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Marzo 2007                              Suplemento No. 21                                                 p. 1/3 
 
 

 

2007, el año de Gabriel García Márquez
(Parte 1)

Gabriela Salas Zimbrón

"La sabiduría nos llega cuando ya no nos sirve de nada." GGM

Este año, hace 80 años nació una nueva forma de narrar, un universo y un lenguaje propios, y un escritor tímido, que odia las preguntas y ama los silencios, con un encanto que ha cautivado a intelectuales y políticos de varias generaciones. Este año se celebran también los 60 años de su primer cuento, La tercera resignación; los 40 de Cien años de soledad, obra que ha vendido alrededor de 40 millones de ejemplares en más de 30 idiomas y los 25 de haber recibido el Premio Nobel de Literatura.

El homenaje a García Márquez es múltiple en 2007

La localidad colombiana de Aracataca, de 26,000 habitantes, despertó este seis de marzo con 80 cañonazos a las cinco de la madrugada. Los vecinos recordaron así que en este pueblo, a la sombra de la montaña más grande del mundo a la orilla del mar (la Sierra Nevada de Santa Marta), un 6 de marzo hace 80 años, en una casa de paredes de madera y tejas de cinc, nació el Nobel de Literatura Gabriel García Márquez. Aunque el premio Nobel no concurrirá a ninguno de los festejos y actividades que en su nombre se realizarán en esta población macondiana; habrá serenatas, con mariachi y con banda papayera, misa, programación musical y, como si fuera poco, la Casa Museo Gabriel García Márquez, declarada Monumento Nacional en 1996, donde Gabo nació y vivió, será reestructurada de acuerdo con un anuncio que realizó la Ministra de Cultura. También se realizará un concurso de murales alusivos a la vida y obra del novelista, y una muestra cultural en homenaje a la infancia del escritor.

 En Madrid, España la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega inició la lectura pública de Cien años de soledad que, como homenaje al escritor colombiano, se celebró en la Casa de América de Madrid. Personalidades políticas como Trinidad Jiménez, Leire Pajín y Carme Chacón, del mundo cultural y ciudadanos se sumaron a lo largo de la jornada.

 La lectura pública comenzó a las nueve de la mañana, en la escalinata del Palacio de Linares, sede de la Casa de América, donde fueron recreados distintos pasajes de la novela más representativa del realismo mágico. Cada uno de los lectores dispuso de 15 minutos, equivalente a siete páginas, para poder completar las 16 horas que los organizadores calcularon que llevaría la lectura completa de Cien años de Soledad. También mostraron su admiración por Gabo representantes del mundo del arte, del cine, de la literatura y de la prensa, como Marisa Paredes, Mariano Barroso, Sergio Cabrera, Mercedes Sampietro, Ángeles González Sinde, Emma Suárez, Jorge Franco, Jorge Eduardo Benavides, Fernando Ampuero, Montxo Armendáriz, Iñaki Gabilondo y Lola Álvarez.

 Para este año, también, las Academias de la Lengua de los países de habla hispana han preparado una edición popular de Cien años de soledad, que ha sido revisada por el propio autor y que cuenta con introducciones y estudios de Carlos Fuentes, Vargas Llosa, Álvaro Mutis y Claudio Guillén, entre otros. A pesar del esmero con que García Márquez corrigió las pruebas de la primera edición, se deslizaron en ella erratas y expresiones dudosas que editores sucesivos han tratado de resolver con mejor o peor fortuna. Para la nueva edición, que publicará Alfaguara en España y en América, las Academias de la Lengua presentaron una propuesta razonada al propio autor, que quiso “revisar las pruebas de imprenta completas, enriqueciendo así esta edición con su trabajo de depuración y fijación del texto”.

 Esta edición, se presentará en el IV Congreso Internacional de la Lengua Española que se celebrará del 26 al 29 de marzo en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias, según informó la Real Academia Española. Con esta edición especial de la obra cumbre de García Márquez, las Academias se suman al homenaje que el escritor colombiano recibirá en ese congreso.

Pero, ¿quién es Gabriel García Marquez?

Gabriel José de la Concordia García Márquez, periodista, editor y escritor colombiano conocido universalmente como Gabo, nació en Aracataca, Magdalena (Colombia), un pueblo de la costa atlántica colombiana, el domingo 6 de marzo de 1927, a las 9 de la mañana. Hijo de Gabriel Eligio García y de Luisa Santiaga Márquez Iguarán. Creció entre fantasmas en un mundo mágico de supersticiones en el que su abuela hablaba con los muertos y una de sus tías cosía su mortaja. "Yo me acostumbré a vivir dentro de ese mundo y he seguido siempre viviendo en el mismo. Yo soy sumamente supersticioso y hago interpretaciones de mis propios sueños. Lo que pasa es que tengo mis propias supersticiones", comentó alguna vez García Márquez. En Aracataca, García Márquez tuvo su primer acercamiento con las letras cuando encontró por accidente en el baúl de los abuelos un libro descuadernado y viejo. Eran Las mil y una noches. Desde entonces comenzó su intensa relación con la literatura.

