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     Junio 2005                                                                           No. 3
 
 

 

Presentación

Con la pretensión de poner a consideración de los universitarios (trabajadores administrativos, profesores, investigadores y estudiantes) y de otros estudiosos de las humanidades y las ciencias sociales, los acontecimientos, acciones y reacciones acaecidos con motivo de la huelga universitaria académica escenificada por el recién creado SPAUNAM durante junio de 1975; cuya cabeza principal y responsabilidad política sindical recayó en ese núcleo de profesores e investigadores, quienes, por cierto, impregnaron de un buen conjunto de ideas orientadas a discutir las alternativas que los sectores democráticos y revolucionarios debemos jugar en la UNAM.

En primer término y para ubicar y datar los principales sucesos, abrimos estas páginas con una sucinta cronología del decano de los estudios del sindicalismo universitario, Alberto Pulido Aranda, quien además fue actor de los hechos de ese periodo, en la filas del entonces sindicato administrativo, el STEUNAM, que nos presenta una selección y jerarquización de los documentos y aconteceres que imprimen razón y pasión a dicha lucha universitaria.

La huelga del SPAUNAM inicio el 16 de junio de ese 1975 y no concluyó sino hasta el 24 del mismo mes. Fueron nueve días de huelga de profesores e investigadores de la máxima casa de estudios, durante los cuales salieron a relucir, por muy diversos bandos sociales y políticos, intereses, afinidades e inclinaciones, pero lo más esencial fue el ver en acción a un sector de las capas medias mexicanas que se iban sumando a la lucha de lo que en esa etapa se le llamó de la insurgencia popular y sindical.

Habría de escenificar luchas de otros sectores, que como el de los académicos de la UNAM pugnaban por la sindicación y la contratación colectiva o el que les dejaran de tratar como “trabajadores” de excepción, tales como los bancarios, e instituciones de crédito, o los investigadores del Instituto de Investigaciones Agrícolas, entre otros de los ubicados en las capas medias que emergen. También sobresale la lucha emprendida por los electricistas aglutinados en la Tendencia Democrática de SUTERM, entre otros contingentes.

Aunque durante esos momentos el movimiento estudiantil se encontraba disperso y “sin programa definido, sin organización centralizada”, según sus establecía el propio SPAUNAM, lo que propiciaba el que no hubiera podido movilizarse sistemática y regularmente ni poner el suficiente énfasis en los puntos que le debían interesar, es decir, en la democratización de la enseñanza de toda la universidad. No obstante, el apoyo a los profesores fue considerable. “El movimiento estudiantil –enfatiza el citado SPAUNAM– tiene que apoyarse en la insurgencia obrera y popular para rehacerse”.

Asimismo, es de resaltar que el SPAUNAM, que había nacido a la vida político-sindical once meses antes, el 13 de julio de 1974, estaba conformado por alrededor de mil 200 profesores, ayudantes e investigadores, como hicieron constar en el Acta Constitutiva. Fue durante esos escasos, pero intensos días de lucha, cuando pondrían a prueba el ideario emanado en su constitución, cuya esencia era el lograr “como objetivo final la organización sindical y el establecimiento de un nuevo tipo de relaciones laborales y académicas” en la casa de estudios.

El contexto nacional, social y político, era de gran efervescencia, pues por un lado estaba ese ascenso de la insurgencia sindical, conjuntamente con agrupamientos universitarios que se encontraban asimismo en la palestra; recordemos que meses antes del estallido de la huelga del SPAUNAM, en marzo de 1975, se había constituido el Sindicato Independiente de Trabajadores de la UAM (SITUAM), y había estallado otras huelgas universitarias en Sinaloa, Tamaulipas, Campeche y otros lugares; por otra parte, encontramos en el panorama que la izquierda partidista pugnaba por participar más abiertamente, aprovechando que el Estado mexicano lanzaba su proyecto de reforma política.

En ese marco, los embates del gobierno priista, encabezado por Luis Echeverría Álvarez, se topaban por el ascenso y efervescencia sindical, popular y de amplios sectores partidarios de la izquierda.

Sobre las demandas y objetivos planteados por los miembros del SPAUNAM, realizamos una selección de algunos materiales que dan cuenta de ello; transcribimos, respetando la sintaxis y giros gramaticales, dos discursos que bien pudieran ser significativos de esta histórica y primeriza huelga laboral académica, uno de ellos el del líder de dicho sector, el economista Eliezer Morales Aragón, quien externaba: “El esfuerzo fundamental de nuestra lucha, obviamente, recae sobre nuestros hombros, debemos insistir ahora en que nuestra acción se reforzará y tendrá mayores posibilidades de éxito si para ello somos capaces de hallar los denominadores comunes entre el SPAUNAM y STEUNAM y las fuerzas estudiantiles”.

Asimismo, expresa que los objetivos esenciales de la organización eran “el lograr el reconocimiento explícito de nuestro derecho a sindicalizarnos y de regir nuestras relaciones laborales con la UNAM a través de un contrato colectivo de trabajo”.

Por otra parte, del discurso del destacado investigador universitario Manuel Peimbert, destacamos dos puntos; aquel en donde remarcaba que el contrato colectivo de trabajo por el que luchaban y con el que habían emplazado a huelga a la institución, “no contiene cláusulas de inclusión o exclusión de ninguna especie”. Y, por otra, en donde sostiene: “¡Queremos una universidad excepcional de primera que nos permita ayudar a transformar esta sociedad profundamente injusta. Con todo el personal académico organizado a través del SPAUNAM lograremos una universidad excepcional!”.

Por último, hemos seleccionado la gráfica que correspondió al periodo, para dar idea del momento y circunstancia en que se movía la histórica huelga académica del SPAUNAM.

La huelga logró, entre otros puntos, el reconocimiento explícito por parte de la UNAM del derecho de los académicos organizarse sindicalmente y el reconocimiento del SPAUNAM. O, como sostuvieron los dirigentes del SPAUNAM: “Victoria de primera importancia es, sin duda el haber logrado algo que es derecho elemental de la clase trabajadora y que, sin embargo, se le venía negando a los maestros universitarios: el derecho a la sindicalización y el reconocimiento de su condición de trabajadores. Se logró la bilateralidad en la negociaciones y, aunque lo niegue Soberón, se llegó a la firma de un contrato de trabajo –por su contenido más no por su forma-, lo que plantea en todo caso la necesidad de hacer coincidir forma y contenido”.

En fin, damos paso al rescate de las experiencias de las luchas y acciones política sociales del sindicalismo universitario, en este caso del SPAUNAM en 1975. La memoria es para recrear y avanzar en los objetivos planteados por las organizaciones de los trabajadores. Esperemos que lo expuesto sirva para la reflexión y rescate de nuestra memoria histórica.


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