Suplemento Unión con los Jóvenes No. 01 14 de abril de 2008 Afinación y ensayo Qué onda con el reggeaton Octavio Solís Dinero puede controlar hasta la corte En el nombre de Filiberto Ojeda Ríos No importa lo que suceda, ni lo que hagan las generaciones presentes: por más revolucionarias que sean, su descendencia lo será aún más. Esto aplica no sólo para la política, incluso en la cultura y el arte, se presenta con igual o mayor énfasis, la renovación y evolución en el vestir, uso de tecnología y en la música ha sido una constante desde siempre. El Rock and Roll llegó para quedarse, pero jamás inmutable; así, desde los acordes de Chuk Berry y el estilo de bailar de Elvis Presley, hemos llegado a una heterogeneidad en el espectro musical de nuestros tiempos, que se antoja inclasificable. Sin embargo el asunto que nos ocupa en este breve ensayo es acerca del origen y por lo tanto revaloración de uno de los géneros más desdeñados por los ahora sesenteros de edad para adelante; éste es, el reggaeton. Un estilo musical que ha causado gran impacto en las nuevas generaciones, sobre todo por contener fuertes sonidos bajos, lo que proporciona una ventaja para presumir el estéreo del automóvil, además de contener una enorme adaptabilidad por su simpleza musical en la radio comercial, sin olvidar lo fácil que es bailarlo. Esto último, lo convierte en un género musical defendible, pues el espacio que el joven se apropia para liberar energía bailando, es algo que justifica la existencia del sonido. Sin embargo, para no caer en una absurda defensa de relatividad absoluta de la música, me hice a la tarea de investigar sobre los orígenes del reggaeton. Lo primero que me sorprendió es que lo que nosotros escuchamos en la radio comercial, es la decadencia del mismo, una suerte de caricatura del reggaeton, pero con un poco de reflexión, se descubre que eso mismo le sucede a toda la contracultura, termina convirtiéndose en cultura dirigida y absorbida, para muestra un botón; la contracultura hippie hoy es cultura y se puede encontrar en cualquier tienda departamental (hoy tenemos los hippies totalmente palacio) Hay debate sobre el verdadero origen del reggaeton, incluso lo hay hasta en si debe llevar el acento al final de la palabra (reggaetón) o no. Algunos consideran que se inicia en Panamá, otros que en Puerto Rico, lo que no cabe duda es que es resultado de una mezcla del relajante y excitante reggae con una dosis de rap y hip hop, y que empezó a desarrollarse a mediados de los años ochenta en los países mencionados. Los que defienden la idea de un origen panameño sostienen que los descendientes de los jamaiquinos que arribaron a Panamá por la construcción del canal, empezaron a interpretar el sonido reggae en español. Los que piensan que es puertorriqueño de nacimiento es porque la gran mayoría de los cantantes e iniciadores del reggaeton son boricuas, además de que es ahí donde se compuso la primer canción de rap en español (1985), a cargo de Vico C, impulsor del sonido en cuestión. Su canción más representativa, La recta final (1989), es una muestra de que este género (el reggaeton) no es tan vacío como se comenta, ya que es de un alto contenido de crítica social. Otro ejemplo son las canciones de Calle 13, con su emblemática Querido FBI (2005) en donde hace mención sobre el asesinato del líder del Ejército Popular Boricua, Filiberto Ojeda Ríos a manos del FBI, nos enseña que aún queda reggaeton que vale la pena escuchar. Como música contestataria, crítica, y más compleja de lo que escuchamos al subirnos a cualquier micro. Los primeros intentos por sacar esa nueva música subterránea a esferas internacionales e incluso comerciales, fueron con la grabación Playero 37 (1993) en donde se dieron a conocer varios cantantes como Daddy Yankee. Más adelante se empieza a generar una rivalidad entre los mismos músicos, lo que terminó en las tiraderas, que consistió en mandarse mensajes ya sea entre líneas o directos, con insultos unos a otros. Este fenómeno empieza por 1997, año que es conocido por algunos como el inicio de la decadencia del reggaeton. Luego entonces, cada vez que escuchemos un género musical, hay que preguntarnos su origen, que bien puede ser noble y contestatario. Lo que no se puede negar es la escasez de armonía y acordes en el reggaeton, así como el abuso de los samplers (sonidos por computadoras) y ausencia de otros instrumentos, que lo ha convertido en blanco de ataques de algunos puristas de la música, sin embargo, esto es reflejo de la época que vivimos, si Motzar viviera, dificilmente habría dejado de tocar con sintetizadores. Intermedio Germán Bernardo Pascual Más o menos fue así: