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Sesión del Consejo Universitario: La UNAM continuará detectando y denunciando ilícitos en sus instalaciones: Graue

J. Antonio Muñoz M.- El 30 de agosto, con la participación de todos los Consejeros Universitarios que representan al sector administrativo, se realizó en la Antigua Escuela de Medicina de la Facultad de Medicina la sesión del Consejo Universitario que convocó el rector de la UNAM.

El orden del día, de 12 puntos, entre otros temas abordó la protesta como consejeros universitarios de las doctoras María del Carmen Contijoch Escontrai y Laura Susana Acosta Torres,  designadas por la Junta de Gobierno como directoras de la Escuela Nacional de Lenguas, Lingüística y Traducción, y de la Escuela Nacional de Estudios Superiores, Unidad León; y de los doctores Octavio Tonatiuh Ramírez, Hugo Delgado, Jesús Antonio del Río, Ana Carolina Ibarra y Miguel Armando López, también designados por la Junta de Gobierno en calidad de directores de los Institutos de Biotecnología, de Geofísica, de Energías Renovables, de Investigaciones Históricas y de Investigaciones Sociales, respectivamente.

El punto X, Informe de la Comisión Especial de Seguridad, presentó un documento en el cual se señalan las medidas tomadas para proteger a los estudiantes y resolver la problemática de inseguridad que se vive en los planteles. Indicaron que continuarán con el trabajo en favor de la cultura de la seguridad, la prevención y protección civil. 

En el documento se señalan las diversas acciones puestas en marcha, entre ellas mantener vigilancia permanente en las inmediaciones y en los accesos a las instalaciones universitarias y extender y reforzar la iluminación en distintas zonas de los campus. Asimismo, ampliar el número de cámaras de seguridad en los espacios identificados como vulnerables, controlar el ingreso de taxis e incrementar la vigilancia y el patrullaje por las noches en las instalaciones de esta casa de estudios.

En su oportunidad, Octavio Solís, Consejero Universitario representante de los trabajadores, estimó que los trabajadores reconocen que mejorar la seguridad en la UNAM implica más que simples declaraciones: se requieren propuestas debidamente sustentadas. Se refirió a la presentada por la organización sindical referente a la profesionalización del puesto de vigilante, que incluye más responsabilidades y funciones, mejor capacitación, más requisitos de escolaridad, mejorar el equipo de trabajo, esto acompañado de un protocolo de procedimientos para inhibir el delito.

Se refirió al número de trabajadores en vigilancia, que son cuatro mil 284 trabajadores, encargados de la seguridad y resguardo de una comunidad de más de 400 mil universitarios. Dijo que la Comisión Especial de Seguridad de este Consejo ha logrado contener, exitosamente, algunos eventos donde se veía amenazada la seguridad de la comunidad; se refirió a la Mega Peda, consideró necesario que la Rectoría se apoye en los cuerpos colegiados emanados de este Consejo Universitario, que las medidas de seguridad en la UNAM se tomen de manera incluyente, democrática, para fortalecer la legitimidad.

Aludió medidas como el enrejamiento, implementado en el periodo vacacional, que puede repercutir en el malestar de la comunidad; no son soluciones a la seguridad. Refiriéndose a los medios de comunicación, Octavio Solís apuntó, que la UNAM representa mucho más que titulares amarillistas sobre inseguridad. Una prueba de ello es toda la agenda académica discutida y aprobada en este Consejo Universitario.

En su oportunidad, Héctor Maya, también representante de los trabajadores en esa instancia, dijo que ante la inseguridad que vive la Universidad Nacional, las medidas tomadas como colocación de cámaras de video o instalación de rejas, han inhibido parte del delito pero continúan delitos del orden común y federal, como la distribución y consumo de estupefacientes.

Dijo Maya Castro que el Rector vea el problema de forma integral, en sus diferentes aristas, y que este órgano de representación ha tenido avances para combatir la criminalidad en la UNAM; llamó a aportar y contribuir para dar solución a dicho problemática. Para eso propuso un Protocolo de Seguridad como un conjunto de reglas e instrucciones que indiquen cómo actuar en determinadas situaciones; dijo se debe transitar por la capacitación del cuerpo de vigilancia del más alto nivel de forma multidisciplinaria.

En el punto de Asuntos Generales, Martha Villavicencio, representante de los trabajadores en esa instancia, se refirió a los seres humanos que se construyen a partir de sus recuerdos, a las sociedades que crean diversos artilugios para no olvidar la memoria, como la escritura, libros, bibliotecas, hemerotecas, museos, monumentos y altares.  No olvidar para no repetir, recordar para reflexionar y mejorar nuestro porvenir. Se refirió a los alemanes construyeron un monumento al holocausto judío, para recordar a todas aquellas víctimas que murieron debido al período más desafortunado: el nazismo.

Con esa introducción, Martha Villavicencio, realizó una petición a esa instancia de representación señalando que como todos ustedes saben, el pasado 3 de mayo fue encontrado en el campus de Ciudad Universitaria el cuerpo sin vida de Lesvy Berlín Rivera Osorio, quien era hija de la compañera trabajadora Araceli Osorio. Este hecho causó profunda indignación en la comunidad universitaria en buena parte de la sociedad mexicana e internacional, por el lugar y la forma como falleció, en un contexto nacional en el que mueren cinco mujeres al día simplemente por ser mujeres.

A casi cuatro meses, los trabajadores universitarios a través de su organización sindical, continuamos pidiendo que el grupo de académicas designadas por usted sigan acompañando como lo ha venido realizando, en todo este proceso.

También nos sumamos a la propuesta de su madre y otras tantas personas de la sociedad y la comunidad universitaria que han manifestado su interés en establecer el lugar donde ocurrieron los hechos lamentables como sitio para la preservación de la memoria contra la violencia de género. Que ésta sirva para gritar siempre: Ni una menos. Hasta convertir el dolor en recuerdo y no en una triste cotidianeidad de nuestra sociedad.