Presupuesto UNAM 2018

El 13 de diciembre del año pasado, días antes de salir de vacaciones, se realizó el último pleno del Consejo Universitario, donde se discutió y aprobó el presupuesto asignado por parte de la Cámara de Diputados a la UNAM, al respecto, la postura y el voto de los trabajadores fue en apoyo a nuestra máxima casa de estudios, al mismo tiempo que se expuso la preocupación por la crisis financiera de varias universidades públicas, aquí el documento:

Desde hace dos años hemos advertido un crecimiento cada vez menor en el presupuesto ofrecido por la Cámara de Diputados a la Universidad Nacional. Es por eso que la mayor preocupación en vísperas de la actual asignación, era un posible recorte, dado el contexto nacional, en el que todos los niveles de educación han sufrido una merma en su financiamiento público desde el año pasado.

Hoy nos enteramos que el poder Legislativo sí aprobó un incremento para la UNAM, que ya con el efecto deflacionario es del 0.5%, más el aumento del 1.5% en los ingresos propios, lo que representa una media del 0.7% en crecimiento real, respecto del año anterior. Esto, hay que decirlo, significa un triunfo para nuestra institución, consecuencia de su prestigio académico, pero también de su capacidad para administrar los recursos propios.

Sin embargo, los trabajadores queremos expresar nuestra preocupación por la crisis de la educación pública, en particular por los problemas financieros de algunas universidades públicas estatales. Al grado de no poder pagar aguinaldo en diciembre pasado, y tener que vender predios para solventar su nómina. Estas son las de Nayarit, Zacatecas, Morelos, Oaxaca y Michoacán, por mencionar algunas de las más graves, aunque no son las únicas.

El estado actual en que se encuentran es consecuencia no sólo de criterios económicos, sino resultado de un ambiente político, pues los gobernadores han convertido a las universidades estatales en la caja chica de sus gobiernos, además de degradarlas como espacios de disputa política. El desdén de las oligarquías locales hacia esos proyectos culturales y educativos, las ha reducido a una pálida sombra de lo que en algún tiempo representaron en sus regiones.

Convocamos a este pleno del CU, a que se pronuncie por el rescate de esas instituciones. El Estado mexicano no puede hacer caso omiso, mientras se hunde la educación pública superior. Es tiempo de convocar a una reforma integral de esas universidades. Las movilizaciones estudiantiles y sindicales de los años sesenta y setenta, que enfrentaron a los gobiernos estatales, produjo desde entonces, un recelo por parte de las clases políticas locales, luego vino el viraje de modelo socioeconómico de los ochenta, con la apuesta neoliberal por la educación privada, sin olvidar la actual carestía económica, que tiene hoy de rodillas a esas instituciones hermanas.

La indolencia no debe ser opción para esta comunidad en la que recae un liderazgo nacional, nuestro deber moral es señalar aquello que lacera el bien común. Una universidad en riesgo, es una derrota del espíritu, aquel que imaginó Vasconcelos para darle voz a nuestra raza. Es urgente un rescate nacional, en este país que lo ha hecho con los banqueros. Enhorabuena por este incremento, sólo no descuidemos la visión integral de la educación superior.