CUADERNOS DE EDUCACIÓN SINDICAL # 28

EL AJEDREZ EN LA LITERATURA

 
       

 

Secretario General: Nicolás Olivos Cuéllar
Secretario de Prensa y Propaganda: Alberto Pulido Aranda

 

En esta ocasión, el presente Cuaderno de Comunicación Sindical aborda la temática del Ajedrez, llamado con todos los méritos el juego ciencia, y su expresión en la literatura, a través de una muy buena antología recopilada por nuestro compañero Fernando Contreras.

 
       

 

No cabe la menor duda, el Ajedrez ha sido abordado en gran cantidad de ocasiones por especialistas en múltiples disciplinas de las ciencias y las bellas artes; ha sido inclusive material escolar obligatoria en países como la Unión Soviética; se ha convertido en tema de inspiración de pintores en varias épocas, recordemos a los flamencos y cubistas por solo dar dos ejemplos; sus técnicas de jaque mate han metido en serios aprietos a matemáticos de renombre y en últimas fechas a afamados cibernéticos y especialistas en computación; varias de sus jugadas han servido para series de televisión, quien no recuerda por ejemplo la serie Combate cuando el aprendiz de Rambo el sargento Sunders, esteLarizado por Vic Morrow, después de hacer papilla a los nazis, se comunicaba con su alto mando con el estribillo "Jaque mate, rey dos, aquí torre blanca, cambio", Inclusive, el mismo diseño y producción de piezas de ajedrez a lo largo de la historia de la humanidad se ha convertido en arte puro, ya que encontramos ejemplos de estilos morisco, gótico, colonial mexicano, medieval, art noveau, cubista, etc., que hoy en día son una delicia para el sentido de la vista de los conocedores de las formas escultóricas.

En esta ocasión, Fernando Contreras, entusiasta organizador de torneos de ajedrez en nuestro sindicato, nos presenta esta atinada selección de textos literarios inspirados en el ajedrez, trabajo que no dudamos será de gran gozo para nosotros ya adultos y porque no también para nuestros hijos.

Diciembre de 1989.
Alberto Pulido Aranda.

EL AJEDREZ EN LA LITERATURA
En los textos más antiguos en los que aparece nombrado el ajedrez, figura un fragmento del Peregrinaje de Carlomagno, que pertenece a una fecha indeterminada de la segunda mitad del siglo XI y que, tal vez sea anterior a la Chanson de Roland;
"Spt mille chevaliers i troverent sedantz
A pelicons ermins, blidals escharimanz
As eschies ed es vont esbaneiant."
(Se encontraban allí sentados siete mil caballeros en pelliza de armiño (bliaux eclatans), sintiendo desconocido. Se divertían jugando a las tablas y el ajedrez).
Otro texto es el que aparece en la Chanson de Rolandi.
"Sur palies blancs siedente ci I cheval ier
As tables juent pur els esbaneir
E as ESCHAS li plus saive e li vieill;
E escrim issent cil bacheiler legier".
(Estos caballeros están sentados en blanca alfombras para divertirse, los más prudentes y los viejos juegan en las tablas y al ajedrez, y los ágiles donceles hacen esgrima).

En el Romance de Fajardo leemos:

"Jugando estaba el rey moro / y aun el ajedrez un día, con aquese buen fajardo / con amor que le tenía, Fajardo jugaba a Lorca / y el rey moro a Almería jaque le dio con el roque, / el alférez le prendía Grandez voces da el moro: / La villa de Lorca es mía. AII í hablara Fajardo, / bien oirés lo que decía:

-Calla, calla, señor Rey, / no tomes la tal porf ía que aunque me la ganases, / ella no se le daría:
caballeros tengo dentro / que te la defenderían. AII í hablara el rey moro / bienoireis lo que le decía
-No juguemos más Fajardo, / ni tengamos más porfía que sois tan buen caballero / que todo el mundo os temía."

