CUADERNOS DE EDUCACIÓN SINDICAL # 80

MÉXICO Y LA DESCRIPCIÓN DE VARIOS
DE SUS RICOS ECOSISTEMAS

Alberto Pulido Aranda

 
     

 

 

 

 

 

 

Cuadernos editados por la Secretaría
de Prensa y Propaganda del STUNAM
Distribución gratuita
septiembre 2005

   
       

 

INTRODUCCIÓN

México es considerado un país megadiverso. A lo largo de su territorio posee casi el 20% de la flora y fauna existente en el mundo, mucha de esta es endémica, o sea que solamente vive y se desarrolla en nuestra nación. Poseemos la mayor diversidad de cactáceas, de reptiles, de pinos, de encinos, el segundo lugar en aves y el séptimo en mamíferos, por sólo dar seis ejemplos. Mucha de esta riqueza hoy se encuentra seriamente amenazada por la destrucción acelerada de sus ecosistemas y muy poco han realizado las autoridades para detener esa mala pasada.

Los textos periodísticos que contiene este folleto fueron publicados en la revista Desarrollo Económico y en el periódico Unión, son descripciones de lugares muy ricos en biodiversidad, son llamados serios y concientes a poner atención en la preservación de selvas, desiertos, bosques, humedales y zonas acuáticas que albergan nuestras riquezas naturales. Es el trabajo de alguien que no es un científico, es solamente mi labor al usar la escritura para divulgar una parte de la riqueza mexicana, en este caso la que proviene de la naturaleza y crear conciencia de su importancia para preservarla y legarla en buenas condiciones a las nuevas generaciones de mexicanos.

Pasamos lista a las selvas húmedas de los Tuxtlas, ya muy disminuidas pero todavía ricas en diversidad biológica y que es necesario preservar, abordamos la riqueza en flora y fauna que contienen las selvas secas de Sinaloa y Jalisco, describimos parte de la diversidad de cactáceas, únicas en el globo terráqueo que poseen los territorios desérticos y xerófilos de Tamaulipas, Baja California, San Luis Potosí y zonas importantes de la Sierra Gorda, Querétaro, en donde se concentra más del 60% de las plantas crasas existentes en México. Es un esfuerzo para informar y formar conciencia, un binomio que siento es mi deber seguir cultivando.

Para los lectores de los Cuadernos de Comunicación Sindical del STUNAM que no son ajenos a esta temática, hoy les comparto esta labor de divulgación y apoyo a la lucha por la preservación de nuestra riqueza natural. El quedarse callado es convertirse en cómplice de los que destruyen ecosistemas y de los que no hacen nada por preservarlos.

Baja California explota en lugares donde se encuentra importante vida silvestre

Entre los lugares privilegiados que existen en México, en cuanto a una basta presencia de bellezas naturales, sin duda se encuentra el estado de Baja California. A lo largo de su territorio nos topamos con extensos desiertos que albergan una importante cantidad de especies de cactáceas y otras plantas xerófilas, varias de estas endémicas, o sea que solo se encuentran desarrollándose en esos ecosistemas; también existen bosques que poseen rica variedad de pinos y encinos, así como una vida submarina plagada de peces multicolores, la cual se ha creado fama entre los submarinistas y buzos interesados en vivir aventuras únicas y completas bajo el agua. En este artículo me referiré a dos ecosistemas desérticos, uno continental y otro presente en varias de las islas que posee el estado 29 de la federación, y que bien vale la pena recorrer con tiempo, para apreciar lugares únicos en el mundo y que con orgullo Baja California posee y los ofrece con placer a los turistas nacionales y extranjeros, especialistas o no en las ciencias biológicas y ecológicas.

Un lugar único en el mundo, que posee un encanto fuera de lo común, lo es sin duda el llamado Valle de los Cirios, en donde existe un desierto que contiene una gran cantidad de animales y sobre todo plantas muy especiales y únicas, varias de las cuales, como los llamados Cirios (Fouquieria columnaris) tienen edades que fácilmente rebasan los quinientos años de edad. Este lugar fue declarado en junio de 1980 y ratificado en el 2000 como Área de Protección de Flora y Fauna y se le asignó una enorme extensión de más de 2 y medio millones de hectáreas.

El lugar es una planicie rodeada por las sierras de Colombia, San Francisco, Calamajue y La Sierrita. Este filón de México se encuentra delimitado al oeste por el Océano Pacífico y al este por el Mar de Cortés, entre las poblaciones de La Bocana al norte y Punta Prieta al sur. En el Valle de los Cirios, hacia sus partes elevadas, podemos encontrar fauna muy rica como el puma (Felis concolor), el gato montes (Lynx rufus), el borrego cimarrón (Ovis canadensis), varios venados como el cola prieta y el bura (Odocoileus hemionus), así como una buena representación de reptiles y aves, entre las que destaca la enigmática Águila Real (Aquila Chtysaetos).

El ir sendereando por el Valle de los Cirios se convierte en una experiencia única para limpiar la mente de preocupaciones y tomar una aleccionadora cátedra de biología, en este lugar fuera de lo común, como salido de un cuento. Para entrar en el se aconseja contratar guías, existen muy buenos y que poseen amplios conocimientos sobre la flora y fauna del lugar.

Baja California posee también varias islas protegidas que son hogar de importantes ejemplares de flora y fauna, una de estas es la Isla de Cedros que posee vegetación y fauna muy especial, de entre la que destaca una gran variedad de aves marinas, así como cientos de focas que pueden ser observadas descansando en varios puntos de sus costas.

