CUADERNOS DE EDUCACIÓN SINDICAL # 7

EL ASALTO A SAN BRUNO

 

 

Cuadernos de Educación y Cultura del STUNAM
Secretario General: Evaristo Pérez Arreola
Secretario de Educación y Cultura: Armando Solares Bazaldua
Elaboración de Folletos: Alberto Pulido A., Agustín Castillo L., Rito Terán O., Raciel Trejo, Miguel S. Mayén, René Rivas O.
Introducción elaborada por: Ma. del Consuelo Hernández Espejo
Recopilación de material: Alberto Pulido A.
Mecanografía: Graciela Barron
Diseño y formato: Agustín Castillo L., Antonio
Altamira y Alberto Pulido A.

PRESENTACIÓN

Los movimientos de masas que se han realizado a nivel regional, local, e inclusive aquellos circunscritos a determinadas fábricas, se les ha dejado a un lado como trastos viejos, o si bien les va se les minimiza. Estas acciones de los trabajadores han tenido como común denominador, la omisión. Rescatémoslas como eslabones en la intrincada trayectoria del batallar de los trabajadores por conquistar cada vez mejores organizaciones que respondan a la consecución de logros económicos, sociales y políticos, en sus justas reivindicaciones que demandan.

Tales movimientos que no han sido referidos como historia de los asalariados del país, es el de los obreros textiles de la fábrica de San Bruno, en Xalapa, en el Estado de Veracruz, que se desarrolló a principios de la década de los años 30.

Este movimiento resalta por su carácter, pues si bien fue por la conquista de una organización sindical democrática y prestaciones y condiciones de trabajo, no sólo fue de tipo laboral. Así como, por sus repercusiones que tuvo a nivel regional y por sus implicaciones que manifestaron de distintas naturalezas, tales como el nefasto papel desempeñado por organizaciones obreras (en este caso la CROM de ese entonces), que se coluden con las autoridades en este conflicto con el gobernador y con las autoridades patronales, para luchar contra las organizaciones representativas de los trabajadores.

Mención especial requieren estas acciones obreras, de este periodo y específicamente la de esta fábrica textil, en su lucha tan corta, y a la vez tan rica en experiencia, por las repercusiones que se obtuvieron hacia sectores de trabajadores de larga militancia en la región, es así como se ven manifestaciones de solidaridad de ferrocarriles, panaderos, maestros y de otras fábricas textiles.

Asimismo, es menester mencionar el alto grado de unidad y cohesión que se da por los obreros de esta fabrica, a través de Sll sindicato "rojo" que estaba fuertemente influenciado por la CSUM (Confederación Sindical Unitaria de México), central sindical dirigida por el Partido Comunista de México, ante los reajustes y despidos que, como consecuencia de la crisis mundial de los años 29, se daban; y la cohesión demostrada por los trabajadores ante las embestidas patronales v la represión de que era objeto.

Aunque derrotada, esta lucha, es parte de la experiencia obrera y como tal quedará en los anales de la memoria histórica de la clase obrera mexicana.

La memoria de esta batalla de los trabajadores textiles, que presentamos, tiene como objetivo, para que de alguna manera pudiera elevar la conciencia y convicción de clase, a fin de despertar el interés en el estudio y conocimiento de los trabajadores universitarios, en las acciones presentes y pasadas de todos los trabajadores.

MA. DEL CONSUELO HERNÁNDEZ ESPEJO
EL ASALTO A SAN BRUNO

Por: Alberto Pulido Aranda

A lo largo de la Historia del Movimiento Obrero Mexicano, se consignan entre sus páginas importantes luchas proletarias, que en un momento determinado hicieron retumbar la conciencia de una buena cantidad de mexicanos. Entre estas epopeyas, caben destacar las más estudiadas por profesionales de las ciencias sociales o directamente por los actores y protagonistas en las mismas, como las históricas huelgas de Río Blanco y Cananea, las petroleras, las desarrolladas por los mineros de Cloete y Nueva Rosita, las de los maestros y ferrocarrileros de los últimos años de la década de los cincuenta, y que decir de las realizadas en la época actual, impulsadas por los electricistas democráticos, universitarios, maestros de la SEP y Nucleares.