la gigantesca figura de Rambo salió detrás del soldado birmano; el cuerpo del soldado apenas era del tamaño del torso de John Rambo. Una masacre bañaba de sangre el horizonte y la pantalla. Los cuerpos de soldados y rebeldes birmanos se volvían pedazos entre las balas. De un solo golpe Rambo cortó la cabeza al soldado y robó la metralleta trasportada en un camión y atacó a los inhumanos soldados birmanos. El primero en recibir 300 disparos fue el conductor del furgón, descuartizado por las poderosas ráfagas. Después, un ejército de seiscientos asesinos y violadores birmanos cayó ante el embate furioso de las balas de John Rambo. Mil quinientos litros de sangre artificial, dos mil extremidades humanas fabricadas con látex y varios millones de dólares gastados en efectos computarizados sirvieron de fundamento a una frase que contenía la esencia de la película: “Cuando salvas una vida, es cuando vives”… o algo así, más o menos. Desde que yo era un chamaco, las salas de cine han exhibido películas en su mayoría gabachas. Son pocas las producciones mexicanas que tienen la oportunidad de sobresalir frente a la apabullante cantidad de películas importadas de Estados Unidos. Y la un gran número de esa mayoría son parecidas a la de Rambo, regreso al infierno, es decir, son películas de tan mala calidad que el cine mundial debería ponerse en huelga para que no se filmaran. Sin embargo, a pesar de tener nada interesante para mostrar, se empeñan en exhibirlo para nosotros, los mayores consumidores de películas basura del mundo. Ahora que ya no soy un chamaco sigue pasando lo mismo. Los cines proyectan incontables películas gringas a pesar de ser despreciables y malhechas. Mientras tanto, el cine nacional se encuentra en absoluta decadencia y uno de los motivos que lo mantienen en rotundo declive es la falta de espacios de exhibición. Es cierto que el cine mexicano también es muy malo. Al menos el 80 por ciento de sus producciones. Si tenemos cine malo en casa, ¿para qué importarlo? Nadie sabe de donde parte el círculo vicioso que mantiene a la industria cinematográfica mexicana moribunda, pero el hilo a seguir va más o menos así: Estados Unidos tiene al cine en sus manos y no sólo importa películas, importa modelos de fabricación de películas. Los realizadores mexicanos son terreno fértil para las influencias extranjeras y producen filmes que no sólo están mal hechos, sino son malas copias de comedias gringas. Mientras más intente imitar a las producciones norteamericanas peor le irá al cine nacional. Filmes malos norteamericanos contra malas películas mexicanas… pierden, como en el fútbol, los mexicanos, especialmente los espectadores; así, el cine mexicano se divide en dos tendencias: el cine artístico y el comercial. Obviamente, si el cine comercial mexicano no lo va a ver nadie, el artístico menos. El cine de arte nacional es ganador de premios en festivales extranjeros, pero difícilmente llega a una sala de exhibición mexicana; esto nos lleva a preguntarnos el porqué del fracaso de una película, y entre decenas de razones, encontramos la escasez de buenos guiones. En México no hay escritores de cine porque no es redituable. Los productores no se arriesgan a gastar en engendrar un buen guión con escritores profesionales, prefieren el dinero para otros gastos propios del cine, además, el pago por los guiones escritos de manera independiente no representa en verdad el trabajo invertido ni la labor creativa del escritor; siguiente: invertir en cine es un deporte de alto riesgo en México. Para un productor es muy difícil recuperar la inversión, tomando en cuenta que el exhibidor se queda con el 60% de la taquilla (hay que mencionar la negativa del director de Cinépolis a destinar un peso de cada entrada para fomentar el cine nacional, pero eso sí, aumentaron el costo de la taquilla), el distribuidor con el 25% y el productor con 15%. ¿Alguien se avienta a ser productor?; esto nos lleva al origen y causante de todo: el gobierno mexicano. Con las leyes sobre distribución de películas extranjeras en México, los gringos tienen una ventaja extrema sobre el cine mexicano. Gracias al Tratado de Libre Comercio, las películas norteamericanas se proyectan sin restricciones ni impuestos especiales como en otros países que sí respetan su industria. Aunado a esto, el apoyo al cine por parte del Estado es limitado y el colmo: el ex presidente Fox atendió obediente a las presiones gringas para evitar el apoyo por parte del gobierno al cine nacional. Es mejor si en México no se produce cine, pues el mercado sigue siendo dominado claro, por Estados Unidos. |
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