Febrero
2007 Suplemento No.
20 p.
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Obstáculos para que el DF tenga su propia radio El nacimiento de un canal de televisión y de una emisora de radio para los habitantes del Distrito Federal simplemente no está encontrando un camino despejado. Frente al legítimo derecho que tiene el gobierno de esta capital para contar con un sistema estatal de comunicación, y el apoyo que tanto intelectuales como legisladores han manifestado hacia esa iniciativa, están los obstáculos que abiertamente han planteado tanto el Instituto Mexicano de la Radio -IMER-, como la Secretaría de Comunicaciones y Transportes -SCT -y la Comisión Federal de Telecomunicaciones -COFETEL para hacer viable la existencia de tal sistema. Refiriéndome hoy sólo al caso específico de la estación de radio, hay que recordar que el 9 de enero, el gobierno del D.F envió una carta al titular del IMER, solicitándole la restitución de la emisora XHOF- FM, que en el año de 83 el entonces Departamento del Distrito Federal entregó a ese Instituto, para su operación. El 10 de enero, Héctor Villarreal, director deIMER, respondió con otra carta, en la que dice que no es a él a quien hay que pedirle tal devolución, sino a la Cofetel. Pese a no ser su ventanilla, pasa a informar que desde junio del 83, el Departamento del D.F entregó oficialmente las instalaciones, los recursos y la frecuencia, hoy 105.7 de FM. y puntualiza: "Ese mismo año, la SCT autorizó al IMER continuar con las actividades de la estación mencionada... De acuerdo con lo anterior, el Permiso y los bienes afectos a la referida estación no formaron parte del patrimonio que con fundamento en el Estatuto de Gobierno publicado en 1994, recibió el Gobierno del Distrito Federal. Por ello, con base en estos antecedentes y en todos los elementos que obran en el respectivo expediente y que confirman lo manifestado, el 11 de agosto de 2005 la SCT formalizó la titularidad jurídica del Permiso para la operación de la frecuencia XHOF-FM en favor de este Instituto". Pues bien, si esto es así, lo que falta es que todos esos documentos -el que acredita la entrega oficial en el 83, el de la autorización de SCT para que XHOF continuara sus transmisiones bajo la tutela del IMER y el Permiso expedido por SCT en 2005- sean entregados o por la Cofetel o por el propio IMER al gobierno del Distrito Federal. Mientras vemos si eso ocurre, el 2 de febrero el gobierno del Distrito Federal instaló el consejo Consultivo de Radio y Televisión de esta capital, que está integrado por Nicolás Alvarado, Virgilio Caballero, Julieta Fierro, Miguel Ángel Granados Chapa, Marta Lamas, Enrique Márquez, Carlos Martínez Assad, Carlos Payán, Blanche Petrich y Florence Toussaint. Estos diez ciudadanos no cobrarán sueldo alguno y tendrán la responsabilidad de "hacer el diseño y modelo de la televisión y la radio que se desee". Estas personalidades hacen un llamado a los capitalinos para apoyar la iniciativa del jefe de Gobierno del D.F. Por su parte, la Comisión del Distrito Federal de la Cámara de Diputados ha anunciado que llamará a comparecer al titular deIMER, Héctor Villarreal, para que aclare "algunas contradicciones" en la posición que ha fijado en torno a la devolución de la XHOF. Ya Marcelo Ebrard dijo que no piensa reunirse con el Secretario de SCT, y que está esperando que tanto Cofetel como IMER hagan su parte, mostrar con documentos oficiales dónde quedó la bolita, es decir cuándo, cómo y por qué el gobierno del Distrito Federal perdió su estación de radio. ¿Lo harán? Redondeces Rosario Covarrubias Gutiérrez Con cariño para mi hermana Raquel. H ace muchos años los eternos señores del poder castigaron a un hombre por sostener que el mundo es redondo. Tratas de recordar su nombre, lo supiste en la escuela primaria hace tantos años que, por más que intentas, no llega a tu memoria. Estás formada en una sinuosa línea horizontal, la fila avanza lento, cada mujer, niños o trabajadores del