En el Códice de los juegos de Alfonso X el sabio se encuentra el problema conocido con el nombre de Diralam, por creerse que lo inventó una mujer llamada así. La leyenda cuenta que dos príncipes estaban enamorados de Diralam y decidieron jugar una partida de ajedrez para decidir quien debía sacrificarse en favor del otro.

En un momento dado uno de los príncipes, que jugaba con blancas, quedó amenazado de mate; pero Dilaram, deseando que se salvara de aquel trance y conociendo la solución, le dijo: "Con el sacrificio de torres me tienes a mi". De este modo, ganó la partida y pudo casar con Dilaraln.

Las coplas de Jorge Manrique, obra de transición (mitad de un siglo XV) entre el espíritu medieval y el renacentista, nos muestran un ejemplo del tema de la muerte; el nombre y la Muerte, enfrentados ante un tablero de ajedrez, se juegan el derecho a la vida en una encarnizada partida.

"Después de puesta la vida
tantas veces por su rey
al tablero;
depués de tan bien servida
la corona de rey
verdadera;
después de tanta hazaña
a que no puede bastar cuenta cierta,
en la su villa de Ocaña
vino la muerte a llamar
a su puerta."

MONTAIGNE (Essais Libro I)
"¿Por qué no jugaré a Alejandro cuando en la mesa charlaba tanto como bebía? O cuando jugaba al ajedrez ¿qué parte de su espíritu no afecta o no emplea este necio y pueril juego? Yo lo odio y huyo de él, porque no es bastante juego y nos divierte demasiado seriamente, y me avergüenzo de dedicar a él la atención que bastaría para algo bueno, Aquél no estuvo más ocupado en disponer su gloriosa marcha a las Indias, ni este otro en aclarar un pasaje del cual depende la salvación del género humano. Ved cuánto turba a nuestra alma esta diversión ridícula, si no pone en tensión todos sus nervios: cuán poderosamente impone su voluntad a cada nombre en lo relativo al conocimiento y juicio recto de sí mismo. Yo no me veo ni me vuelvo a examinar más universalmente en ninguna otra ocasión.

¿Qué pasión no nos mueve? La cólera, el despecho, el odio, la impaciencia y una vehemente ambición de vencer en una cosa en la que sería más excusable la ambición de ser vencido; puesto que el sobresalir de entre el vulgo, en asuntos frívolos, sienta mal a un hombre de honor.

GONGORA

Que piense un bobalicón
que no hay quien su dama toque
y en la casa del rincón
Sé que la tomó un peón,
y que no la quiere un Roque,
iO qué lindoque!

Al galán que le den jaque
Como una dama atreguada
y más bien peloteada
Que la Coruña del Draque,
y fiada del zumaque,
Le desmiente dos barrigas,
Tres higas.

Dicen que hay casas de fama
como ajedrez en valor
Que cualquier pieza menor
Entrando llega a ser dama:
Entra moza y sales ama,
y tal, que sin ser Dios cría
Si antes villano tañia,
AII í aprende saltaren,
y dicen bien.

LOPE DE VEGA (La dama boba. Acto I, escena II)

"Estudiante:
En Madrid una talega
de piezas, donde se anega
cuanto su máquina pare.
Los reyes, roques y arfiles
conocidos casas tienen,
los demás que van y viene
son como peones viles
Liseo:
No es Octavio pieza vil
Estudiante:
Si es quien yo pienso, es alfil
y pieza de estimación.

QUEVEDO (Casa de locos de amor)
Este iba a todas las fiestas a enamorarse, haciéndolas días de trabajo, y aquel andaba de casa en casa, como pieza de ajedrez, sin poder nunca coger dama.

MME DE SEVIGNE (Fragmentos epistolares, 1680)
Siempre estoy pensando en el ajedrez; creo que jamás lo jugaré bien. Hébert seis veces seguidas da jaque mate a Corbinelli: he aquí lo que ha ganado en el Hotel de Condé.

Este caballero me ha dicho que, a veces, vos jugáis al ajedrez: yo estoy loca por este juego: daría mucho dinero para saberlo solamente como hijo o como vos.

