La base trabajadora decide en urnas no estallar la huelga
Julio César Domínguez G. (@stunamTeVe).- ¿3.35% de aumento salarial? Está claro que no es suficiente. Ni aquí ni en ningún lado. Por supuesto que nos gustaría recibir un incremento de 10 ó 20 puntos porcentuales de nuestro salario. ¿Quién diría que no a eso? Parecería que ni el aumento que tuvieron varias de las prestaciones económicas contempladas en nuestro Contrato Colectivo de Trabajo sirve para compensar la propuesta que la noche del lunes 29 de noviembre presentó la administración universitaria a l@s trabajador@s de base de la UNAM.

Esa propuesta, que en principio no dejó contento a nadie, se valoró por los integrantes del Consejo General de Huelga inmediatamente después de ser presentada por la patronal. Y luego de una discusión que incluyó la intervención de una veintena de oradores, se acordó que se orientaría a las y los trabajadores para aceptar la propuesta y, en consecuencia, conjurar la huelga en nuestra Máxima Casa de Estudios.
Orientar es una cosa, expresar la decisión en urna es otra. Lo primero consiste en un acuerdo de quienes representan a los trabajadores para socializar los argumentos en favor de una postura u otra; lo segundo consiste en la manifestación más legítima de la voluntad de cada trabajador afiliado a nuestra organización, quien finalmente valora la información vertida por sus representantes, se forma una opinión propia y la traduce en un voto directo, secreto y libre.
Más de 15 mil trabajadores acudieron a votar a lo largo y ancho del país para definir la acción que habría de tomar nuestro sindicato. Estos votos se contabilizaron de manera muy eficiente, tanto por los delegados en turno como por el equipo de trabajo de la Secretaría de Organización Administrativa, y alrededor de las 20:00 horas del 30 de noviembre la tendencia estaba más que clara. Con un total de 212 dependencias contabilizadas (más del 97% de las existentes) se reportó que 3,963 habían optado por rechazar la propuesta de las autoridades, en tanto que 11,724 decidieron que era mejor aceptar lo ofrecido y continuar luchando en otros espacios y momentos por condiciones laborales más favorables.
Los números no mienten: de cada cuatro trabajador@s tres decidieron no estallar la huelga. Sin lugar a duda, la gran mayoría de quienes integramos la membresía del STUNAM ponderamos la propuesta completa, sin focalizarnos exclusivamente en el incremento salarial (más allá de que sea o no suficiente). La conservación de nuestro clausulado íntegro, el mejoramiento de prestaciones económicas como la licencia médica por gravidez, canastilla y permiso por paternidad (Cláusula 41), el servicio de guardería (Cláusula 80) o el vale de despensa (Cláusula 85) y la posibilidad de obtener un nuevo ajuste si es que en el nuevo sexenio otra universidad obtiene un incremento salarial mayor al nuestro, son beneficios que tienen su peso específico. Los resultados en las urnas así lo demostraron.
En las redes sociales hubo de todo: desde la discusión argumentada y objetiva hasta la descalificación fácil y las posiciones seudo-radicales. Y todos estaban en su derecho de expresar su postura. Pero lo que vale, lo que define rumbos, son los votos. Ahí la situación fue contundente: no huelga. Y, con ello, el proceso de revisión contractual 2018-2020 quedó concluido, pero la batalla por mejores condiciones de trabajo no. Así que pasemos a lo que sigue, que todavía hay mucho por hacer.
