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El Orgullo de ser…

Daniel Monroy González, jefe de Laboratorio
en Tequisquiapan

J. Antonio Muñoz M.

Su facilidad para platicar sobre sus actividades laborales presume que Daniel Monroy González, del Centro de Enseñanza, Investigación y Extensión en Producción Animal del Altiplano (CEIEPAA), ubicado en Tequisquiapan, Querétaro, tiene un importante camino en el desempeño de su trabajo.

Inicia la plática comentando que su ingreso a la UNAM fue un 19 de julio de 1977, hace 40 años. Sale del tema precisando que se siente orgulloso de haber pertenecido a esa generación de luchadores como Evaristo Pérez Arreola, Nicolás Olivos Cuellar, Antonio Castillo Vaca, que obtuvieron muchos beneficios y consolidaron lo que ahora se tiene.

En su andar laboral recuerda su ingreso al Departamento de Vigilancia en el grupo del segundo turno nocturno. “Se hacía una comunidad para defender los derechos de todos los turnos: matutino, vespertino, los dos nocturnos y después cuando se formó el turno de sábados y domingos”.

Sobre su trayectoria escalafonaria precisa que las facilidades que da la UNAM para estudiar van abriendo espacios para capacitarse en días libres. Continuó estudiando, en un primer momento la carrera de Geografía en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, después la carrera de Ingeniero Agrónomo en la UAM-Xochimilco. Esto le abrió las puertas, pues cuando surgió una plaza de laboratorista se inscribió y la gano.

Entonces se fue al Instituto de Ecología; consideró muy agradable su estancia en este Instituto por compartir con la naturaleza además de animales, como serpientes, tarántulas, zorras, el pedregal y la reserva ecológica del Jardín Botánico, al que calificó como una hermosura.

En su recorrido laboral por la Universidad Nacional, pasó luego a la Facultad de Veterinaria, donde surgió la plaza de jefe de Laboratorio; entonces concursó y la ganó. Entre otras funciones en esta plaza realiza actividades como administración de insumos, con los que funcionan todos los laboratorios como el de Ciencia de la Leche, Patología Clínica, Histopatología, Sala de Cortes, Sala de Necropsias, Bacteriología, Inmunología.

Además, se atienden las necesidades de los compañeros también de base para que todo esto funcione de la mejor manera. Precisa que se hace cargo de la Sala de Necropsias, donde trabaja conjuntamente con los médicos veterinarios; en lo que es la especialidad en Patología, con los doctores Gilberto Chávez y María Eugenia Cantarrosa, se atienden casos recibiendo animales como caballos, vacas de leche, vacas de carne, cabras, venados y se da el servicio a la comunidad externa.

Su experiencia en necropsias, añade, es extraordinaria porque se aprende del conocimiento que traen los doctores; llegan animales con enfermedades de alto riesgo, se reciben, se toman muestras, se hacen cortes y se fijan en formol al 10 por ciento. Se pasan al Departamento de Histopatología, donde un laboratorista hace los cortes y, en micras, se tiñen, se fijan y pasan con el doctor para que realice un diagnóstico sobre cuál fue la causa de muerte del animal.

Eso, expresa Daniel Monroy, ayuda para evitar la propagación de una enfermedad entre los animales. Otro servicio que es extenso a la comunidad es la incineración con recuperación de cenizas y sin recuperación de cenizas de alguna mascota; ese trabajo se da porque hay gente que quiere recuperar sus cenizas.
Entre sus herramientas y materiales de trabajo están hojas de corte, formol, alcohol. Señala, que en ese Centro de Enseñanza, en Tequisquiapan, se cuenta con ganado vacuno, del cual se producen alimentos lácteos; esos quesos se pueden adquirir en la Facultad de Veterinaria en un establecimiento ex profeso.

Sobre lo que ha representado para él trabajar en la Universidad Nacional, Monroy González precisa que es algo que el pueblo de México sostiene; el pueblo tiene esperanza en que sus egresados ayudarán a la sociedad para mejorar las condiciones sociales, económicas y culturales. En la Universidad Nacional convergen diversos estratos sociales, gente con mucha diversidad de pensamiento, todo eso te compromete y te ayuda a crecer, además de “realizar un trabajo que te gusta y te pagan, qué más se puede pedir”.

Sobre el mensaje a sus compañeros trabajadores, los invitó a tener mayor conciencia de que la Universidad Nacional, por su responsabilidad social, requiere de gente que se ponga la camiseta, pues es esperanza de los mexicanos para que este país salga de sus problemas casi permanentes.