Pero también la historia debe registrar con detalle otras luchas obreras poco estudiadas, no menos importantes y heroicas un ejemplo de estas lo fue sin duda la dada por los textileros de la Fábrica de San Bruno (1930-1933) en Jalapa, Ver. Jornadas como estas, son esenciales para entender y comprender un momento determinado de la lucha de clases en México.

El espacio en el cual se desarrolló esta acción, fue el combate a muerte que dieron los moronistas de la CROM y los comunistas agrupados en la Confederación Sindical de México (CSUM), por el control del movimiento obrero en Veracruz. Un ejemplo de lo anterior lo tenemos en San Bruno, una fábrica textil propiedad de laido Hnos., cuyo sindicato cromista por tradición, fue conquistado en 1930 por los comunistas y transformado en organización de combate y ariete impulsor de la lucha de clases en todo el Estado y en particular en la zona fabril de Jalapa.

Al perder los cromianos el poder en San Bruno, de inmediato idearon una táctica teñida de violencia, con el fin de recuperar el control del Sindicato Rojo. Los aliados en esta intentona, como siempre lo fueron el Gobierno de! Estado encabezado por Adalberto Tejeda y los líderes campesinos oficializados. Por el otro lado organizaban la resistencia, el Partido Comunista de México y su local en Jalapa, influenciando a gremios de maestros y panaderos.

La embestida moronista se inicia en noviembre de 1930, cuando los obreros de San Bruno expulsaron a varios traidores, ex-dirigentes de la CROM quienes controlaron en otros tiempos al sindicato textil. A este acto soberano, el Gobierno responde con el patrullaje militar por las calles de Jalapa, con la persecución y detención de varios obreros y activistas del Partido. Varios de ellos son enviados a las Islas Marías en calidad de deportados.

Los rojos temían una acción sangrienta en su contra, similar a la ocurrida el 29 de junio de 1930, en la ciudad, de Matamoros, Coah., cuando fueron asesinados a mansalva 20 obreros comunistas que participaban en una manifestación, en donde exigían la libertad para varios mineros que habían sido deportados a las Islas Marías. Para evitar una acción parecida los textileros de San Bruno se organizaron y cerraron filas.

En marzo de 1931 fue detenido por la policía el obrero y dirigente de la Federación Sindical Unitaria, Ernesto Pacheco, responsabilizándolo por el estallido de un petardo sobre la fachada de la Catedral de Jalapa. Días más tarde fueron encarcelados otros activistas sindnicales. Por tal motivo se organizó una manifestación para exigir el cese a la represión y la libertad a los detenidos. Numerosa fue la asistencia, en especial se sintió la presencia de un buen número de obreras textiles y esposas de obreros de San Bruno, mujeres que ya se habían agrupado en el Centro Femenil "Rosa de Luxemburgo", para actuar organizadas.

Las columnas de manifestantes fueron atacadas y baleadas por la policía. La sangre proletaria inundó las calles de Jalapa. El periódico El Machete realizó el recuento de víctimas: "Este es el resultado del criminal ataque de la policía a la manifestación realizada por la Juventud Comunista el día 18: Enrique Vázquez, obrero textil, muerto de dos balazos, uno en la frente y otro en el corazón; Julio Zaragoza, muerto de un balazo en el estómago; Alfonso Mata, ferrocarrilero huelguista, herido con bala de máuser en el antebrazo izquierdo: Eusebio Pérez, textil, con las dos piernas atravesadas por un balazo. Su estado es de gravedad; Cleofas Mendoza, textil herido en el antebrazo derecho y en la pierna izquierda; Emilia Hernández, del Centro Femenil "Rosa Luxemburgo", herida en el brazo izquierdo; Aurelio Rodríguez, colono, gravemente herido en el pulmón izquierdo..."