Otras islas muy interesante son San Esteban, San Lorenzo y Ángel de la Guarda en donde podemos apreciar cactáceas típicas del Desierto de Sonora como el cactus de barril (Ferocactus Wislizenii), los cardones (Pachicereus pringlei), la pitahaya dulce (Stenocereus thurberi) y la biznaga gigante (Ferocactus diguetii), la cual llega a medir hasta cinco metros de altura y uno de diámetro. También sobresale la Isla San Esteban que es hogar de un reptil gigante, el cual llega a medir hasta medio metro de largo y que no se encuentra en ninguna otra parte del mundo, la iguana chuckwalla (Sauromalus varius).

Lo descrito y mucho más nos ofrece la rica biodiversidad de Baja California, en sus desiertos y otros ecosistemas únicos en el mundo, que en muchas ocasiones han sido más valorados por los extranjeros que por los nacionales. Ya es tiempo de que los mexicanos conozcamos estas riquezas, las protejamos y las leguemos en buen estado de conservación a las nuevas generaciones.

Las selvas secas de Sinaloa importante potencial ecoturístico

El estado de Sinaloa a lo largo de la Sierra Madre Occidental que comparte con los estados de Sonora, Chihuahua y Durango, posee cantidades importantes de bosques y de las llamadas selvas secas o bosques tropicales caducifolios, ecosistemas que en época de lluvia presentan un verde exuberante y durante ocho meses que dura la temporada seca se vuelven grises y yermos, ya que gran parte de sus plantas pierden las hojas y solo quedan al descubierto las grandes cactáceas columnares, principalmen te pitayos (Pachycereus pecten-aboriginum) que alcanzan hasta 10 metros de altura.

Estas selvas en apariencia no ofrecen importante biodiversidad, pero esto es algo aparente, ya que poseen una rica variedad de flora y fauna; de la primera se han clasificado alrededor de 1120 especies de plantas, de las cuales, casi 500 son endémicas, o sea que crecen solamente en esas selvas se cas, en ninguna otra parte más del mundo lo hacen; en cuanto a los animales, podemos encontrar hasta 422 especies, destacan do 63 de reptiles, que van desde boas o también llamadas llamacoas (Boa constrictor imperator), hasta falsos camaleones o lagartijas cornudas (Phrynosoma asio) y las nombradas en Jalisco patas de res (Phylodactylus lanei rupinus) que son de hábitos netamente nocturnos; de la misma manera, en zonas bien conservadas se pueden encontrar hasta 70 especies de mamíferos, destacando varios grandes felinos como el Jaguar (Pantera onca hernandesli) en algunas zonas aisladas de Sonora, el ocelote (Leopardos pardalis) y el puma (Puma concolor azteca). Asimismo las selvas secas sinaloenses son el hábitat de casi 300 especies de aves que van desde el pájaro carpintero (Dryocopus lineatus), la catarinita (Forpus cyanopygius) y el chereque o queisque (Cyanocoraxsanb/asianus).

Como puede apreciarse la rica biodiversidad de las selvas secas, entre estas se cuentan las sinaloenses, son factor muy importante para impulsar empresas ecoturisticas de tipo comunitario manejadas directamente por pobladores de las zonas, con los cuales se pueden construir cabañas para alojar turistas, generación de luz mediante energía solar y trazar senderos interpretativos que se internen en las selvas secas y den oportunidad para que los visitantes aprecien la flora y fauna de esos ecosistemas. Las zonas que son propicias para desarrollar este tipo de empresas se localizan en las partes serranas de San Ignacio, por los rumbos del Picacho Los Frailes y hacia el norte del estado por la Presa Bacurato y más arriba por la Huites, mejor conocida como presa Luis Donaldo Colosio. El potencial ecoturístico del Estado de Sinaloa, aparte de las zonas pantanosas llamadas los Marismas Nacionales, sin ninguna duda lo representan sus amplios territorios bien conservados que hierven biodiversidad y que deben ser compartidos con los turistas de aventura, muchos de los cuales son extranjeros y que invierten importantes recursos en la observación de aves, mariposas y flora para ellos exótica.

Regiones prioritarias para preservar la rica biodiversidad de Jalisco

Según estudios realizados por la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, en Jalisco existen cinco regiones prioritarias para la conservación de la biodiversidad de México y en particular de ese estado. En cuatro de estas comparte responsabilidades para su protección con otros estados del país: Manantlán con Colima, Cerro Viejo-Sierras de Chapala con Michoacán, Sierra de los Huicholes y Sierra Vallejo-Río Ameca con Nayarit y la otra, Chamela-Cuixmala-Cabo Corrientes que en toda su extensión se encuentra en territorio jaliciense y que preserva las zonas mejor conservadas del bosque tropical caducifolio o también conocidas como selva seca del occidente mexicano, las cuales poseen importantes representaciones de la flora y fauna de esos ecosistemas, destacándose todavía la presencia del mítico jaguar (Pantera onca), de la muy depreda da guacamaya verde (Ara militaris) y del cocodrilo de río (Crocodylus acutus), las tres especies catalogadas con el status de peligro de extinción.

De estas cinco regiones prioritarias también destaca la rica biodiversidad que posee la Sierra de Manantlán-Volcán de Colima, dentro de la cual todavía se pueden observar ejemplares de flora que ha sobrevivido a varias eras geológicas, como son plantas de los géneros Zamia y Podocarpus; asimismo en esa región se encuentra creciendo el llamado teocintle (Zea diploperennis) y que no es otra cosa que el maíz silvestre, cereal mexicano que inició su ciclo natural en esas extensiones de tierra.