barrio, se van deteniendo ante el mostrador, buscan en sus bolsas, algunos protestan. Pagan, y van saliendo con su envoltorio de tortillas mirando el piso, mueven la cabeza, miran a los formados con ojos apagados. Cuando llegas al mostrador enrejado miras el cartel que han pegado en la rejilla: "Por causas ajenas a nuestra voluntad se informa que el kilo de tortillas aumentó a diez pesos (más cincuenta centavos por el papel), gracias por su comprensión"... una voz detrás tuyo comenta: iÚjule!, en otros lados está a quince. El tortillero te mira impaciente. Tienes ganas de preguntarle si él recuerda el nombre del que dijo que el mundo es... ¿Cuánto?, te pregunta irritado. Te pones nerviosa y te sonrojas. Los demás te miran curiosos. Revisas tu monedero, sacas tu única única moneda y te fijas, como por vez primera, en su redondez. Déme medio kilo dices, con una pequeña dosis de rabia. Te despachan rápidamente y te devuelven otra moneda, tu cambio de cinco pesos. La tomas y la contemplas en la palma de tu mano y piensas que en la sencillez de este proceso de compra y venta, esos círculos de valor, son cada vez más pequeños. Que esos cinco pesos son lo que te queda para pasar el día. Sales despacio de la fila, pero tú no miras el piso, miras al frente, la calle ancha, la calle de tu casa se abre como siempre lo ha hecho, la conoces de memoria pero nunca la habías visto con las fauces abiertas. Te espantas de lo que piensas, nunca se te había ocurrido que cada tienda, la carnicería, la recaudería, la farmacia, la tortillería eran como una boca enorme de dientes afilados, listos para dar una tarascada lenta y dolorosa a los cincuenta pesos que ganas en cada jornada. Tendrás en tu mesa un plato de frijoles para cada uno de tus hijos, al rato que salgan de la escuela. En esos locales se queda tu salario, tu trabajo de diez o doce horas. Tratas de hacer cuentas, en realidad son cien pesos, juntando lo que gana tu marido. Te das ánimos. Cierras los ojos, por un instante, y pides un deseo sin palabras. Los abres y está ahí la boca con dientes. Con más dientes, por que cada uno grita la renta, los pasajes, la luz, el gas, la leche, los útiles; es peor que un cocodrilo en el patio de tu casa. Caminas tu calle con esa carga, la calle de pronto se ha vuelto tan larga, la percibes como un peligro. Una vecina se acerca, te ha dado alcance, con su saludo te recuerda que estaba a cinco o seis lugares detrás de ti en la tortillería. Se empareja su sombra con la tuya y te mira con los ojos desolados, como sólo puede mirar la gente pobre de tu colonia, la gente pobre de todo el país, de todo el mundo. No necesitas contarle tu miedo, ella comprende. Lo sabes cuando te pregunta; ¿ya no alcanza para nada, verdad?; pone su mano en tu hombro, como si quisiera despertarte. En ese gesto viste al cocodrilo de su patio. También te sentiste menos sola. Caminando le preguntas: ¿sabes cómo se llamaba el que dijo que la tierra era redonda y no plana? Te mira intrigada. Dice que no, que no lo sabe. Te quedas pensando y dices que tú no lo recuerdas, pero que sabes quiénes lo condenaron: fueron los mismos que han permitido los aumentos de nuestro tiempo, los que quieren desaparecer de nuestras mesas el único alimento que nunca nos ha faltado, porque viven en un mundo plano de billetes y ganancias que nadie que ustedes puedan conocer se podrían imaginar. Son los que no comen tortillas todos los días. Tu vecina te mira, preocupada. Cálmate te dice con voz baja. No la escuchas, continúas dándole palabras a tu impotencia, ellos no trabajan, dices con voz temblorosa, ellos se comen un país entero, engordan con nuestra pobreza, de eso viven. De irse comiendo el mundo desde las orillas. Un día se lo van a terminar: comen pobres. Comen personas. Comen como los cocodrilos... un día se comerán unos a otros... Laberinto Destino de ceguera andar a tumbos por todo el laberinto. Ir a la memoria y al volverte topar de súbito tu estatua. Sin hilos de emergencia. Caerte y