Texto de despedida ante Marcelino Perelló Valls
Querido Marcelino:
Te conocimos hace 50 años, cuando en enero de 1967 Liberato y yo asistimos a Ciudad Universitaria para participar en aquel seminario por la democratización de la enseñanza, organizado por la CNED.
Desde entonces la amistad y la camaradería entre nosotros creció siempre.
Nunca tuvimos dudas; el histórico movimiento de 1968 del que fuimos parte, nos confirmó tu genialidad y las propuestas atrevidas y visionarias en aquellas jornadas de fiesta y rebeldía. Te convertiste en el ícono de aquel gran movimiento; y como bien lo dicen mis hijos, herederos de aquellos sueños libertarios: ¡En el máximo líder del movimiento del 68!, pésele a quien le pese!
Son esas imágenes y esa personalidad las que perdurarán, por sobre las pequeñeces y las infamias esparcidas por algunos.
Lo decía bien ayer un compañero sinaloense, de los muchos camaradas con quienes compartiste inolvidables jornadas de lucha durante un retazo de tu vida, desde que en 1985 la UAS y su gran rector Jorge Medina te abrieron sus brazos: al final no importan tanto los dictámenes de los médicos ahora, lo cierto es que tu partida mucho tiene que ver con la hipocresía y la intolerancia de una parte de esta sociedad y estos tiempos que vivimos.
Los camaradas y amigos que te acompañamos siempre, guardaremos tu inclaudicable tesón de lucha libertaria, de generosidad y solidaridad plenas, de lo que significa vivir intensamente la vida, sea esta larga o corta, como afirmabas, pero siempre con congruencia y honestidad.
Por eso hoy, quienes tuvimos el privilegio de conocerte y acompañarte en el camino, te despedimos con banderas rojas y exclamamos: ¡ HASTA SIEMPRE CAMARADA!
Rito Teran Olguín
6/agosto/2017
