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A 40 años de la huelga histórica del STUNAM

J. Antonio Muñoz M.- El viernes 7 de julio se cumplieron 40 años de la ocupación de la policía a la UNAM, violentando la autonomía, mostrando la más primitiva cerrazón a demandas justas como el derecho de huelga y la justa demanda de un Contrato Colectivo de Trabajo que aglutinara al personal administrativo y a los académicos, entre otras demandas.

La huelga que fue aplastada ese jueves de 1977 mostró a la derecha más atrasada e intolerante reflejada en el ex rector Guillermo Soberón, quien administraba a esta universidad, apoyado por autoridades gubernamentales de Gobernación y la televisora Televisa, que mostraron sus verdaderos fines y a quienes sirven. La falta de quehacer político o la prepotencia de los tiempos no les permitió construir un diálogo edificante, de modo que optaron por la salida más simple… la represión.Para recordar el acontecimiento del 7 de julio de 1977 se realizó en el Auditorio del STUNAM, el 28 de julio, un evento alusivo a esta fecha, denominado “40 años de la Huelga histórica del STUNAM”. Con el fin de comentar esas vivencias se reunieron protagonistas como Eliezer Morales Aragón, Joel Ortega, Pedro Gante Leonides, Rito Terán Olguín, Agustín Rodríguez Fuentes, Adrián Pedrozo Castillo, Alberto Pulido Aranda, Horacio Zacarías Andade, entre otros.

El movimiento de huelga, emprendido por 19 mil trabajadores fue recordado en sus principales acontecimientos, por algunos de quienes participaron en construir la historia de ese momento decisivo que vivió la organización sindical. Entre los comentarios estuvo la solicitud para la intervención de esa madrugada del 7 de julio; dicha petición, realizada por el rector de ese momento, Guillermo Soberón Acevedo, fue autorizada por el presidente José López Portillo.

Se estimó que como una de las mayores preocupaciones de la administración universitaria para reprimir la huelga estaba “el principio de autoridad”; veían en la huelga una amenaza a su autoridad y esa actitud de soberbia no les permitía ver la justa demanda, la construcción de un sindicato integrado por profesores y trabajadores.

De aquel episodio, en este viernes 7 de julio se cumplieron 40 años. El país ha cambiado, el sindicalismo hizo una reivindicación que para Eliezer Morales no ha sido entendida en justa dimensión por el conjunto del sindicalismo cuando se fundó el sindicato; “no se le pidió permiso, ni registro a nadie, cuando hubo que ejercer el derecho a huelga, no se le pidió permiso a autoridad alguna, pues la autoridad era de la organización sindical, era la voluntad de los trabajadores”.

Señaló, que cuando se organizó el sindicato y la realización de una huelga, en ejercicio del pleno derecho y en reclamo del reconocimiento, se ejerció un derecho constitucional; expresó que se recuerda con cariño entrañable a quienes fueron sus compañeros en aquella jornada y que ya no están. Por su parte, para Rito Terán Olguín quienes crecieron en el STUNAM son sabedores de que el ingreso de la policía a la UNAM, lejos de ser una derrota, se ganó, pues se supo levantar ese movimiento; se refirió a las acciones del día siguiente, cuando los trabajadores se reagrupan y trae a cuenta la forma en que Evaristo Pérez burla el cerco policiaco, la huelga no se levantó, la lucha continuó.

Joel Ortega Juárez, dirigente en ese entonces de la Juventud Comunista, artífice de la fusión de los dos sindicatos, se refirió a los momentos en que se compartieron momentos de lucha y fueron construyendo el sindicato. Estimó que es el único movimiento sindical autónomo; se refirió a los movimientos sindicales de esos tiempos, cuando lograron su libertad sindical.

Adrián Pedrozo Castillo observó que esa huelga es antecedente y ejemplo de lucha, por lo que llamó a no olvidarla por sus antecedentes; apuntó que las autoridades quisieron reprimirla, se refirió a la estrategia de las autoridades recurriendo la policía, creando problemas internos pero los trabajadores estaban claros y no prosperó el divisionismo.

En su oportunidad, Agustín Rodríguez Fuentes señaló que las raíces de la organización sindical están sustentadas en la independencia hacia los patrones, del gobierno, de la iglesia y de los partidos políticos; consideró que son los principios de la organización, que no se tienen pendientes con los movimientos sociales pues el STUNAM participa en las líneas de transformación como sindicato; insistió en luchar por el cambio de rumbo en lo político, económico y social. Dijo que la riqueza de la organización sindical es su pluralidad, es la diversidad de ideas, su democracia y libertad.

Horacio Zacarías Andrade se refirió a que celebrar 40 años de un movimiento de huelga y lograr el Contrato Colectivo de Trabajo de administrativos y académicos, dijo, fue luchar contra la derecha mexicana y Televisa. Se refirió a la huelga emprendida el 20 de junio que tenía su problemática al exterior y al interior, pues existía un clima por algunos compañeros anticomunistas, lo que producía en la dirección una fragmentación; eso ayudó a Lechuga y traidores al sindicalismo a llegar a arreglos con la Secretaría de Gobernación y la rectoría.

Indicó que después de todo este proceso, en la historia del STUNAM se expulsó a siete, entre ellos a Álvaro Lechuga, Cirilo Peñaloza, Miguel Mendoza Padilla; precisó que el logro de esa huelga fue la creación de un movimiento social local y general.

Pedro Gante Leonides expuso que han pasado 40 años de la formación del STUNAM; estimó que no ha sido fácil obtener el lugar y el reconocimiento. Dijo que los logros que ahora se tienen no fueron nada fácil, pero sin duda esos movimientos fueron un gran paso para el STUNAM y otras organizaciones independientes.

Alberto Pulido Aranda, autor de la Historia del Sindicalismo Universitario, menciona  que la paralización de actividades se dio desde el día 20 de junio 1977, e inmediatamente comenzaron los ataques al sindicato y la cerrazón de las autoridades universitarias, encabezadas por Guillermo Soberón y todos los Cabrera "pontones", "astudillos" y demás representantes del autoritarismo y la antidemocracia en la UNAM, quienes clamaban desde desplegados pagados por la propia rectoría la necesidad de reprimir a los trabajadores.

El último acto de golpeo a la huelga se dio en la madrugada del 7 de julio, cuando las instalaciones en huelga fueron ocupadas por miles de policías de diversas corporaciones y detenidos gran número de trabajadores y varios dirigentes magisteriales. La respuesta a este golpe se dio a través de un paro nacional convocado por la FSTU y por medio de un impresionante mitin realizado en el Politécnico. Debido a esto y a gestiones sindicales se firmó un pliego que dio fin al conflicto, con el reconocimiento del STUNAM, la libertad de los detenidos, la reinstalación de los despedidos y un pago de salarlos caídos, que tiempo después desconoció la patronal universitaria.

Este es sin duda uno de los capítulos más gloriosos para el sindicalismo universitario y uno de los más negros para la historia de la Universidad Nacional, al haber triunfado momentáneamente el autoritarismo y la cerrazón patronal en un conflicto que debería haber sido resuelto por toda la comunidad universitaria.