Los obreros de San Bruno decidieron pese al ambiente represivo llevar adelante un cortejo fúnebre. que recorriera las calles de Jalapa, organizándose de tal manera para que la mitad se quedara custodiando las instalaciones de la fábrica, y así evitar que fueran tomadas sorpresivamente por los cromistas y la otra mitad asistiera a dar el último adiós a los compañeros caídos. El gobierno les permitió celebrar esta actividad, con una única condición, "que aquel que gritase, al otro día sería enterrado también".

A pesar de estos actos represivos, los rojos de San Bruno se mantuvieron en pié de lucha. Así lo demostraron el 10 de mayo de 1931, al poder reunir a más de 1800 personas en la marcha independiente por el Día del Trabajo. Esta manifestación partió de la Estación y finalizó con un mitin frente al Palacio de Gobierno, en donde seis oradores recordaron a los asesinados y gritaron consignas en contra del pago de la deuda externa y contra la Ley Federal del Trabajo, a la que calificaron de fachista.

De manera paralela se desarrolló otra marcha de la CROM. En ella los dirigentes moronistas exigieron al gobierno de Tejeda "el retiro de su apoyo a los comunistas" y de no ser así amenazaban con una huelga general. A esto los textiles de San Bruno respondieron: "En realidad se trata de una maniobra de acuerdo con el mismo Tejeda, para justificar un asalto policíaco-laborista a la fábrica textil de San Bruno, controlada por los obreros revolucionarios".

El día 14 de junio, el Sindicato Revolucionario de San Bruno, recibió un oficio firmado por el Gobernador Tejeda, en el cual se le comunicaba "que si este no aceptaba en su seno a los elementos laboristas que fueron expulsados por la misma organización, se tomarían medidas enérgicas". El sindicato contestó de inmediato con las siguientes palabras:

"Sostenemos el acuerdo anterior, en el sentido de que los expulsados que quisieran que se reconsiderara su caso, debían dirigirse individualmente al sindicato".

El gobierno respondió con el despliegue policíaco. Por todas las veredas y caminos que llegaban a la fábrica se apostaron cientos de agentes armados con rifles, los cuales abrieron paso a un grueso número de campesinos empistolados y con garrotes que conducían a los expulsados de San Bruno. Entre la comitiva se encontraban el General Kelly y Juan García, dirigente este último de la Cámara del Trabajo cromista. Al acercarse a la puerta de la factor í a se encontraron con fuertes columnas que impedían el paso de los intrusos. Por un momento estuvo a punto de desatarse la violencia. Ante tal situación, un representante del gobierno pidió dialogar con los dirigentes del sindicato revolucionario. Esta petición fue aceptada, entablándose las pláticas. Como producto de estas las autoridades tuvieron "que aceptar el acuerdo tomado por el sindicato de San Bruno desde un principio: que los liderzuelos laboristas, aliados al capital y asesinos de trabajadores (como los Cerón, Sedeño y compañía) no entrara ni uno, pero los obreros que fueron arrastrados por ellos a salir de la fábrica podían regresar al trabajo, siempre y cuando lo solicitaran de manera individual", Ya entrada la noche, en las afueras de la fábrica todavía permanecían grupos de campesinos acarreados, y varias integrantes del "Rosa Luxemburgo" se les acercaron y pacientemente les explicaron las posiciones de los textileros revolucionarios. Después de esto los agraristas manifestaron haber sido embaucados por sus dirigentes, ya que desde un principio desconocieron los motivos de su traslado a San Bruno. Al darse cuenta de que habían sido engañados después de confraternizar con varios obreros, decidieron retirarse del lugar.

Los intentos de la CROM por amedrentar a los obreros rojos de San Bruno no cesaron. El 9 de agosto, un grupo de pistoleros asaltó varias viviendas de obreros textiles. A final de cuentas los moradores lograron repeler la agresión. Al día siguiente cuando el personal de San Bruno se dirigía a laborar, de nueva cuenta fueron interceptados por grupos armados, los cuales golpearon y detuvieron a 17 obreros, varios de ellos resultaron con serias heridas.

