Cuaderno Número 1 Diciembre, 2006 Educación: poderosa palanca para formar seres humanos Diputado Ricardo Cantú Garza Quisiera iniciar mi intervención, planteando la visión que tenemos de la educación en el Partido del Trabajo y que es la filosofía que impulsamos en el Congreso de la Unión , mediante iniciativas de ley y otras propuestas en esta materia. Para nosotros, la educación es una poderosa palanca para formar seres humanos con un conocimiento integral y universal con visión de progreso, así como para desarrollar su sensibilidad para que sean capaces de transformar nuestra realidad social, valoren nuestra riqueza ambiental y la libertad en todos los ámbitos. Nuestra filosofía contrasta abiertamente con la visión capitalista-neoliberal, que pretende formar seres humanos sólo aptos para el trabajo. Es decir, concebir la preparación de las personas como si fueran simples herramientas a las que hay que especializar. Por esa razón, la crisis de nuestra educación tiene entre sus causas fundamentales esta visión capitalista-neoliberal, que es promovida e instrumentada por quienes tienen a su cargo el sistema educativo nacional. La educación debe ser el punto de partida para transformar nuestras condiciones materiales, desarrollar conocimiento científico y tecnológico, brindar mayores oportunidades de superación a las personas y formarlas en los valores solidarios, el respeto y la tolerancia. Esta es la visión que proponemos como base de la política educativa del Estado mexicano. Lamentablemente, esta no es la visión que prevalece en nuestro país. El grupo dominante no tiene como prioridad impulsar la preparación integral y universal del pueblo mexicano. Nuestro sistema educativo no cuenta con las bases estructurales para garantizar que todos los mexicanos tengan acceso a la educación. El estado mexicano no destina los suficientes recursos para permitir que las familias más pobres accedan en igualdad de condiciones con los sectores de mayores ingresos al sistema educativo nacional, porque muchos estudiantes tienen que trabajar en lugar de estudiar. Por eso tenemos tanto rezago, el cual es estimado por la Secretaría de Educación Pública y el Instituto Nacional de Evaluación Educativa en más de 35 millones de mexicanos de 15 años o más que no han concluido la educación básica. No tenemos una enseñanza de calidad, porque nuestros maestros no han sido capacitados en el campo pedagógico, tampoco se retribuye su esfuerzo con salarios dignos y decorosos, para dedicarse sólo a la actividad docente. Tienen que trabajar doble turno y atender a grupos numerosos, o bien terminan en otras actividades para complementar sus ingresos. En las comunidades rurales, y sobre todo en las zonas indígenas de nuestra nación, la calidad de la enseñanza ha sido considerada como la más baja en comparación con los centros urbanos, e incluso casi no hay ni preparatorias en estas regiones. Pero hay una razón de fondo por la que nuestra crisis educativa se ha vuelto irresoluble en el marco de las políticas neoliberales. El gobierno federal de nuestro país está más preocupado por canalizar grandes sumas de dinero al FOBAPROA, al rescate de las carreteras, los ingenios y al costo financiero de la deuda pública, que a la educación en todas sus modalidades y niveles, así como a programas sociales que beneficien a las comunidades. Mientras que en México la inversión por estudiante de primaria es de mil 656 dólares por alumno al año, el promedio en la OCDE, a la que pertenece México, es de 5 mil 450 dólares. En el nivel de la secundaria, es de mil 495 dólares al año, contra 6 mil 560 de la OCDE. A nivel de la educación superior, las universidades públicas y en particular las universidades estatales han sido prácticamente abandonadas por el Estado mexicano. Las universidades de Oaxaca, Guerrero, Sinaloa y Zacatecas están en quiebra financiera, a punto de convulsionar, ahogadas en deudas, pensiones y salarios caídos. Los recursos que se canalizan a las universidades públicas son para que sobrevivan a pesar de que algunas de ellas, como la UNAM , el IPN y la UAM cuentan con reconocimientos a nivel nacional e internacional. En el 2005, por ejemplo, el gasto que se canalizó a la educación superior fue de 44 mil 214.9 millones de pesos corrientes y para el presente año fue de 45 mil 974.3 millones de pesos, teniendo un crecimiento paupérrimo en términos reales de 0.6 por ciento. En ciencia y tecnología la situación no es muy distinta, porque actualmente sólo se canaliza el 0.33 por ciento del PIB, mientras en naciones ricas es superior al 2 por ciento y en países como Brasil rebasa el uno por ciento. A pesar de que la UNAM está situada entre las mejores 75 universidades del mundo, los recursos que se le destinan son insuficientes para que pueda cumplir con sus labores de docencia, investigación y difusión. Durante 2005 recibió recursos federales por 16 mil 800 millones de pesos y para 2006 fue de 16 mil 838 millones de pesos. En contraste, para pago de intereses del FOBAPROA, del rescate a los banqueros parasitarios, se canalizaron en esos mismos años las cifras de 31 mil 773 millones de pesos y 36 mil 972.7 millones respectivamente. El doble de lo presupuestado para la UNAM. Al pago de los intereses y comisiones de la deuda pública interna y externa se canalizaron más de 158 mil millones de pesos en 2005 y 182 mil millones en 2006, que representa más de 10 veces lo otorgado a nuestra Máxima Casa de Estudios. Es decir, recursos sí hay, lo que no existe es la disposición para dirigirlos a la inversión social en educación, porque es una decisión política privilegiar a los poderosos. Por esto, el Partido del Trabajo y sus Grupos Parlamentarios en el Congreso de la Unión estamos impulsando elevar a 8 por ciento del PIB el gasto público en educación. Actualmente se invierte poco el 7.1 por ciento. También estamos proponiendo que la educación básica sea obligatoria desde la estimulación temprana y la educación inicial hasta el nivel bachillerato. Asimismo, estamos, bajo un modelo de enseñanza creativa, proponiendo impulsar un programa de formación de lectores tempranos, desarrollando las habilidades de la lectura para formar desde el inicio a los futuros mexicanos Pensamos que la manera de incrementar el gasto de la educación superior, es recaudar mayores recursos públicos, haciendo que paguen más quienes más tienen, así como reducir el nivel de evasión y frenar la elusión fiscal y la corrupción.S |
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