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El orgullo de ser…

Verónica Celedón Granados,“mi corazón se volvió revolucionario”

J. Antonio Muñoz M.- Ampliamente conocida en el ámbito sindical por su participación, responsabilidad en algunas tareas encomendadas por los trabajadores en Comisiones Mixtas, su personalidad, inquieta, la lleva a acudir a muchos de los eventos que la organización sindical promueve dentro y fuera de sus instalaciones. Sumamente enterada y participativa de la vida del STUNAM es Verónica Rocío Celedón Granados, quien ingresó a la Universidad Nacional en 1991 en la Facultad de Ingeniería con el nombramiento de bibliotecario.

Trae a la memoria, sus inicios como trabajadora universitaria, donde recuerda que sus funciones las cumplía en la Biblioteca “Antonio Dovalí Jaime”, a quien la UNAM reconoció poniendo su nombre a la biblioteca,

Este universitario desde 1937 inició sus labores docentes como profesor en la entonces Escuela Nacional de Ingenieros, ahora Facultad de Ingeniería, donde permaneciendo por más de treinta años. Impartió asignaturas sobre materias, puentes y estructuras de madera y metálicas. Fue Director de la Facultad (1959-1966) y de la revista Ingeniería. Durante su administración creó la carrera de geofísico en explotación y promovió la creación de la Asociación Nacional de Facultades y Escuelas de Ingeniería, entre otras actividades.

Continuando con el recuento de sus actividades, Verónica señala que entre sus responsabilidades laborales estaban los préstamos interbibliotecarios, en lo cual permaneció algunos años. Orgullosa, expresa que su permanencia en esa biblioteca le permitió conocer casi todas las áreas de trabajo, entre las que destaca, el acervo general, el área de consulta, de préstamo general, préstamo interbibliotecario, departamento de adquisiciones y encuadernación.

Producto de las enseñanzas de su padre (de realizar un esfuerzo extra) estudiaba y trabajaba, expresa, lo que la llevó a mantener sus estudios y verse reconocidos con la titulación como antropóloga y especialidad en etnohistoria. Por lo que precisa que ya desde un tiempo venía realizando funciones académicas en su lugar de trabajo, y le permitió reclasificarse a profesionista. Entre las actividades realizadas menciona que se recibían los libros que llegan por donación, a los que había que darles una clasificación y asignatura topográfica, lo que requiere un cierto conocimiento.

Al referirse a su vida sindical, trae a la mente a su padre, José Luis Celedón (quien por cierto fue ampliamente conocido en los años 70, por su apoyo en actividades culturales y sindicales al cantar muy parecido a Javier Solís); inicia esta parte de su vida indicando, desde muy pequeña, que se vio inmersa en asuntos sindicales; se refiere a la huelga de 1977, cuyo recuerdo le nubla la vista y algunas lágrimas intensifican sus recuerdos.

“La llegada de la policía al multifamiliar fue muy difícil; no entendíamos (sobre todo los pequeños) qué pasaba, pero sabíamos que no era nada bueno… Buscaban a los líderes de ese movimiento, a Evaristo Pérez Arreola y a otros dirigentes, eran como las tres o cuatro de la mañana. Trae a la mente que, por la tarde, su papá y otros compañeros como Alfonso “el Flaco”, estuvieron guardando propaganda en los ductos, pues el rumor de la entrada de la policía a Ciudad Universitaria puso en alerta a los huelguistas.

La parte que le tocó vivir a Verónica fue tener que abandonar el edificio con su mamá y sus hermanos, caminar por todo el circuito del Estadio Olímpico, distrayendo a los policías, saludándolos; esa caminata fue larga, pues atravesando la Universidad llegaron a Copilco el Alto, donde se alojaron con su abuela, hasta que por la mañana llegó su papá y hubo alegría al saber que estaba bien.
Su recuerdo también la lleva a la Facultad de Medicina, donde trabajaba su papá. Ahí tiene momentos muy gratos, pues convivir con hijos de otros trabajadores huelguistas, comer lo que había cocinado las compañeras y su madre, el ir a botear y en ocasiones en alguna lumbrada, escuchar las pláticas, fueron momentos que llenaron mi vida y “mi corazón se volvió revolucionario”.

Lo que representa para Verónica Rocío Celedón ser trabajadora universitaria, estima, es que la Institución le ha dado todo: superación en lo personal, además que es todo un orgullo trabajar en la Casa de Estudios más importante del país. Dijo que el trabajo que cotidianamente se realiza tiene objetivos muy claros, es para el engrandecimiento del país, pues es formadora de estudiantes que en su momento laboral aportarán con su trabajo beneficios para México.

Llamó a quienes son las nuevas generaciones de trabajadores a superarse, a involucrarse en su trabajo y en la vida sindical, pues, precisó, ambas actividades logran hacer mejores seres humanos al tener una identidad como lo es la Universidad Nacional.