Como producto de la crisis económica de aquella época, los reajustes de personal se dejaron sentir en varias ramas de la economía de nuestro país. Particularmente este fenómeno golpeó de manera directa a las fábricas textiles. En enero de 1932 la CROM había pactado con el gobierno de Tejeda una serie de recortes de personal en varias textileras del Estado y principalmente en el cinturón fabril de Orizaba. Los dirigentes sindicales de San Bruno de inmediato protestaron y se negaron a aceptar la imposición de convenios que vinieran del moronismo. El Machete, en sus páginas recalcó lo anterior: "y gracias a la resistencia presentada, la fábrica textil de San Bruno es la única en Veracruz y en todo el país donde no se ha aceptado ningún reajuste".

Ante esta situación el PC ideó una jornada nacional en contra de los reajustes y por las reivindicaciones de "los sin trabajo", proponiendo una movilización de masas para el 10 de enero, fecha en la cual también se conmemoraba el asesinato de Julio Antonio Mella. Esta idea se llevó de inmediato a la Discusión en el seno de la Célula comunista de San Bruno. Después de una análisis de la ambientación represiva que se sentía en Jalapa, Heliodoro Hernández, dirigente sindical de San Bruno propuso la no realización de la manifestación, argumentando que "no era revolucionario empujar a la gente a que lo asesinaran".

De manera directa el Comité Central del Partido, contestó a Heliodoro con las siguientes palabras: "El argumento oportunista de que es imposible hacer manifestaciones, dado que el gobierno siempre se opondrá, y de que tampoco es posible hacer huelgas debido a la crisis y a la Dicha existencia de telas, lleva a la conclusión social fachista de que no se puede hacer nada contra los intentos de la burguesía... La actitud de Heliodoro Hernández es indigna de quien representó a los textiles revolucionarios de México ante el V Congreso de la Internacional Sindical Roja en Moscú".

El 17 de enero, durante una reunión partidaria en Jalapa, Heliodoro Hernández "reconoció plenamente su error y la línea derechista adoptada con motivo de la manifestación del día 10 de enero. disuelta por la policía de Jalapa... El camarada Herández queda, pues, como miembro del Partido, advertido muy seriamente de que otro error como el del día 10 de enero lo conducirá a su plena liquidación política en nuestras filas". El entrecomillado fue una declaración que hiciera el PC, indiscutiblemente de manera autoritaria y con tintes stalinistas. Llamando a la disciplina y al acatamiento sin discusión a las órdenes de aparato, sin el menor respeto hacia las organizaciones de masas.

Después de este incidente, la patronal de San Bruno de manera sorpresiva canceló el servicio médico y los pagos por concepto de medicinas y de sueldos extras. Exigiendo la reparación de todo esto, el Sindicato revolucionario decidió el estallido de una huelga de 48 horas, al término de la cual los empresarios cedieron y reiniciaron el pago de estas prestaciones. Los obreros festejaron el triunfo y se declararon dispuestos a seguir adelante en la defensa de su sindicato.

Sin duda esta huelga triunfante fue un duro golpe hacia los directivos de la empresa y contra las intentonas de la CROM, de apoderarse de la organización sindical. Como respuesta a esto, el día 19de agosto, al llegar a su fin la jornada de trabajo, se presentó de manera inesperada el jefe de la Guarnición de Jalapa con una escolta militar bien armada. Dirigiéndose a todos los obreros que salían de sus labores, les leyó un oficio en donde se manifestaba: la deposición inmediata del Comité de Fábrica liderado por la CSUM y en contrapartida se imponía Un nuevo comité encabezado por Roberto Celis, adulador de la CROM y fiel sirviente de la empresa.

Los textileros de San Bruno, lejos de amedrentarse, se negaron a obedecer esta impositiva orden. Al darse cuenta de la posición manifestada por los trabajadores, los militares con lujo de violencia detuvieron a los miembros del Comité de Fábrica, entre los que se encontraban Ruperto Tellez y ambrosio González, este último, presidente del comité.

