Estudiantes al grito de ¡basta!
Texto: Julio César Domínguez G. (@stunamTeVe)
Fotos: ADR (@stunamTeVe)
13 de septiembre. Como hace 50 años. Y como hace cinco décadas el reclamo se escuchó fuerte y quedito, en blanco y negro o a color: NO REPRESIÓN. Ni espontánea ni planificada, ni de propios ni de ajenos, ni poquita ni mucha. No. Simplemente no se puede permitir.
No se puede permitir otro 2 de octubre. No se puede permitir otro jueves de Corpus. No se puede permitir otro 26 de septiembre. No se puede permitir que la torre de Rectoría universitaria sea escenario de otra batalla campal. Ni tampoco se pueden permitir más feminicidios, la mezquindad en la educación o los atropellos a los pueblos y a la naturaleza en aras de beneficiar al capital privado. Eso debe parar.
Eso debe parar y, a falta de una estructuras, instituciones y funcionarios eficientes, equitativos y transparentes, alguien debe alzar la voz y reclamar lo que por derecho y justicia le corresponde. Porque cuando las cosas no se arreglan rápido y bien, cuando no hay justicia, buenos empleos, educación de calidad para todos, salarios dignos o servicios eficientes la ciudadanía suele pedir y esperar. Unos más, otros menos, pero todos esperamos. ¿No hay respuesta? Entonces hay que salir a las calles y exigir soluciones. Como el 13 de octubre de 1968.
Como el 13 de octubre de 1968, en idéntica fecha pero de 2018, l@s estudiantes se organizaron, se unieron y se manifestaron. Aquella vez fue en silencio; hoy ya las cosas han llegado al grado de no poder callarse nada. Por eso l@s jóvenes de la UNAM, del IPN, de la UAM, de la UACM y de otras escuelas y organizaciones populares se congregaron a las afueras del Museo Nacional de Antropología e Historia para salir rumbo al Zócalo de la Ciudad de México. Poco después de las 16:00 horas partió el contingente, encabezado por los alumnos del CCH Azcapotzalco, integrantes del Comité 68 y madres y padres de los 43 normalistas guerrerenses hasta hoy desaparecidos. La memoria, la rabia y la determinación se amalgamaron al grado tal de no poder distinguir quién representaba a quién. Quizá porque, de una u otra forma, tod@s representamos a tod@s y tod@s albergamos un poco de esos y otros sentimientos y nos hacen gritar ¡basta!
Basta de querer apagar la protesta legítima con porrismo. Basta de matar a nuestras mujeres y que los culpables queden impunes, cuando se les halla. Basta de escatimar en educación y de usar esos recursos de forma opaca y poco eficiente. Basta de robarse el erario para Casas Blancas, para generar millonari@s ilegales en unos pocos años y para que l@s funcionari@s y representantes elect@s por la ciudadanía se den vida de reyes mientras sobre la inmensa mayoría pende la espada de Damocles de la pobreza, la incertidumbre y la enfermedad. Basta de los Duarte, de los Salinas, de los Yarrington, de los Montiel, de los Moreira, de los Granier y de muchos otros apellidos que nos recuerdan la miseria humana y el cinismo. Basta de Atenco, de Tlatlaya, de Aguas Blancas, de Acteal. Y en lo particular, hablando estrictamente de la UNAM y de las demás casas de estudio públicas, basta de ls funcionarios@ de medio y alto nivel que olvidan su tarea, sus obligaciones y sus límites, ya sea que estén vinculad@s o no a los grupos de porros. Porque también tienen que trabajar y dar resultados porque para eso los contratan. Y por eso y muchas otras razones l@s estudiantes salieron y alzaron la voz.
Alzaron la voz afuera del museo, frente al Ángel de la Independencia, en el Antimonumento a los 43, en las calles del primer cuadro y en la plancha del Zócalo. No se callaron nada, no se guardaron nada. Ni la voz ni la rabia, ni las consignas ni la creatividad, ni las fotos ni las pancartas, ni la unidad ni la valentía. Ell@s demandan su lugar en el presente y en el futuro para no ser parte de un negro y vergonzoso pasado. Exigen paz, seguridad, educación y justicia. Los mismo que sus predecesores. Y la lucha sigue y seguirá para que algún día, ell@s o sus sucesor@s, no tengan que seguirla dando. Así sea.
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El Comité 68 formó parte de la vanguardia de esa movilización.
Estudiante del CCH Azcapotzalco en el uso de la voz.
Estudiantes de diversas casas de estudio marcharon como una sola comunidad.