En marzode 1987 la Sierra de Manantlán, dentro de casi 140 mil hectáreas fue declarada Reserva de la Biosfera, la cual es administrada por el Instituto Nacional de Ecología y por la Universidad de Guadalajara que posee en la localidad de las Joyas una estación de investigación que recibe a estudiosos de varias partes del mundo, interesados en el conocimiento de ese rico ecosistema; ha destacado la presencia de famosos investigadores mexicanos, entre los que se encuentran el Dr. Miguel Cházaro Basañez y otros extranjeros de las universidades de Wisconsin y de Guelph.

Manantlán se ubica en una zona de transición entre los macizos montañosos de la Sierra Madre Occidental, la Sierra Madre del Sur y el eje neovolcánico trasversal; es por eso que posee ecosistemas de gran importancia que van desde las selvas secas hasta los bosques mesofilos de montaña, dentro de los cuales se distribuye una importante riqueza de flora y fauna. Los estudiosos del INE y de la U de G han identificado 2900 especies de plantas, que corresponden a casi el 10% del total de nuestra flora nacional; en cuanto a animales se tienen censos de 110 especies de mamíferos, 344 de aves, entre las que destacan 13 especies endémicas, propias del Estado de Jalisco.

Caminar por los senderos interpretativos trazados entre los encinares de la Reserva, es toda una grata experiencia en cuanto a observación de flora y fauna. Más al hacerlo por el bosque seco en época de lluvias, cuando este se encuentra en todo su verde esplendor, es todavía más gratificante, ya que al ir caminando uno se topa con cactáceas candelabriformes de gran altura, llamadas (Pachycereus pecten-aboriginum), llamadas “hechos” en Sinaloa, que gracias a la humedad reinante son prácticamente devoradas por la vegetación; caso contrario se observa en la época de sequía, durante la cual esos cactos se encuentran dominando los espacios visuales, ya que debido a la caída de las hojas de árboles y otras plantas, sus grandes ramificaciones vestidas por desafiantes espinas se pueden observar a gran des distancias.

No cabe la menor duda que los ecosistemas con alta biodiversidad que posee el estado de Jalisco deben ser preservados para el disfrute de las presentes y futuras generaciones. El encontrar métodos sustentables de explotación de sus recursos naturales y la puesta en marcha de un turismo ecológico responsable, dará garantías para observar el futuro con optimismo.

San Luis Potosí y su amplia riqueza de míticas cactáceas

El territorio potosino es muy rico en ecosistemas, privilegio que le ha dado presencia dentro de su territorio a una amplia variedad de flora y fauna, tanto de climas calido secos como de calido húmedos. De manera particular cabe destacar el número importante de plantas cactáceas y suculentas que se encuentran en sus regiones medias, las del altiplano y centrales. A lo largo y ancho de estas bastas tierras y de manera muy particular dentro de las 36 300 ha de la Reserva Estatal de la Biosfera “Real de Gadalcázar” y la zona de Cerritos, se han registrado casi 80 especies de cactáceas, muchas de estas calificadas por los cactólogos como míticas, entre las que se encuentran el peyote (Lophophora williamsll), varias especies de Turbinicarpus y el llamado peyotillo (Pelecyphora aselliformis).

Un buen número de esas raras cactáceas son endémicas, o sea que solamente crecen en porciones de territorio potosino, dentro del cual por cierto se encuentra una de las partes más sureñas del gran Desierto de Chihuahua. Esas particularidades han generado que varios connotados naturalistas, botánicos y cactólogos de diversas nacionalidades hayan explora do esas tierras y descrito para la ciencia a varias de esas plantas; cabe destacar al alemán Alfred B. Lau y al norteamericano Charles E. Glass quienes en los años 70 encontraron en territorio potosino nuevas cactáceas, entre estas a una pequeña biznaga que bautizaron para la botánica como Turbinicarpus Iaui, la cual posee una floración única que en primavera y verano llena a la planta con hermosas flores color blanco con tintes rosados.

La fama que en Japón, Estados Unidos y Europa ha tenido SLP como tierra rica en cactáceas míticas también ha sido una carga, ya que el saqueo a que han sido sometidas esas plantas ha sido muy intenso, producto del cual a 22 de estas las han colocado en diversos grados de peligro de extinción, como lo son por ejemplo tres especies de Ariocarpus, el llamado “Pezuña de Venado” (Ariocarpus kotschoubeyanus), el Fissuratus descubierto en 1989 por George S. Hinton y el Ariocarpus bravoanus, nombrado en honor de la cactóloga mexicana Helia Bravo Hollis; por cierto esas plantas en 1996 fueron por cientos contrabandeadas y retenidas por autoridades de la CITES en la República Checa, para posteriormente regresarlas a México.

Se sabe que las cactáceas potosinas, las de Nuevo León y de Tamaulipas siguen siendo extraídas de manera intensa y sacadas ilegalmente de territorio nacional, un ejemplo de esta acción criminal se dio a principios del 2005, cuando en el Aeropuerto de la Ciudad de México un inspector de la PROFEPA descubrió abandonada una gran maleta que contenía cientos de cactáceas de los géneros Ariocarpus, Geogintonia y Aztekium, la cual tenía como destino Bélgica, país que por cierto ha señalado por la CITES como uno de los centros de trafico ilegal de cactáceas mexicanas; de ahí se distribuyen a coleccionistas alemanes, británicos, checos y son movidas hasta Japón y Estados Unidos.

