EDITORIAL
Un nuevo golpe a la libertad de expresión
Haciendo un recuento de cuantos periodistas mexicanos han asesinados del 2000 al 2016, tenemos que han sido 105 y en lo que va de 2017 han caído 6 reporteros más, por el sólo hecho de realizar su labor informativa. El último de estos fue Javier Valdez, fundador del semanario Ríodoce de Sinaloa y corresponsal del periódico La Jornada.
Valdez presentó a finales del año pasado su libro Narcoperiodismo, la prensa en medio del crimen y la denuncia, ese fue el último título de una lista de obras publicadas que incluye títulos como: Huérfanos del Narco, Los Morros del Narco, Miss narco y Con una granada en la boca.
Javier en sus publicaciones no sólo habló de narcotráfico y de cómo se ejercía, narró también de cómo acecha el gobierno a los ciudadanos, señaló a los empresarios, a los dueños y ejecutivos de los medios, que priorizan el negocio, que están más preocupados por sus ganancias, que por contar la historia de lo que está pasando en nuestro país, o de lo que pueda pasarles a sus reporteros o a sus empleados.
Es indiscutible, que la razón por la cual fueron asesinados estos comunicadores es que se encargaban de investigar e informar sobre temas espinosos de seguridad pública, narcotráfico y política, y sólo por eso la mayoría ya habían sido “amenazados” previamente.
Ante estos acontecimientos reprobables, el STUNAM condena enérgicamente la mordaza que se le pretende imponer a la ley de la libertad de expresión, por medio de la violencia, amenazas y asesinatos de los periodistas mexicanos. Exigimos al gobierno federal y a los gobiernos de las entidades federativas, acabar con la impunidad sobre estos casos y exige que se esclarezcan los hechos y se castigue a los culpables.
¡La libertad de expresión es decir, lo que los corruptos no quieren oír!