"Al día siguiente de nueva cuenta se presentaron los militares a la fábrica, con el fin de recolectar firmas de apoyo a Célis y en contra de la CSUM. La respuesta a esta intentona fue el repudio general. Solamente se lograron obtener 5 firmas.

Al ver que la masa obrera no cedia, se hecho mano una vez más de la fuerza. El 25 de agosto un grupo de pistoleros asalta las instalaciones de San Bruno, golpeando a varios grupos de obreros y expulsando del trabajo a más de 80, todos ellos simpatizantes de la CSUM. Esta acción fue calificada por el gobierno como una lucha intergremial. y para tal efecto las instalaciones fabriles fueron tomadas por la milicia, la cual decidió quien podía o no entrar a laborar.

Los militares se hicieron acompañar de varios perros de oreja, quienes se encargaban de denunciar a los comunistas y sus simpatizantes.

A pesar de la existencia de un evidente estado de sitio, gran cantidad de obreros continuaban resistiendo. El reparto clandestino de volantes; se intensificó. A los delatores se les dificultó encontrar y descubrir a los autores de las misivas. Para amedrentar a estos últimos reforzó aún más la presencia militar.

De manera paralela a todo esto, un grupo de gente armada encabezada por Roberto Célis comenzó a asaltar viviendas de obreros sospechosos en colaborar con los comunistas, y de esa forma poder descubrir el sitio en donde se encontraba el mimeógrafo que reproducía las órdenes de combate de! comité clandestino de fábrica. En uno de estos asaltos fueron detenidos durante una reunión de célula, 4 obreros textiles y un menor de edad.

Cuando la CROM y el gobierno lograron imponer la "legalidad" en la fábrica, de inmediato impusieron al Sindicato Acción Social de San Bruno, dirigido por Roberto Célis y un grupo de traidores. Como paso siguiente la patronal dispuso llevar adelante un descuento salarial del 10 al 35 por ciento, el despido de cientos de obreros, el estricto cumplimiento al Reglamento Interior de Funciones y el retiro parcial de la atención médica.

De manera paralela se ocupó militarmente otra fábrica textil, "La Propiedad" donde los soldados descubrieron la existencia de otro comité de fábrica de la CSUM. Así se procedió a repetir lo dispuesto en San Bruno: despidos, detenciones e imposiciones empresariales en las relaciones de trabajo.

Un asesinato cerró esta epopeya trágica vivida por los obreros revolucionarios de Jalapa. Resulta que el asalto a San Bruno, coincidió con la aparición de Germán Rodríguez, quien hubiera sido uno de los dirigentes del Sindicato Revolucionario de San Bruno, y que acababa de regresar de las Islas Marías, a donde había sido deportado. Al día siguiente de su arribo a Jalapa fue llamado a comparecer ante Roberto Célis en las oficinas de la Guarnición Militar. Ahí se le invitó a colaborar con la CROM para terminar de disolver lo que quedaba del Sindicato Revolucionario. Germán se negó a hacerlo. Como represalia a esta actitud digna que asesinado a mansalva en una calle de la ciudad.

Un obrero textil de San Bruno relató de la siguiente manera el artero crimen:

"La noche que mataron a Germán, pasando yo por "El meridiano", vi a dos polizontes en ese lugar. Yendo camino a Jalapa un poco después encontré un compañero y este me dijo que en la vla se encontraban unos diez agentes, como esperando a alguien. En ese momento sonó un tiro en "El meridiano", y otro compañero que llegaba me dijo que iban agentes rumbo a las veredas de San Bruno. Sonaron dos tiros más y poco después otro.

"Al día siguiente levantaron el cuerpo de Germán en el callejón que está entre "El Meridiano" y la vía y que conduce a una de las veredas de San Bruno. Alguien había visto a Germán pasar corriendo por el callejón, con el sombrero en la mano, después de que sonó el primer tiro. Se deduce que al pasar por "El Meridiano" le hicieron un disparo, sin herirlo, y el corrió con la esperanza de alcanzar la vereda y escapar. Pero como también había agentes en la vereda, le salieron al encuentro y lo mataron.