San Luis Potosí, territorio de cactáceas míticas, en donde cada año llegan en peregrinación cientos de coras y huicholes a consumir peyote, en donde afamados botánicos arriban con el fin de estudiar la riqueza natural que poseen sus ricos ecosistemas, debe concientizar a sus pobladores para que defiendan y preserven esa riqueza, para disfrute y admiración de las nuevas generaciones, de no hacerlo, una a una irán desapareciendo.

Urge tomar medidas para proteger un rico bastión tamaulipeco de cactáceas

Se ha publicado un fabuloso libro, ilustrado con fotografías a todo color, que se intitula La gran provincia natural tamaulipeca, editado por el Gobierno del Estado de Tamaulipas y por la Agrupación Sierra Madre que dirigen entre otros Patricio Robles Gil y Ezequiel Ezcurra. En el se realiza un detenido recuento de la rica biodiversidad con que cuenta ese estado del norte de nuestro país, la cual es de presencia tan fuerte que llega a influir en partes importantes de Veracruz, San Luis Potosí, Nuevo León e inclusive de Texas en los EUA. En esa llamada “gran provincia natural” encontramos ecosistemas que van desde las selvas húmedas presentes en la Reserva de la Biosfera El Cielo, pasando por los arrecifes y manglares de la Laguna Madre, hasta los calcinantes desiertos presentes en el Valle de Jaumave y Tula, todos ellos ricos en presencia de flora y fauna.

En esta ocasión nos detendremos para abordar a riqueza de cactáceas que posee Tamaulipas; esas plantas xerófilas, en variedad e importancia biológica de manera muy particular se encuentran presentes en extensas zonas como Jaumave, Tula, las cercanías del estanque de los WaIle, la sierra de Miquihuana y buenas extensiones del municipio de Palmillas; esas regiones son consideradas extensiones del gran desierto de Chihuahua, por tal motivo y tomando en cuenta la influencia florística que ejercen las serranías tamaulipecas, encontramos por ejemplo que de manera particular en el valle de Jaumave se da la presencia de casi el 13% de las cactáceas endémicas con que cuenta México; situación que coloca solamente a esa región en un lugar prioritario para ser preservado y declarado Reserva de la Biosfera, medida que ayudaría en mucho para detener el saqueo indiscriminado de plantas crasas que desde hace muchos años se viene dando y que ha puesto en serio peligro de extinción a cactáceas como el Ariocarpus trigonus, conocido en la región como chaute o chautle y a la Obregonia denegr llamada así en honor al ex presidente Álvaro Obregón y que fuera descubierta en 1925 por el explorador checo Fric.

En la serranía de Maquihuana y en partes sureñas de Nuevo León tenemos el hábitat de otra pequeña cactácea de color blanco, que no rebasa los 4 cm de altura, la cual también ha sido severamente saqueada y que es muy apreciada por los coleccionistas europeos y japoneses de cactáceas, la cual lleva el nombre científico de Pelecyphora stromboliformjs, debido a la forma de hachas que tienen sus tubérculos y que produce grandes y rosadas flores. Otra planta que se encuentra habitando en la frontera con los EUA es el Astrophytum asterias, la cual es ya muy escasa del otro lado de la frontera y que todavía tiene alguna presencia en territorio tamaulipeco. También existen varias de las llamadas biznagas de chilitos, dentro de las que destacan la MammiIla anniana y la M. giselae la cual crece en zonas que se encuentran ubicadas entre las ciudades de Matamoros y Ciudad Victoria.

Podíamos seguir con el recuento de las cactáceas presentes en la zonas xerófilas del estado de Tamaulipas que son varias decenas de especies, más este artículo no pretende ser un manual de cactología o de botánica tamaulipeca, sino más bien pretendo llamar la atención de las autoridades federales, las del gobierno del estado y de la sociedad tamaulipeca para que se inviertan esfuerzos y atenciones en la preservación de esa rica presencia de cactáceas mexicanas, varias de estas, alrededor de 20 se encuentran en los listados de peligro de extinción. Para lograrlo será necesario se declaren nuevas extensiones territoriales como reservas ecológicas y se implementen medidas drásticas hacia aquellos que sigue arrancando de su medio a esas plantas del desierto que le dan identidad a Tamaulipas y en general a nuestra nación.

Dos cerros que hermosean y oxigenan a Jalapa y Coatepec

Los cerros Macuiltépeti y el de las Culebras, el primero ubicado en Jalapa y el segundo en su vecino Coatepec, son visibles desde varios puntos de ambas ciudades; los dos nos muestran el tipo de vegetación de bosque de niebla que fue dominante en esas zonas; en otras palabras, son vivos exponentes de la rica biodiversidad que existió en otros tiempos en esa rica y hermosa zona del estado de Veracruz. Ambas elevaciones son lugares muy frecuentados por pobladores que quieren cambiar de aires, huyendo del ajetreo citadino, que prefieren a cualquier otra cosa observar una masa de árboles cargados de plantas epifitas y escuchar los trinos de aves que moran en esos verdes y exuberantes sitios.

El Cerro Macuiltépeti tiene una superficie de 40 hectáreas y una altitud de 1500 msnm; fue declarado Reserva para la Recreación y Educación Ecológica el 28 de noviembre de 1978, durante el gobierno de Rafael Hernández Ochoa. En este remanso de la naturaleza se pueden observar un número de 200 especies de aves y mariposas multicolores que revolotean al paso de los visitantes; asimismo se tienen censos de la existencia de 15 especies de reptiles y 7 de anfibios. En la cima del cerro, PRONATURA Veracruz posee unas instalaciones en donde se exhibe fauna del lugar, en especial varias águilas que habitan en las ya muy reducidas áreas selváticas del estado y se vende literatura sobre temas de naturaleza y ecología.