 Gabriel García Márquez hubiera querido ser pianista, lo supo hace muchos años, en Zurich, cuando una tormenta de nieve lo llevó a un bar. "Todo estaba en penumbra, un hombre tocaba piano en la sombra, y los pocos clientes que había eran parejas de enamorados. Esa tarde supe que si no fuera escritor, hubiera querido ser el hombre que tocaba el piano sin que nadie le viera la cara, sólo para que los enamorados se quisieran más".

 Después del llamado "Bogotazo" en 1948, decidió trasladarse a Cartagena de Indias y empezó a trabajar como reportero de El Universal. A finales de 1949 se traslada a Barranquilla para trabajar como columnista y reportero en El Heraldo. Por petición de Álvaro Mutis, García Márquez regresó a Bogotá en1954, donde trabajó en El Espectador como reportero y crítico de cine. En 1955 fue a Europa como corresponsal del diario El Espectador. Estuvo en Ginebra, París, Roma, Checoslovaquia, Polonia, Rusia, Ucrania. En ese tiempo alternaba su trabajo de corresponsal con la preparación de su legendario cuento largo, o novela corta, El coronel no tiene quien le escriba. Se instaló en París y ahí tuvo que vivir de "milagros cotidianos". En la ciudad luz recogió botellas, revistas y periódicos viejos para obtener a cambio unos cuantos francos.

 Luego de su paso por Europa, García Márquez vivió en Caracas. En un viaje relámpago a Barranquilla se casó con su “novia de siempre” Mercedes Barcha, con la que pronto tendría dos hijos, Rodrigo (que nació en Bogotá en1959) y Gonzalo (que nació en México tres años más tarde).

 Comprometido con los movimientos de izquierda, Gabriel García Márquez siguió de cerca la insurrección guerrillera cubana hasta su triunfo en 1959. Amigo de Fidel Castro, participó por entonces en la fundación de Prensa Latina, la agencia de noticias de Cuba. En 1961 se instaló en Nueva York como corresponsal de Prensa Latina. Al recibir amenazas y críticas de la CIA y de los exiliados cubanos, que no compartían el contenido de sus reportajes, decidió trasladarse a México. García Márquez escribió en México Cien años de soledad, que fue editada el 5 de junio de 1967.

 Algunos de sus amigos destacan que Gabo es vanidoso y que le gusta estar al lado de los poderosos. Otros sostienen que, a pesar de la fama, este "colombiano universal" sigue siendo el mismo caribeño supersticioso de antaño que conserva el gusto por los vallenatos, el cine, la música francesa y el buen vino.

 De 1961 a 1965 no escribió ni una sola línea de creación), consecuencia de un íntimo “sentimiento de fracaso” respecto a la obra que había escrito hasta ese momento. Así lo describe el crítico Emir Rodríguez Monegal en 1964: “Entonces García Márquez era un hombre torturado, un habitante del infierno más exquisito: el de la esterilidad literaria”.

 Gabo, exiliado voluntario en México, escapa de ese “infierno” con la escritura de la que, seguramente, es la más importante y aclamada de sus obras: Cien años de soledad (1967), lo cual sólo fue posible cuando, casi como en un “milagro”, sabe de repente con qué técnica y con qué procedimientos ha de escribir la historia de ese Macondo y de ese universo mítico de su infancia que le obsesionan desde sus inicios como escritor.

 La “revelación” tuvo lugar un día de enero de 1965 mientras conducía su Opel por la carretera de México a Acapulco. Inesperadamente para el coche y le dice a Mercedes: “¡Encontré el tono! ¡Voy a narrar la historia con la misma cara de palo con que mi abuela me contaba sus historias fantásticas, partiendo de aquella tarde en que el niño es llevado por su padre a conocer el hielo!.

 García Márquez decide encerrarse a escribir su novela de Macondo y los Buendía. Logra reunir cinco mil dólares (los ahorros de la familia, las ayudas de sus amigos, especialmente de Álvaro Mutis) y le dice a Mercedes que mientras tarde en escribir su novela se ocupe de todo y no lo moleste bajo ningún concepto. Cuando después de 18 meses de duro trabajo concluye Cien años de soledad, Mercedes le espera con una deuda doméstica que sobrepasa los 10,000 dólares. Para enviar el manuscrito de Cien años de soledad a Buenos Aires, concretamente a la Editorial Sudamericanade Francisco Porrúa, deben empeñar los tres últimos objetos de un cierto valor que les quedan: una batidora, un secador de pelo y la estufa.

 Cien años de soledad aparece en junio de 1967. El éxito es fulminante: en pocos días se agota la primera edición y en tres años se venden más de medio millón de ejemplares. Según Vargas Llosa, “el éxito resonante deja a García Márquez mareado y algo incrédulo”, aunque feliz porque por fin puede dedicarse exclusivamente a escribir.

 Gabriel García Márquez es conocido mundialmente por la peculiaridad de la forma con la que trata sus obras, conocida como "realismo mágico" y que consiste en tratar hechos fantásticos desde el punto de vista de determinadas culturas que los consideran normales.