"El cuerpo presentaba tres balazos, uno en la pierna derecha, otro en la espalda, que le entró por el lado derecho y le salió junto al corazón, con la trayectoria de abajo hacia arriba, por lo que suponemos que le pegaron cuando iba cayendo debido al balazo en la pierna, y el último en la sien derecha, que deben habérselo pegado ya en el suelo".

Con este asesinato se cierran los acontecimientos sangrientos que dieron fin a la lucha de un sindicato rojo. Capítulo que sin lugar a dudas debe ocupar un sitio de importancia dentro de la Historia general del movimiento obrero en México.

Por último reproduciremos el texto de un documento que enviara el Comité de Trabajadores Desocupados de la Fábrica Textil de San Bruno, al entonces gobernador del Estado de Veracruz; Vázquez Vela, fechado el 5 de diciembre de 1932.

"Estamos enviando a usted un pliego de demandas que fue acordado por asamblea celebrada por el grupo de trabajadores que fueron desocupados de la Fábrica Textil de San Bruno, con la intervención de las fuerzas militares, policía, y con la ayuda de los líderes de la CROM y del PNR. Hacemos saber a usted que estamos dispuestos a continuar una firme lucha hasta lograr la consecución de nuestras demandas.

"Reinstalación de los 107 obreros separados de la fábrica..."

APÉNDICE

El siguiente es el texto de un corrido que escribiera un obrero de San Bruno, en donde relata uno de los primeros asaltos a la Fábrica Textil:

CORRIDO DEL ASALTO A LA FABRICA DE SAN BRUNO

Obreros y campesinos -de la CSUM y del Partido,
-ya vienen los amarillos -que nunca nos han podido.
-el gobernador Tejeda -y los líderes cromianos -con
gendarmería y guerrillas -nos querían atar las manos.
-El gobernador Tejeda, -con fecha 13 de junio, -de
acuerdo con los cromianos -giro un oficio a San Bruno.
-Tejeda en aquel oficio -al Sindicato decía: -O admiten
los expulsados -o verán la fuerza mía -Los obreros de San
Bruno -valientes le contestaron: -Estamos listos a todo
-por la unión del Sindicato. -Los armados agraristas,
-por sus jefes engañados, -penetraban en San Bruno -A
pelear con sus hermanos. -De la" Rosa Luxemburgo" -las
valientes compañeras -dijeron: Si aquí hay matanza,
-seremos de las primeras -Acordaron resguardar -de la
fábrica la entrada, -y a las fuerzas asesinas -impedir que
dispararan. -Kelly y Pimber dirigían -a las dos fuerzas
armadas -de guerrillas y gendarmes, -que juntas
amenazaban. -Cuando vieron que a la fuerza -nada
podían conseguir, -vieron que matar es fácil -pero no es
igual morir y los pobres amarillos, -que la traían bien
segura, avanzaron... para atrás, -en manifestación...
muda! .y todos los gobiernistas, -dizque
"revolucionarios", -al saber lo de San Bruno -furiosos
nos inculparon. -Para ellos toda la lucha -deberá de
consistir -en ser cómplices del rico -y de los pobres vivir.
-Más los rojos no se dejan -de imbéciles engañar,
-y aunque la lucha sea dura -el poder les quitarán!
-El peligro no ha cesado como todos lo sabrán; -más los
rojos de San Bruno -su línea defenderán!


Folletos publicados:

1. Muero Como Viví ¿Cómo decirles Adiós? Seis Cartas de Vanzetti.
2. Historia del Primero de Mayo.
3. Carlos Marx. 1883-1983.
4. Alberto Pulido A. Bertolt Brecht : Intelectual Comprometido.
5. Agresiones Armadas Yanquis Contra México.
6. Luis González Obregón. Las Calles de México.
7. Alberto Pulido A. El Asalto a San Bruno.