Por otro lado, rodeado por a zona urbana de Coatepec, se levanta majestuoso y siempre verde el, Cerro de las Culebras, con una extensión de casi 40 hectáreas. Este bello paraje creado por la naturaleza, el 5 de mayo de 1992, en tiempos del gobernador Dante Delgado fue declaro Reserva Ecológica. En el decreto que lo protegió se asentó que se dio su preservación por ser “un importante captador de agua para la zona... un patrimonio natural de importante belleza y valor recreativo”, por lo cual quedó prohibido “.. .en todo tiempo colectar, cortar, extraer, destruir o capturar cualquier espécimen forestal o de flora y fauna silvestre” y solamente “podrán realizarse aquellas actividades orientadas a su conservación y restauración”.

Estas dos elevaciones montañosas son un claro ejemplo de conservación en beneficio de los habitantes de Jalapa y Coatepec y fueron preservados a tiempo, antes de que hubieran sido invadidos y por ende urbanizados, como lo han sido un buen número de cerros en ciudades grandes como el DF y sus zonas conurbadas, en especial Ecatepec, en donde elevaciones completas fueron desprovistas de su biota y han sido convertidos en mal planeadas e insalubres zonas.

Frágil biodiversidad subsiste en Los Tuxtlas

La Sierra de Los Tuxtlas es un ecosistema de gran importancia para el campo de la investigación científica, para la conservación de flora y fauna con características muy especiales, como productor de agua y captador de bióxido de carbono. Hoy en día, de la extensión original que tuvo en los años 30s que fue de 250 mil hectáreas, debido a la deforestación y al cambio de uso de suelo ésta se redujo a 40 mil. Al respecto Rodolfo Dirzo, investigador universitario que por primera vez calculó la grave pérdida de selva en la región, en 1992 manifestó que “para el periodo 1967 a 1986, la selva se redujo en esos 19 años 56%, con una tasa anual de 4.2% para el intervalo de 1967 a 1976 y de 4.3% para el intervalo de 1976 a 1986. Esto explica que en 1986, 84% de la selva hubiera desaparecido”.

Hoy en día, 155,121 hectáreas vienen siendo protegidas dentro de lo que se conoce como Reserva de la Biosfera Los Tuxtlas; dentro de esta, 29,720 pertenecen a sus zonas núcleo y 125,401 hectáreas a su zona de amortiguamiento. Dentro de estas extensiones salvaguardadas, 700 hectáreas pertenecen a la UNAM, 220 más ubicadas al norte del Lago de Catemaco a la Universidad Veracruzana y cientos de hectáreas más a reservas ecológicas privadas, en donde destacan las 300 hectáreas que en la zona de Santa Marta protege desde 1990 el Grupo Veracruzano de Rescate Ecológico AC., encabezado entre otras por Rosa de la Rosa y Virginia Ortiz Mena.

En comentarios anteriores ya había tratado el inagotable tema de las selvas de Los Tuxtlas, hoy lo retomaré de nueva cuenta, debido a un viaje que haré por aquellos sitios, en especifico dentro de la zona de amortiguamiento, en lugares que se encuentran administrados por grupos de campesinos organizados en la Red de Ecoturismo Comunitario de los Tuxtlas, los cuales desde 1997 ofrecen recorridos y campamentos al turismo nacional e internacional, retomando la propuesta de “turismo ecológico”, el cual ha venido ayudando a preservar y proteger el medio ambiente de esos parajes.

En el recorrido estaré visitando la laguna costera de Sontecomapan (“cabeza de ríos”), ubicada entre el volcán San Martín Tuxtla y la Sierra de Santa Marta. El cuerpo lacustre posee una extensión de 932 hectáreas y con una profundidad de no mas de 1.6 metros; posee extensiones relativamente bien conservadas de la llamada selva baja perennifolia inundada, con árboles de gran tafia como el zapote de agua (Pachira aquatica) y 300 hectáreas de manglares, en donde se pueden apreciar ejemplares maduros de mangle rojo (Rhizophora mangle) que llegan a medir hasta 30 metros de altura. Los lugareños entre el manglar han abierto canales navegables por los cuales organizan paseos para observar la rica flora y fauna del lugar, y por ese medio arribar a la barra de Sontecomapan, donde se encuentra la costa.

En Sontecomapan abundan las aves que llegan ahí para alimentarse y reproducirse, como: la garza blanca (Casmerodius albus), varias especies de cotorras y hasta milanos. La zona también es habitada por nutrias, tortugas, cangrejos, iguanas, mapaches, cocodrilos y algunos felinos de talla pequeña, como el tigrillo y el ocelote.

El turismo ecológico en Los Tuxtlas con participación de campesinos

Aparte de recorrer el mundo acuático que existe en Sontecomapan, con sus manglares y su hermoso mar, los otros sitios que visitaré se encuentran localizados en la comunidad cafetalera de Miguel Hidalgo, la cual se ubica a 25 kilómetros de Catemaco; en estos parajes tendré la oportunidad de observar una buena variedad de aves de las cuales se han registrado para Los Tuxtlas 561 especies que van desde el magnifico tucán real (Ramphastos sulfuratus) hasta varias aves de trinos espectaculares como el clarín (Myadestes unicolor), ambas en peligro de extinción; asimismo andaré perfectamente bien armado de binoculares, cámaras fotográfica y de video para penetrar por senderos interpretativos previamente trazados en la selva, a fin de admirar los helechos arborescentes, los arto espinosos chochos (Astrocaryum mexicanum), los cuales por cierto producen ricos frutos comestibles y a un buen número de las 530 de especies de mariposas, de variados colores que viven en esos sitios del SE veracruzano.

