Suplemento Unión con los Jóvenes No. 02 19 de mayo de 2008 Emos: ¿Tribu urbana o moda? Octavio Solís Antes de contestar la pregunta esbozada en el título, resulta claro que los emos son en este momento un tema recurrente y un fenómeno social. Lo primero se debe al escándalo, derivado de las golpizas iniciadas en Querétaro, lo segundo a que finalmente son un reflejo de la crisis en la que vivimos. A mi parecer, lo más preocupante de todo es la falta de respuestas que tiene nuestra sociedad hacia los jóvenes, en todos lo sentidos. Pues esto convierte el desencanto en depresión, la impotencia en violencia, la escasez de utopía en indiferencia, pero sobre todo, la falta de identidad en salidas fáciles, que en vez de ser la solución de la crisis, termina siendo sólo un reflejo de ella. Y es que parto de la idea de que todas las generaciones de jóvenes sin excepción, habremos de adolecer de identidad, lo que convierte nuestra estancia en este mundo, en una lucha feroz y constante por encontrarnos a nosotros mismos. La tan trillada generación del 68, en ese sentido no tiene gran diferencia a la nuestra, pues aquellos jóvenes como los de ahora, buscamos algo que le de sentido a nuestra existencia, sin embargo, las diferencias económicas, sociales, y políticas son otras. Esto no es una diferencia menor, las décadas de los cincuenta y sesenta son consideradas como la época dorada del capitalismo, el crecimiento económico era bastante elevado, y las oportunidades de vida eran superiores a las que hoy tenemos que enfrentar incluso quienes terminamos una carrera universitaria. Sin olvidar que ahora existe un déficit ideológico en la izquierda y en las utopías. Es verdad que el ímpetu y las ganas de subvertir (transformar) la realidad social es algo que varía según cada generación, pero invariablemente esto está determinado y condicionado por los diferentes contextos mencionados. Todo esto viene a cuento porque resulta fácil enunciar la generación “X” como explicación de todo lo que sucede en los jóvenes de ahora, y quienes así lo hacen toda vía no aprenden de la historia, pues este asunto de la generación “X” es más un mito que una explicación social. Ya que no ayuda a entender el desbordamiento de los jóvenes de clase media a mediados de los noventa en apoyo al zapatismo, y mucho menos la movilización en la huelga de fin de siglo pasado (1999) en la UNAM, en defensa de la gratuidad educativa, pues esos jóvenes sin sentido e indiferencia política (como se enmarcan en la idea de generación “X”) desbordaron las expectativas de respuesta política. Para lo único que sirve la letra X en la definición de las nuevas generaciones, es para expiar la culpa de quienes nos han antecedido en este mundo, dejándolo en una total y completa crisis. En este contexto, los emos representan un sector de jóvenes que reclaman atención y solución a los problemas sociales, así como salidas a los nuevos cambios a los que se están enfrentando las familias, sobre todo de clase media. La pregunta que se hace al principio del artículo, sobre si son una nueva tribu urbana, o una simple moda, es que a pesar de ser un fenómeno social, efecto de la crisis (dígase económica, social y política), el estilo de vida de un emo, tiene que ver más con una transición en la vida de los adolecentes, en su propia búsqueda identitaria, sobre todo en entre las edades de 11 a 18 años, convirtiendo el fenómeno en una moda. Siendo triste que nadie se fijara en los emos hasta después de la violencia generada contra ellos, en diversas ciudades del país; Oaxaca, Aguascalientes, Tlaxcala, Hidalgo, Sonora, Coahuila, DF, Guanajuato y Jalisco, por mencionar algunas. A pesar de que las raíces de los emos se remonta a finales de los setenta y principios de los ochenta, sobre todo como herencia de la música conocida como hardkore punk, en realidad hoy sólo se reduce, en una gran mayoría, a una forma de vestir, sin fundamentos ideológicos ni principios filosóficos. Siendo por lo tanto, contracultura en sus orígenes, pero hoy, ya cultura asimilada por el mercado y la moda de vestir. Pero lo que tampoco podemos hacer es caer en el estigma reduccionista sobre los grupos sociales, pues se han escuchado voces (incluso de especialistas como Andrés Alcántara Camacho, investigador de la Facultad de Psicología en la UNAM) acerca de que el 40% de los emos son suicidas. Esto sólo genera más confusión acerca de lo que significa y representa esta nueva forma expresión cultural. Hace falta entonces, aprender a escuchar con más atención y cuidado a las nuevas generaciones, así como a sus derivados y diversas expresiones. Un viaje a través del rock, el tiempo y el espacio Regreso triunfal de Iron Maiden a México Juan Herman Jiménez La bestia después de tocar en Monterrey y Guadalajara -como parte de su Somewhere back in time tour 2008, y conmemorando la puesta en venta de su DVD Live after death-, lo hizo en la capital del país el 24 de febrero en el foro sol. La banda lidereada por Steve Harris (bajo), cumplió con las expectativas que había generado desde que se conoció que el grupo se presentaría en nuestro país. El repertorio de canciones se compuso por material de la década de los ochentas y por uno de los noventas. El show traía como consigna principal recordar su gira World Slavery Tour 1984-85, la más ambiciosa de su carrera. Como buenos ingleses, Iron Maiden inició su concierto a las 20:00 horas. Las primeras canciones en encender los ánimos fueron “Aces High” y “Two minutes to midnight” (Powerslave, 84), continuaron con “Revelations” y “The Trooper” (Piece of mind, 83). Para ese momento el ambiente en el foro sol era increíble. La banda había conseguido su propósito, trasladarnos a los años 80 con su música y escenario. “Wasted Years” (Somewhere in time, 86) fue la siguiente canción que nos permitió continuar viajando por la década de los ochentas. “The number of the beast” (The number of the beast, 82) fue el delirio total, los más de 50 asistentes acompañaban a Dickinson (vocales) con: ¡666, the number of the beast!. Sin descanso alguno, el grupo interpretó “Can I play with Madness” (Seventh son of a seventh son, 88) y “Rime of the Ancient Mariner” (84), de las piezas más largas de la bestia, en donde Harris se lució con el bajo. Imagen y sonido que nos remitían nuevamente a su gira de 1984-85. La canción “Heaven can´t wait” (86) permitió a unos fans afortunados hacer coro con el grupo, uniéndose a ellos más de 50 mil gargantas. La dama de hierro siguió haciendo de las suyas con otros clásicos: “Run to the hills” (82), “Fear of the dark” (Fear of the dark, 92), la canción más coreada de la noche, y “Iron Maiden” (80), en donde Eddie, la mascota del grupo, salió al escenario con la imagen futurista que se muestra en la portada del disco “Somewhere in time”, y nuevamente la gente se entregó por completo al show. Con esta canción terminaron el tiempo reglamentario. La bestia regreso para el encore con “Moonchild” y The clairvoyant” (88). Finalizó la gran noche con “Hallowed by thy name” (82). Quedando para el recuerdo una gran actuación de Iron Maiden y su ¡Scream for me México!. Sin duda el heavy metal sigue más vivo que nunca, gracias a que la banda sigue siendo fiel a su estilo. |
||