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Organizaciones Sociales Trinacionales acuerdan trabajar juntas e incidir a través un movimiento amplio contra el TLCAN

Esteban Guerrero Santos

Los pasados días 26 y 27 de mayo se llevaron a cabo los trabajos del Encuentro de Organizaciones Sociales de Estados Unidos, Canadá y México, para enfrentar al TLCAN y su inminente revisión por los respectivos gobiernos firmantes. El evento se llevó a cabo en el Palacio de Medicina, edificio histórico bajo resguardo de la UNAM.

A la convocatoria acudieron alrededor de un centenar de organizaciones sociales (provenientes de los tres países; participaron también algunos parlamentarios críticos de estos tratados; asimismo, rectores de dos universidades (UAM-I y de Chapingo) que se congratularon de esta iniciativa, recalcaron que cualquier nueva negociación debe contar con la participación de todos los sectores sociales y se comprometieron a que la academia apoye en este proceso.

Al inaugurar el evento, Agustín Rodríguez a nombre de la UNT y del STUNAM, señalo: “A la luz de más de 20 años de la agenda del Tratado de Libre Comercio podemos decir que éste no sólo no cumplió con lo que prometió para el desarrollo nacional, sino que trajo consigo graves consecuencias para la clase trabajadora, para los campesinos, el medio ambiente y el desarrollo científico y tecnológico, profundizando la desigualdad y la concentración exorbitante de la riqueza. En el caso de México, en unas cuantas personas, la mano invisible del mercado, ha mermado considerablemente el poder adquisitivo de las y los trabajadores, ha destruido las cadenas productivas nacionales y privilegiado las ganancias económicas de grandes empresas corporativas transnacionales, sobre el derecho a la vida, el bienestar social y la depredación del territorio.

"En esta lógica, el libre comercio está convirtiendo los derechos de los trabajadores en mercancía, privatizando los servicios públicos como la seguridad social, educación, cultura, salud y otros aspectos; el desmantelamiento de sectores productivos completos, la desaparición de empleos y violaciones a derechos humanos laborales y una competencia inequitativa... habrá quienes consideren qué hay que entrar a la negociación, habrá quienes digan que no nos quedemos afuera porque se está negociando y hay que entrar con propuestas; yo les digo: ya estamos fuera, nunca hemos estado dentro y tampoco nos van a dejar ingresar.

“Si nosotros sólo mantenemos una posición de simple pronunciamiento, del desplegado y del rechazo; ¡no!, de este encuentro tienen que salir las líneas para una gran movilización, líneas de un gran plan de acción. Nosotros, los sectores directamente involucrados y afectados, debemos  desarrollar esa movilización, ese plan de acción que nos permita incidir, porque la negociación del Tratado de Libre Comercio no está sujeta al acuerdo de este encuentro, ojalá y así fuera, esto ya está en curso, pero nosotros tenemos que ser muy claros, ¡rechazo total a este Tratado de Libre Comercio!, porque no está dando resultados positivos y eso tiene que ser la postura nuestra y a partir de ahí, ver hasta dónde podemos incidir a través de acciones que desarrollemos en las organizaciones sindicales, campesinas, sociales, de los tres países que estamos aquí presentes.
“No es nada simple ni sencillo, pues entramos en un camino muy pantanoso, porque de todos los espacios que hay en los tres países, no a todos nos ha impactado de la misma forma; pero sí tenemos que demostrarle, en nuestro caso, al gobierno mexicano, que tenemos voz, que tenemos el derecho a reclamar lo que legítimamente nos corresponde, que tenemos acciones que estamos desarrollando y que queremos que se respete ante todo la dignidad humana del trabajador en nuestros países. Para nosotros, este encuentro tiene una particular relevancia y esperamos construir poco a poco esa gran movilización social que se requiere para poder respaldar nuestros planteamientos.”

Ese día y al siguiente, en mesas coordinadas por las organizaciones referentes del encuentro y presididas por Lourdes Zea, José Olvera y Carlos Galindo, participaron importantes centros de investigación con la elaboración de alternativas que apoyan a las organizaciones sociales. Durante dos días de trabajo se discutió y reflexionó sobre las graves afectaciones que desde la implementación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), han padecido pueblos, comunidades y personas de estos tres países; también discutieron sobre la orientación y objetivos que debiera tener las relaciones entre los países de América del Norte.

Condenaron este modelo porque ha afectado gravemente el desarrollo nacional y porque es contrario a los intereses de los pueblos. “Las organizaciones, movimientos de la sociedad civil y comunidades originarias rechazamos no sólo detalles técnicos del actual TLCAN, sino la orientación y filosofía que lo guía; luchamos por la construcción de un nuevo modelo de integración, cooperación e intercambio entre los países que garantice el bienestar de todas y todos, y el pleno respeto a los derechos humanos. Para ello, deben participar en el proceso de discusión sobre el TLCAN todos los sectores de la sociedad y no sólo grandes empresarios”.

Posteriormente, reunidas en pleno, las organizaciones acordaron trabajar conjuntamente para hacer frente a las amenazas del actual gobierno de Estados Unidos, encabezado por Donald Trump, y fortalecer su articulación de cara al anuncio que hicieron los gobiernos de estos tres países de “modernizar” el TLCAN, incorporando nuevos temas y profundizando algunos otros, según lo ya discutido en el Tratado de Asociación Transpacífico.

Asimismo, durante las reuniones del Encuentro, las y los representantes de organizaciones campesinas, indígenas, sindicales, de migrantes, de derechos humanos, de derechos digitales, ecologistas y de defensa del medio ambiente, ratificaron la urgencia de articularse en alianzas trinacionales, tal como se suscitaron cuando se inició la negociación del TLCAN en 1994.

Renovaron la conciencia de que fue este tipo de articulaciones las que permitieron  derrotar al Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y congelar y detener el Tratado de Asociación Transpacífico (TPP). Reconocieron y se comprometieron a llevar a cabo sendos esfuerzos para impulsar, recuperar y construir formas creativas de integración y cooperación internacional, venidas desde las organizaciones sociales y en beneficio de las y los trabajadores, campesinos e indígenas, y de toda la población en general, con base en el cuidado de la naturaleza y el respeto irrestricto de los derechos humanos para todas las personas y pueblos de los tres países.

 Esta incorporación de las bases de las organizaciones fortalecerá y generará mayor legitimidad y fuerza entre la sociedad civil para hacerle frente a la renegociación del TLCAN. Por ello, es que las organizaciones participantes dejaron claro que éste será uno de muchos esfuerzos y reuniones trinacionales que buscarán revertir la amenaza que representa Trump y su gobierno para la región de Norteamérica y también para el mundo.

Además, convocaron a los pueblos de los tres países a construir un movimiento amplio y diverso, que desarrolle estrategias y propuestas de interlocución política para lograr una mayor incidencia en la reorientación del rumbo de la globalización, en las políticas públicas y en la construcción de alternativas de desarrollo sustentable.

Después de las consultas correspondientes en sus organizaciones y redes, darán a conocer los planes de acción, movilizaciones, campañas y declaratorias que buscarán incidir en esta coyuntura internacional. En el caso de las organizaciones mexicanas, al inicio del Encuentro dieron a conocer un pronunciamiento desde México donde se establecieron las principales preocupaciones de las organizaciones articuladas en México, fijando así una primera postura ante la coyuntura internacional actual y frente al TLCAN.

(El texto se publicará en el Suplemento DEMIURGO POLITICON)