Expertos guías de las comunidades campesinas, integradas a la Red de Ecoturismo Comunitario de Los Tuxtlas, nos llevarán al lago Apompal, formado en un cráter volcánico, el cual se encuentra circundado por selva mediana, donde abunda el árbol apompo (Pachira acuática), de ahí proviene el nombre del lugar, en donde por cierto varias mujeres de la comunidad atienden un vivero en donde cultivan flora de la selva que ofrecen a los visitantes a muy buen precio, entre esta varias orquídeas, palmas, hierbas medicinales y comestibles. Las mismas campesinas cocinan para los visitantes una serie de ricos platillos regionales, utilizando productos de la zona, como son el fruto del chocho, la malanga y peces.

Dentro de otro recorrido por la selva me toparé con la cascada “cola de caballo”, de impresionante belleza por su caída de 40 metros de altura y por el escenario cubierto de exuberante vegetación que la engalana y le da prestancia. Desde ese hermoso lugar uno puede penetrar por varios senderos entre la tupida vegetación, y ya habiendo accedido al interior de la selva, con suerte, por lo regular es poco probable, se podrán observar algunas tropas de monos saraguatos negros o aulladores (Aiouatta palilata) y otros mamíferos, como el puerco espín (Sphiggurus mexicanus), varias especies de murciélagos o los tlacuaches (Chironectes minimus), provenientes de la zona núcleo de una parte de la Reserva de la Biosfera que se ubica en la serranía de Santa Marta. Por cierto, cabe recordar, que en esa elevación y de manera muy notoria en la parte izquierda de su cima todavía se notan los estragos dejados por varios incendios forestales que acabaron con cientos de hectáreas de selva, producto de quemas salidas de control realizadas por ganaderos y campesinos. Esas zonas son pobres en nutrientes y según cuentan los que saben, tendrán que pasar varias décadas, hasta más de un siglo, para que se vuelva a recuperar la zona, hoy convertida en acahuales.

Una gran variedad de insectos existe en Los Tuxtlas

Según estudios realizados por especialistas, se sabe que en una sola hectárea de selva, en particular refiriéndonos a Los Tuxtlas, se puede observar la presencia de hasta 270 especies de plantas, desde grandes colosos arbóreos que llegan a medir hasta 40 me tros de altura, por cierto pocos subsisten de esa altura en estos tiempos, como las caobas(Swietenia macrophylla) o los cedros rojos (Cedrela odorata), todos ellos con toda la rica variedad de epifitas que los acompañan, desde orquídeas como la Bletia purpurea o la Encychlia biculus, bejucos, bromelias y otras plantas trepadoras y varias mas estranguladoras como el matapalo (Ficus involuta), hasta una gran variedad de helechos arborescentes, platanillos, heliconias y palmas como las Chamaedoreas metallica y la bractescens, ambas en grave peligro de extinción.

Entre esta maraña vegetal viven miles de especies de insectos que por todos lados vuelan o caminan entre la exuberante flora, destacando las 23 especies de abejas sin aguijón, las 530 mariposas multicolores, las 133 de libélulas, 118 de coleópteros y las 164 especies de escarabajos ( Natura Mexicana. Áreas Protegidas, BANCOMEXT, 1998). Este impresionante mundo invertebrado es a su vez alimento necesario de murciélagos, de los que en Los Tuxtlas existen casi 100 especies, mismos que por las noches consumen toneladas de insectos, polinizan flores y dispersan grandes cantidades de semillas; es tos bichos alados son piezas fundamentales para que subsista la selva o se recupere entre los acahuales abandonados por los ganaderos, en otras palabras, junto a las aves y otros animales dispersores de semillas, son piezas claves para que se logre el desarrollo de la llamada sucesión vegetativa, a través de la cual y con la sustancia milagrosa que es el agua se vienen regenerando los ecosistemas selváticos, claro está si así lo desea el ser humano.

De entre el fascinante mundo de los insectos que posee el sistema selvático de Los Tuxtlas, destaca la presencia del interesante mundo de los escarabajos, pues como lo ha estudiado y afirmado el destacado investigador universitario Mario E. Favila: “El conocimiento de la historia natural de los escarabajos, los confirmó como un grupo indicador del deterioro del hábitat. El patrón de distribución de sus poblaciones responde a los cambios del patrón de fragmentación, a través de sus pautas de comportamiento”. De esa manera, la muy rica presencia de las 164 especies de escarabajos existentes en ese ecosistema selvático veracruzano, nos puede dar claridad de cómo se encuentra el estado de salud de Los Tuxtlas.

Este ecosistema veracruzano alberga a un poco mas de la tercera parte de las 1500 especies de mariposas diurnas y nocturnas que se han descrito en México, la cual posee la mayor representación entre los insectos existentes en esos lugares. En ecosistemas como Los Tuxtlas, Cuatro Ciénegas y la Sierra de Juárez, se ubican las presencias más numerosas de mariposas y entre estas el mayor número de endemismos (Ceballos y Eccardi). Entre estos lepidópteros destaca la mariposa cristal, la 88 (Diaethria clymena), la Morfo Azul Común (Morpho peleides) y un ejemplar muy bello de tonos oscuros con tres manchas anaranjadas en cada ala, la (Catonephele numili). Cabe agregar que la región de Los Tuxtlas, ha sido catalogada por CONABIO como un sitio muy importante en donde se presenta “una migración latitudinal y altitudinal de mariposas”, o sea que esos insectos, a pesar de la grave deforestación que ha recibido la zona todavía encuentran en esos sitios un numeroso número de especies de plantas que usan para ah mentarse y reproducirse.

