El futuro del trabajo que queremos
Esteban Guerrero Santos
Del 31 de mayo al 1 de junio de 2017, la Oficina de Actividades para los Trabajadores y las Trabajadoras (ACTRAV), con el apoyo de la Oficina de Países de la OIT para el Cono Sur de América Latina, celebraron un importante evento en la sede de la OIT de Santiago de Chile. ”El futuro del trabajo que queremos: la perspectiva de los trabajadores en las Américas" donde se reunieron líderes de las organizaciones de trabajadores, voces de la academia, gobiernos y empleadores de toda la región para discutir las profundas transformaciones y desafíos que enfrenta el mundo del trabajo hoy; tomando en cuenta que se están produciendo cambios profundos en la naturaleza del trabajo en las economías de todo el mundo, sea cual sea su etapa de desarrollo y que obedecen a muchos y muy diversos factores como, por ejemplo: las variaciones demográficas, el cambio climático, la innovación tecnológica y robotización, los nuevos perfiles de pobreza y prosperidad, la creciente desigualdad, el estancamiento económico y la naturaleza cambiante de la producción y el empleo.
Las transformaciones que observamos en la actualidad nos obligan a reflexionar sobre el futuro del trabajo a largo plazo a fin de encauzar esta evolución hacia la justicia social. Se trata de una tarea urgente debido a la creciente preocupación generalizada acerca de si en el futuro habrá una polarización aún mayor entre los países y dentro de ellos, bajo este tenor, Agustin Rodríguez cómo Presidente Colegiado de la UNT México, participó en la mesa. GOBERNANZA DEL TRABAJO que trato los siguientes temas: El papel de la OlT en el nuevo escenario mundial Retos para el diálogo social y la negociación colectiva; El equilibrio entre el marco reglamentario y las disposiciones contractuales; Niveles de negociación; Papel de los interlocutores sociales. Desafíos para el Estado: identificación de lagunas en la normativa regulatoria y necesidad de reformas para incorporar nuevos instrumentos e instituciones Papel de la OIT: Tripartismo, diálogo social. Principales desafíos para promover el trabajo decente y la justicia social en un mercado de trabajo fragmentado y de cadenas mundiales de suministro.
Al tomar la palabra Rodríguez manifestó a los ahí presentes lo siguiente: Primero agradecer la invitación a este evento tan importante y segundo compartir con ustedes algunas de las reflexiones que surgen a partir de las intervenciones que se dan el día de hoy, en la gran mayoría de los países latinoamericanos hay reglas ya muy definidas, normas muy establecidas en una relación obrero patronal, en el caso de México tenemos desde hace muchos años nuestra ley de oro con su artículo constitucional el 123 y la ley Federal de Trabajo, hay dos aspectos que destacan, uno de ellos es el que no hay limitación para que todos los trabajadores tengan derecho al trabajo… en la ley, en su ley reglamentaria, en los hechos; el sector empresarial solamente contrata a trabajadores o trabajadoras que tienen menos de treinta y cinco años, si tienes mas, ya no te contratan, por una ecuación que realizan para evitar los alcances de prestaciones en la Seguridad Social y el otro, es el del sector femenil, la ley no limita la contratación de trabajadoras embarazadas o por el solo hecho de ser mujer, en el caso de nosotros, en el sector empresarial o Industria de todo tipo, si la mujer está embarazada no se contrata y eso es contrario a la ley, cómo se logra promover que esto no sé de o que no se haga, pues están las organizaciones sindicales, la contratación colectiva y algo muy importante si los tribunales locales no resuelven, pues está la queja, o la participación de la Organización Internacional del Trabajo Y ahí radica lo importante de la gobernanza de la OIT, la OIT tiene que ser todavía apuntalada con mayor definición y convicción de los tres sectores, empresariales, trabajadores y gobierno, para darle esa posibilidad de incidencia, de influencia para reorientar y corregir situaciones de la violentación de derechos laborales fundamentales de los trabajadores en los diversos países, o bien del sector empresarial, aquí alguien decía que el trabajo o el trabajador era hijo del capitalismo a lo mejor no tanto como en el hijo pero tal vez como el hermano incómodo, porque finalmente la fuerza de trabajo reclama lo que considera que legítimamente es su derecho, a un buen salario, a condiciones de trabajo y del otro lado, más productividad más explotación, más acumulación de riqueza; por eso creo que aquí, la OIT tiene una gran responsabilidad para que se pueda encontrar la solución de una ecuación compleja, en donde tenemos: la modernización de la tecnología, más el desplazamiento de trabajadores y más la reducción de jornada, eso tiene que redituar en mejores salarios y condiciones de trabajo y mayor productividad, ese tiene que ser resultado, como ven no es una ecuación sencilla y no es una ecuación que se va resolver solamente con 2 + 2 es 4, 2 para allá y dos para nosotros, no es así, porque lamentablemente en el mundo real, la explotación del hombre por el hombre sigue siendo vigente y más allá la explotación del capital sobre la fuerza de trabajo, sigue manteniéndose en todo el mundo, aunque le cambiamos de nombre, el patrón por empleador, el trabajador por asociado o colaborador, ahí es en donde nosotros pensamos que esta ecuación es nuestra gran tarea para buscar la conciliación; aquí se habla mucho, todos nos referimos al diálogo social, pero me parece que debiéramos buscar un mecanismo que nos lleve a un diálogo social con concertación democrática, es decir la concertación democrática en búsqueda de acuerdos a través del dialogo, que permitan encontrar el equilibrio entre la fuerza de trabajo y el capital que produce más capital, ahí es donde tenemos que profundizar, es mucho lo que tiene que hacerse, el análisis que se está teniendo hoy en la OIT sobre futuro del trabajo que queremos, estamos viéndolo desde lo mundial, lo regional, lo nacional y la parte que creo que tenemos que profundizar mucho, es en la sectorial, porque no es lo mismo el análisis de futuro del trabajo en el sector educativo, los servicios públicos, a su análisis en el campo o en la industria manufacturera, son aspectos muy distintos, por lo que tiene que buscarse la conjugación de lo que generan las grandes cadenas de producción, con las grandes enseñanzas que se desarrollan en los centros de educación y ahí está el trabajo de la OIT.