levantarte. Cabeza que llora para siempre. Deshacer tu propio entuerto. Ya no hay locos y tus libros ya fueron abrasados. Caerte y levantarte. Fingirnos tales voces, creernos tales gracias. Llegar al prado ameno. ¡EI jardín de las delicias! Soñar que en esta torre soñabas el lagarto. ¿No eres tú quien arrojó a su igual por la ventana? Caerte y levantarte. Y sudor y sombra y polvo. Iliana Rodríguez Tarot Cultural Funeral novelado de una república Aqueo Tarquino En el marco de las novelas políticas españolas posteriores a la Guerra Civil , se encuentra Cinco horas con Mario , de Miguel Delibes, escrita en 1966, una obra que denota los antagonismos de clase en la España posterior al conflicto, por sobre todo, la manera de pensar de las capas partidarias de la dictadura en aquel entonces. Ante un muerto, la viuda en la novela, tal como consideró la dictadura franquista a la república después de la Guerra Civil , se les hacen todo tipo de señalamientos a los republicanos, respecto a las cosas "mal pensadas" y "mal hechas" por los partidarios de la república; se enaltecen los valores enarbolados por los franquistas en contraposición con los de los republicanos, los cuales son denostados hasta los niveles más vergonzosos. Se reprocha a los republicanos su afán de igualdad entre las clases sociales. Es un elemento muy trabajado en la novela, hace alusión de manera continua a la "superioridad" de la clase dominante sobre la obrera, ante todo. Le dice la viuda a "Mario", al cual está velando, que aquello de estar editando artículos en periódicos subversivos no conduce a nada bueno, que las obras literarias que no tengan argumentos de carácter sentimental , que afecten los corazones de los lectores no sirven para nada, sólo es perder el tiempo. Los trabajos intelectuales, como novelas, cuentos u obras de teatro que no conduzcan a la consecución de dividendos económicos, son considerados al igual que sus autores sin valor alguno. La Iglesia católica es lo único válido entre las religiones, es incorrecto pertenecer a una distinta, es de rechazar a cualquier tendencia protestante o de otra índole: las normas morales están claramente delimitadas por los preceptos de la Iglesia . El anticomunismo se hace presente en la novela, se reprocha a los partidarios de la república el tener ideas "exóticas" y de estar influenciados por los comunistas. Así pues, en esta etapa franquista todo lo que no es de apoyo al régimen es considerado como enemigo de la patria o como comunista. Nadie debe (aunque pueda), pensar diferente a los adeptos a la dictadura, tampoco respecto de la Iglesia , ni de los principios morales inculcados entre las "buenas" familias, los librepensadores (masones), son de los principales enemigos de la patria junto con los comunistas . Todo es intolerancia, no se puede pensar de manera distinta, porque es inútil: el "pobre siempre será pobre" y "no tiene derecho a pensar". Al fin y al cabo "ya estas muerto", nunca me complaciste, tus ideas estaban equivocadas, ya no tienes influencia sobre mi, que soy la patria ; ese sentimiento estuvo presente en los que gobernaron a España durante la dictadura, cualquier pensamiento diferente al franquismo es considerado como subversivo, comunista o como de ideas exóticas o masónicas. De acuerdo con la novela, no es necesario enseñarles a los hijos buenos ideales , son más importantes los buenos modales , el "que dirán" es lo que cuenta. Las relaciones sentimentales, sociales, familiares, se rigen por esos preceptos y por el interés monetario. En lo político, hay que loar a las instituciones, alinearse por el lado que deje prestigio y posición ante las autoridades y la sociedad. La sociedad es hipócrita a todas luces, aunque hubo gente en la clandestinidad luchando por el regreso a la democracia y la razón, todo ello en bien general del país y de los más nobles ideales de la humanidad, como son: la fraternidad, la libertad y la igualdad. |
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