Los campesinos organizados que cuidan Los Tuxtlas

Una parte de las maravillas descritas de Los Tuxtlas pueden aún subsistir, gracias a grupos de campesinos ecologistas, a biólogos, ecólogos, a organizaciones sociales protectoras del medio ambiente y a instituciones educativas como la UNAM, la Universidad Veracruzana y el Instituto Nacional de Ecología. En especial vale subrayar la presencia de grupos de campesinos organizados en la llamada Red de Ecoturismo Comunitario de Los Tuxtlas, la cual ha vinculado a ejidos y comunidades asentadas dentro de la zona de amortiguamiento de la Reserva de la Biosfera, con el fin de que obtengan ingresos cuidando la selva y desarrollando proyectos sustentables como el turismo ecológico, la explotación racional de los recursos que les ofrece la selva, educando y formando conciencia en las nuevas generaciones para que preserven ese ecosistema muy generoso y rico en vida silvestre.

La Red se encuentra organizada en comunidades como son la de Adolfo López Mateos, Miguel Hidalgo, las Margaritas y Sontecomapan; en estas se ofrece alojamiento en cabañas, recorridos por la selva en senderos interpretativos, avistamiento de aves y mariposas, recorridos por lagos, manglares y ríos, la degustación de ricos platillos preparados por excelentes cocine ras campesinas pertenecientes a las comunidades involucradas, charlas amenas con los lugareños y sobretodo mucha hospitalidad.

La Red de Ecoturismo Comunitario de Los Tuxtlas surgió en 1997, cuando un grupo de campesinos de López Mateos comenzaron a implementar recorridos por los bosques de niebla de la región tuxtleca y a crear conciencia conservacionista y de explotación sustentable de los recursos naturales entre los habitantes de la comunidad. Hoy ya han transcurrido ocho años de experiencias que ha adquirido la Red en los menesteres del ecoturismo y la protección de los ecosistemas, lo cual es muy loable y debe ser apoyado de manera muy especial, asistiendo a gozar de esos sitios y difundiéndolos para que más gentes se decidan a conocerlos.

Otra presencia conservacionista de muy altos vuelos e importante arraigo en la región ha sido la UNAM y sus institutos de Biología y Ecología. Esta institución desde 1966 viene preservando 700 hectáreas de selva alta y opera en el sitio la Estación de Biología Tropical, dentro de la cual han pernoctado investigadores mexicanos y extranjeros de renombre internacional, los cuales han estudiado aspectos generales y particulares de este rico ecosistema que es la representación más norteña de la selva tropical húmeda de América, motivo por el cual muestra importantes endemismos en plantas y animales pues posee influencias tanto de las exuberantes selvas de centro y Sudamérica, así como de ecosistemas del hemisferio norte.

Estos sin duda son motivos suficientes para preservar lo que aun queda de ese ecosistema veracruzano, ya demasiado golpeado por políticas erróneas que se dieron en tiempos pasados, las cuales llegaron inclusive a incentivar la “colonización de la selva” que consistió en el desmonte desordenado, despiadado y su total conversión a tierras ganaderas y de labranza.

El gran reto que hoy tienen los habitantes de los Tuxtlas es el de preservar y explotar de manera sustentable su selva, la selva de todos, solo de esa manera y con el incondicional apoyo de la sociedad y del gobierno, la preservación del ecosistema estará garantizada.

Abren otro espacio verde en la ciudad de Jalapa

Hace unos meses el gobernador saliente del estado de Veracruz, Miguel Alemán, como uno de sus últimos actos de gobierno, inauguró el llamado Parque Natura, ubicado en la salida hacia Veracruz, precisamente al lado del campus Jalapa de la Universidad Anahuac. El nuevo espacio verde tiene una extensión de casi 103 hectáreas y su flora posee muchos elementos representativos de la llamada selva húmeda, ecosistema que hace más de 50 años fue el dominante entre las ciudades de Coatepec y Jalapa y que hoy en día ha sido talado en más del 90% de su extensión original. Por la importancia de preservar los bosques lluviosos veracruzanos, fue un verdadero acierto el haber crea do esa área protegida.

Posee una buena infraestructura, como son dos torres de observación, desde las cuales se puede observar desde lo alto la masa verde del Natura, la magnificencia de la Sierre Madre Oriental y las majestuosas elevaciones del Pico de Orizaba y el Cofre de Perote, las cuales en varias partes del día presentan sus cumbres completamente cubiertas por neblina, asimismo se puede apreciar buena parte de la Ciudad de Jalapa. Desde ahí puede uno dar rienda suelta a la cámara fotográfica y capturar vistas muy bellas.

El parque posee senderos interpretativos que nos invitan a observar la flora de los bosques húmedos, caracterizada por los árboles de más de 20 metros cubiertos de epífitas y la presencia de buena variedad de especies de helechos y de bromelias. Dentro del espacio protegido se encuentra un lago natural con peces característicos de la zona y en nuestra reciente visita al lugar apreciamos una importante variedad de aves y buena cantidad de mariposas, entre las que destacaron la 88 (Diaethria clymena) la cual posee impreso ese número en la cara inferior de sus alas posteriores, ese insecto se le puede encontrar desde México hasta Sudamérica y la muy estilizada y anaranjada Marpesía petrus. Asimismo pudimos apreciar una buena cantidad de escarabajos, ciempiés, hongos y orquídeas, buena parte de estas últimas fueron reintroducidas recientemente y que con el tiempo de seguro se adaptarán al lugar.

