si tienes un reflejo de luz, cosa que con los de color no es muy fácil. Su peso apenas es de 70 gramos y sus medidas son de 4.7 x 11.4 cm. Tiene una agenda, altavoz de muy buena calidad, alarma y su batería es de alto rendimiento. Su precio es muy bajo, se puede adquirir desde $150, siendo una opción muy viable en cuestión económica para quienes buscan un equipo específicamente para comunicarse. Cuando pregunté el porque tenían un modelo tan sencillo, su respuesta fue igual de sencilla y completa, “porque nada más lo ocupamos para comunicarnos”; cierto, ese modelo nada más es para quienes desean emplear su celular para comunicarse, ya que no todos lo ocupan como consola de entretenimiento. El complot mongol Octavio Solís Es un enorme placer recomendar en este espacio dedicado a los jóvenes, el libro intitulado El complot mongol de Rafael Bernal. Nunca me ha gustado llenar de adjetivos y de tantos adornos, la definición de un texto, por más bueno que sea, pues a veces se pierde la idea esencial de la obra, o simplemente cada lector tiene una idea distinta de lo que lee, y caer en comentarios exagerados puede predisponer a quien se invita a la lectura de tal o cual libro. Pero lo que no he podido dejar de lado, es la emotividad que me provoca escribir sobre El complot mongol, pues es de esos libros que desde la segunda página te atrapa por su fácil lectura, el cinismo de Filiberto García (personaje principal de la novela) y su lenguaje tan cercano a nuestra cotidianidad. Sin ser un experto en la novela negra (policiaca pero con personajes rudos, como anti-héroes) me atrevo a decir que este libro en ese género, es un clásico. Fue publicado en 1969, su autor es mexicano y desde entonces se convirtió en novela de culto. Pero más allá de eso, leerlo es una experiencia enriquecedora además de relajante, pues te pasas más de la mitad de la lectura riendo y en algunas ocasiones a carcajadas. Incluso hay frases de Filiberto García que permanecen en nuestros recuerdos como algo anecdótico y referencial. La estructura de la obra es algo fuera de lo común, pues pasa de la tercera persona a la primera en la narración, sin más aviso que el estilo directo y rudo de hablar del personaje central. La atmósfera política y social que envuelve la historia, así como la recreación de la ciudad de México de los años sesenta, son lo bastante ilustrativas para dar cuenta del nivel de corrupción del sistema político mexicano, de justicia y descomposición social, sin embargo, en medio de todo eso, toda vía existe la posibilidad de búsqueda de la pureza que puede representar el amor, para un personaje tan sombrío como Filiberto García. En medio de esa guerra entre la vida y la muerte, sobresale un último gesto amoroso que pone a prueba todo lo aprendido por García alrededor del poder, al mismo tiempo que desnuda y encara la traición. Todo esto en palabras de Filiberto sería; “¡Pinche Coronel! No quiero muertes, pero bien que me mandan llamar a mí. Para eso me mandan llamar siempre, porque quieren muertos, pero también quieren tener las manos muy limpiecitas. Porque eso de los muertos se acabó con la bola y ahora todo se hace con la ley. Pero a veces la ley como que no alcanza y entonces me mandan llamar. Antes era más fácil. Quiébrense a ese desgraciado. Con eso bastaba y estaba clarito, muy clarito. Pero ahora somos muy evolucionados, de amucha instrucción.” Como toda gran novela, no todo lo que se nos presenta de primer momento resulta ser tal cual. La realidad va tomando matices y colores diversos, los personajes se van entregando poco a poco, y cuando estamos casi al final, no queremos que se termine ese corto pero gran viaje por las calles del centro de la Ciudad de México. Lo que nos resta por decir, es que es una novela donde hay intriga, crimen, acertijos, acción, romance (más cercano a lo cursi, o algo parecido) y mucha humanidad sobre todo en el personaje protagónico, pues a pesar de ser un matón, conserva más congruencia consigo mismo que cualquier otro personaje de la novela. El complot mongol es un libro que perfectamente nos puede ayudar a sobre vivir en esta ciudad caótica, sobre todo cuando vamos en el metro o cualquier otro transporte colectivo, incluso a verla de manera distinta. |
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