 Desde1975, García Márquez radica entre México, Cartagena de Indias, La Habana y París. Su obra maestra fue decisiva para que la Academia Sueca le otorgara en 1982 el Premio Nobel de Literatura, y está considerada una de las mejores novelas de todos los tiempos. En la ceremonia del Nobel, viste con una guayabera caribeña blanca y lleva en la mano un rosa amarilla, símbolo de Colombia y su amuleto personal (Mercedes coloca cada día una en su mesa de trabajo). Elige como tema musical el Intermezzo interrotto de Bela Bartok. Su discurso de agradecimiento es un canto de amor a América Latina. Entre otras cosas dijo:

“Me atrevo a pensar que es esta realidad descomunal, y no sólo su expresión literaria, la que este año ha merecido la atención de la Academia Sueca de la Letras. Todas las criaturas de aquella realidad desaforada hemos tenido que pedirle muy poco a la imaginación porque el desafío mayor para nosotros ha sido la insuficiencia de los recursos convencionales para hacer creíbles nuestra vida. Éste es el nudo de nuestra soledad”. Concluyó formulando un deseo: el de “una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra”.

 Con parte de los 157 mil dólares que gana con el Nobel, decide “fundar un diario en Colombia con periodistas menores de treinta años, para que adquieran el oficio como se debe. Un diario destinado a exaltar los valores fundamentales del hombre, sin banderías”. En homenaje a un cuento de Borges decide llamar al periódico El otro, aludiendo con ello a su “otra” vocación y personalidad.

 Involucra en el proyecto a dos de sus grandes amigos: a Rodolfo Terragno, fundador de El diario de Caracas y el novelista argentino Tomás Eloy Martínez. El proyecto, sin embargo, morirá antes de nacer, como dice García Márquez, “asfixiado por la literatura”.

 En 1994 funda con su hermano Jaime y con el abogado Jaime Abello la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), con la que espera que los jóvenes periodistas puedan interactuar con maestros del oficio como Alma Guillermoprieto, Javier Darío Restrepo o John Lee Anderson, en busca de renovar sus vocaciones y aprender a hacer un mejor periodismo.
 Ryszard Kapuscinski aseguró que, aunque lo admiraba por sus novelas, consideraba que "la grandeza estriba en sus reportajes. Sus novelas provienen de sus textos periodísticos. Es un clásico del reportaje con dimensiones panorámicas que trata de mostrar y describir los grandes campos de la vida o los acontecimientos. Su gran mérito consiste en demostrar que el gran reportaje es también gran literatura".


La otra

Rosario Covarrubias Gutiérrez

La luna no deja de mirarme, se asoma por la ventana con su risa de metal. Nos miramos cara a cara, un olor a rosas se ha colado y deambula por mi cuarto perfumando el insomnio. Se mece con las pausas de una respiración que no es la mía. La noche danza con sus velos oscuros y blancos, contemplo el canto mudo de las nubes, me levanto lentamente, no quiero hacer ruido, el piso frío lame mis plantas, un estremecimiento helado me envuelve en un abrazo de cristal. Camino hacia la ventana, hay tanta luz que puedo ver al fondo del jardín, el naranjo canta sus notas amarillas y las hojas y las flores murmuran una brisa de verdes lentejuelas. Gotas de mercurio destellan en el pasto. Extiendo mis manos hacia afuera, ¡qué blancas se ven!, parecen mármol. Es por la luna. Percibo ahora el aroma de gardenias y jazmines, ¡qué blanca y perfumada esta vigilia! Siento que me llama tanta luz y tanta paz. Alguien suspira conmigo, quizá comparte este sosiego silencioso. Volteo alegre hacia el fondo de mi cuarto, hay penumbra ahí, avanzo despacio, sonriente. Detengo mis pasos justo en donde acaba la luz y llamo con voz bajita a quien, tal vez despierto, yace en su cama. Le llamo con las manos, no responde. Me aproximo y trato de recordar quién puede ser, trato de tocar su rostro, casi no veo nada, pero adivino un movimiento, de entre las sábanas surge una mano, pienso que busca la mía, sonrío de nuevo, quiero tocarla pero no la dirige a mí, sino al buró, encenderá una lámpara, intento detenerla, quiero invitarle a la ventana. Una ráfaga de luz me ha deslumbrado, contrariada, enceguecida, trato de apagarla, fracaso, mi mano choca contra una superficie fría, la toco, la palpo y al fin miro un rostro y unos ojos iguales a los míos, están abiertos, me miran fijamente, trata de tocarme y cae, vencido, un brazo débil que se queda inmóvil.


 Embosque

A Rosario Covarrubias

De lo oscuro
las raíces.
A lo oscuro
los follajes.

Todo ciervo mora en bosques:
todo bosque lanza sombras:
toda sombra transverbera:

ay, sombras sagitarias,
este ciervo
por el bosque.

Como herido de las cifras.
En la senda de los vientos.

Iliana Rodríguez