El Parque Natura posee tres tipos de zonas disponibles: una con paso restringido propiamente de conservación, otra más de uso público y una más que se encuentra sujeta a restauración. La administración del sitio promueve “la protección y restauración de los ecosistemas del parque; el manejo sustentable de los recursos naturales; el desarrollo de actividades educativas, científicas, de manejo y conservación de los recursos naturales y de vigilancia, protección del área natural; así como a sustentabilidad operativa y financiera del parque” Por lo que toca a los recursos humanos, el Natura posee “un equipo multidisciplinario de especialistas de diferentes instituciones, dependencias, organizaciones y de la sociedad civil, el cual trabaja comprometidamente ligado a la operación y mantenimiento del Parque Natura. El lugar opera bajo la dirección de una asociación civil altamente comprometida con la conservación de la naturaleza”

Estas hectáreas de bosques húmedos que compren den el Parque Natura (103 ha), vienen a sumarse a las ya preservadas dentro del Jardín Botánico Clavijero (76 ha), del Cerro de Macuiltepetl (31 ha), del parque de las esculturas (3 ha), del Cerro de las culebras en Coatepec y el parque las hayas. Todas estas extensiones preservadas y las que de manera obligada se deberán seguir abriendo, forman parte de las fábricas de oxigeno de los jalapeños y de los reservorios necesarios de flora y fauna de los bosques húmedos de esos lares.

Querétaro posee uno de los lugares más ricos en biodiversidad de México

El estado de Querétaro, junto a los de Chiapas, Oaxaca y Veracruz, encabezan el listado de entidades federativas megadiversas de México. En particular Querétaro posee emplazada en su región NE a la Sierra Gorda, complejo serrano rico en flora y fauna, declarada por la UNESCO en marzo de 2001 como Reserva MAB, situación que la ubicó dentro del listado mundial de Reservas de la Biosfera; al respecto, después de haberse levantado un detallado inventario florístico y faunístico, se le ha considerado como la segunda región biodiversa de nuestro país.

En la Sierra Gorda se juntan dos importantes bioregiones, la neotropical del sur del continente americano, con fuertes influencias de las selvas centroamericanas y amazónicas y la neártica con importante presencia de flora y fauna norte americanas y canadienses. Esta ubicación geográfica y sus relieves que van de los 300 a los 3100 msnm, la hacen una entidad poseedora de una variada vida natural, gracias a la cual se le ha llegado a ubicar, según varios estudiosos de la Biología y a Ecología, como el lugar más ecodiverso de México.

La Sierra Gorda, dentro sus casi 384 mil hectáreas de extensión, posee desde selvas húmedas siempre verdes, hasta selvas secas y matorrales xerófilos. Dadas esas características, la SG alberga mil 718 especies de vegetación vascular, de las cuales 50 poseen diversos grados de peligro de extinción, entre estas destacan: el peyote queretano (Lophophora difussa), uno de los ocotillos más raros de México (Fouqueira fasciculata) y la cycada (Dioon edule), planta que es considerada un verdadero fósil viviente, la cual por cierto ha sido extraída de manera intensa de su medio. Dentro de las cactáceas, la zona posee una rica diversidad, destacando las grandes biznagas de cientos de años de edad como el Echinocactus platyacanthus, presentes de manera profusa en Pinal de Amoles y Peñamiller; asimismo destacan varias especies del género Ferocactus, el macrodiscus, conocido localmente como biznaga caballona, la biznaga de bola (Ferocactus glaucescens) y la famosa biznaga de acitrón o dulce (F. histrix). En total para el estado de Querétaro y en particular para las zonas desérticas de la SG se han registrado 30 géneros y 112 especies de cactáceas (L. Scheinvar), cantidad muy generosa que coloca a ese estado como un importante custodio de buena parte de la diversidad cactológica mexicana.

En cuanto a la fauna, la SG entre sus bastos territorios alberga 131 especies de mamíferos, dentro de los cuales destaca a presencia del imponente jaguar (Panthera onca), del oso negro (Ursus americanus) y del mono araña (Ateles geoffroy;); también se han contabilizado 363 especies de aves, en donde se incluyen a las hermosas guacamaya verde (Ara militarís), al loro huasteco (Amazona riridigenalis) y a la gallina de monte (Dendrortyx barbatus); destaca también la presencia del 30% de las mariposas diurnas registradas para nuestro país (De la Maza). Esta gran diversidad de seres vivos es ya protegida por varios grupos e instituciones que trabajan en la SG como: el Grupo Ecológico Sierra Gorda fundado en 1987, el Instituto Nacional de Ecología y el Gobierno del Estado de Querétaro. Por si no fuera poco, la SG posee importantes monumentos coloniales de muy interesante arquitectura barroca con fuerte influencia indígena, en misiones como la de Jalpan, Concá, Tilaco y Landa, situación que hace a la SG un lugar ideal para detonar servicios turísticos amigables con el medio ambiente.


AGUSTÍN RODRÍGUEZ FUENTES: Secretario General, ALBERTO PULIDO ARANDA: Secretario de Prensa y Propaganda, Coordinador de los Cuadernos: ARMANDO ALTAMIRA GALLARDO, Administrador de la Secretaría de Prensa: TOMÁS MÉNDEZ MORENO, Concepto gráficas: GABRIELA ESTHER DE DIOS LOPEZ, Trabajo de apoyo: ALFONSO VELAZQUEZ MARQUEZ y JUAN DANIEL PACHECO RAMÍREZ, Fotos APA: septiembre 2005