Ceremonia de Investidura de Doctor Honoris Causa

Lizzeth Martínez

“Celebremos en nuestros homenajeados la calidad de sus saberes y aportaciones; su trayecto de esfuerzos, de dedicación y de superación constante; la convicción de la necesidad de educar más y mejor, de investigar incansablemente y de crear en libertad y con imaginación.

“La esencia de la Universidad está en cultivar y engrandecer saberes, y en producir progreso con beneficio social” expresó, el rector de la UNAM, Enrique Graue Wiechers, al presidir la ceremonia solemne de investidura a 10 doctores Honoris Causa el pasado 26 de septiembre en las instalaciones de la imponente Sala Nezahualcóyotl.

Se trata de personalidades nacionales y extranjeras que han luchado por mejorar las sociedades a las que pertenecen y, que han contribuido al bienestar de la comunidad con su dedicación al valor académico dejando una huella imborrable para la Universidad y el mundo.

Por sus méritos excepcionales y por sus contribuciones a la pedagogía, las artes, las letras y las ciencias, recibieron el máximo reconocimiento que otorga esta casa de estudios Alicia Bárcena Ibarra, Julia Carabias Lillo, Rolando Cordera Campos, José Antonio de la Peña Mena, Donald Bruce Dingwell, Vincenzo Ferrari, Alejandro González Iñárritu, María Elena Medina-Mora Icaza, Roberto Meli Piralla y Sandra Moore Faber.

Previo a dar lectura al acta de sesión extraordinaria del Consejo Universitario, por la que se aprobó otorgar los doctorados Honoris Causa, el secretario general de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, por instrucciones del rector solicitó guardar un minuto de silencio en solidaridad por el esclarecimiento de los acontecimientos ocurridos hace cinco años en Iguala, Guerrero; por la localización de los estudiantes desaparecidos y por la correcta impartición de justicia.

Ante los ex rectores Guillermo Soberón Acevedo, Octavio Rivero Serrano y José Sarukhán Kermez, así como de directores de facultades, escuelas, institutos, consejos académicos y seminarios universitarios, Graue remarcó que las labores de la Universidad persiguen un fin común: contribuir a lograr un mundo más justo, en equilibrio, con libertad y en paz. “La ciencia y el arte, y quienes se dedican a ellas, no pueden ser considerados como elitistas; su labor conlleva un esfuerzo extenuante de vida en la incesante búsqueda y difusión de la verdad. Gracias a todos ustedes por ese compromiso y ejemplo”.
Wiechers, puntualizó, que este tipo de ceremonias son un aliento de esperanza, pues recuerdan lo que los universitarios han sido y lo que debemos ser, más en esta época en que el mundo busca nuevos modelos económicos que den respuesta a la pobreza y la inaceptable desigualdad; en la que las fronteras son defendidas por nacionalismos artificiales y demagógicos que violentan los derechos humanos; en la que en aras de un progreso irracional se amenaza con la extinción masiva de especies; y la sinrazón encuentra el pretexto fatal del terrorismo, el crimen y la violencia.

“La obra, la erudición y las aportaciones de nuestros honoris causa han enaltecido al conocimiento y contribuido a las soluciones de los problemas que afligen a nuestra nación y la sociedad global. Sepan que la comunidad universitaria se siente muy orgullosa de ustedes”, concluyó Graue.

A nombre de los investidos con el doctorado honoris causa, Alicia Bárcena Ibarra, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, destacó que la UNAM es lo mejor de México y “ella nos reconoce como una parte importante de sí misma. Por eso, este reconocimiento también nos interpela y nos exhorta a dar lo mejor de cada uno, para inspirar a otros a hacerlo como representantes de la Universidad”.

“Hoy nos distingue la más grande de las universidades de América Latina; la mayor por su excelencia, por el número de estudiantes de toda Hispanoamérica, además de ser el alma mater de cada mexicano que ha recibido el Premio Nobel, el Premio Cervantes, el Premio Príncipe de Asturias y los Oscares ahora. Es la casa de Justo Sierra y José Vasconcelos, es el domicilio centenario de la voluntad de nuestro pueblo por construir desde el conocimiento, el debate, la cultura y el compromiso de una sociedad mejor; más justa, más digna e igualitaria. Estas son las dimensiones imponentes de esta Universidad Nacional Autónoma de México, que en esta jornada nos brinda a este puñado de compatriotas brinda su reconocimiento mayor: el Doctorado Honoris Causa” expresó, la bióloga por esta casa de estudios y maestra en administración pública por la Universidad de Harvard.

En su oportunidad, también a nombre de los premiados, el jurista italiano Vincenzo Ferrari subrayó que vivimos una crisis de instituciones sociales, económicas, políticas y jurídicas fundamentales, “que pone en peligro conquistas históricas de libertad e igualdad, que son la misma cosa, pues la igualdad es el reflejo social de la libertad”.

Tras agradecer la distinción, Ferrari expuso que la UNAM se destaca entre las universidades de América Latina y el mundo por ser una de las más grandes en cuanto al número de docentes y estudiantes, por la alta calidad de su investigación científica en todas las áreas del saber, por la multiplicidad de cursos y enseñanzas, por la vigorosa participación de los estudiantes en la vida académica y por ser conciencia, particularmente visible en una universidad pública, que se funde con su irrenunciable compromiso social y con su interacción entre la ciencia y la sociedad.