Es el más hermoso y el más racional de todos los juegos el azar no interviene en él; uno se censura y se aplaude; se tiene la felicidad en la cabeza. ..Estaré muy avergonzada y humillada si no llego, por lo menos, a alcanzar una fuerza mediana. En Pomponne, durrante el desgraciado ajedrez, hombres, mujeres, niños. ..

LA BRUYERE
¿Qué diría yo del espíritu del juego, ¿Podría alguien definirmelo? ¿No se necesita previsión, agudeza o habilidad para jugar al tresillo o al ajedrez, y si se necesita? ¿Por qué se ven que sobresalen en estos juegos y preclaros genios que no alcanzan ni la mediocridad?

LORD BAYRON
La buena sociedad es como un tablero de ajedrez: hay un rey, una reina, caballeros( *), obispos y peones. El mundo es un juego.

STENDHAL (Vida de Napoleón)
Más para un general en jefe, la guerra es un juego de ajedrez, Por poco que tenga la debilidad de pensar en el peligro al que su vida está expuesta, no puede otorgar a su juego más que media atención.

Ahora bien, se necesita una gran atención porque se trata, a la vez, de inventar grandes movimientos y de preveer los inconvenientes más pequeños en apariencia, pero que pueden detenerlo todo.

De ah í el profundo silencio que reinaba alrededor de Napoleón; se cuenta que en las batallas más enconadas, exceptuando el ruido del cañón, más o menos lejano, se hubiera podido oír el vuelo de una mosca donde el se hallaba: había que hacer grandes esfuerzos para no toser. Un general en jefe necesita de una atención extrema para jugar su partida de ajedrez.
* En Inglés es Kinght (caballero).

H. DE BALZAC (Epistolario)
En una carta dirigida a Mme. Hanska Leemos:
He prometido trabajar para olv idar y me he encontrado a W. ..jugando al ajedrez y reviviendo este noble y sublime rostro pensativo que medita un mate.
¡0h, atardeceres dichosos!
Más adelante encontramos otra alusión, un poco menos idílica, a sus partidas:
¡Cuando pienso que voz estaréis leyendo en esta cámara donde nos batíamos al ajedrez!

M. SANDOVEANU (Las aventuras del Ajedrez)
Este autor es conocido como el más grande prosista rumano. Nacido a fines del siglo XIX, fue un apasionado jugador de ajedrez. Fundó, asimismo la Federación Rumana de Ajedrez.

Del libro anteriormente citado extraemos la siguiente anécdota.

Su Eminencia el Cardenal pasea solo bajo la sombra de los árboles. De repente ve en el bosque a un hombre absorbido por sus pensamientos. "Es un mendigo" pensó y al aproximarse, vio que sobre sus rodillas sostenía un tablero de ajedrez.

-¿Qué haces aquí? -preguntó.
¡Oh, Eminencia, perdonadme si no me pongo de rodillas y beso vuestra mano. Pero estoy jugando una partida de ajedrez que está a punto de terminar y le debo a mi adversario un respeto total.
-¿Que adversario? Yo te veo solo ¿con quien juegas? dijo el Cardenal riendo.

-Perdonadme, eminencia, mi adversario es Dios. Os ruego que no os ofendáis y que tengáis la buena voluntad de escucharme. Juego así de vez en cuando, y confieso que lo hago por dinero. Esta partida, por ejemplo, me valdrá treinta ducados. Veis, la pierdo! iOh,! estoy en el jaque mate! Os ruego que aceptéis estos treinta ducados. Cuando pierdo, Dios tiene buen cuidado de enviarme a alguien que reciba el dinero.

-iQue hombre tan curioso! ¡Y qué partida! dijo el Cardenal riendo-. En todo caso, hágame la voluntad de Dios.
A la vuelta se acordó del maniático que seguía jugando en medio de una gran concentración... El Cardenal se aproximó al jugador de ajedrez.
-¿Como va tu partida! ¿Que suma está hoy en juego?
¡Oh! Hoy la suma en juego es muy importante. La apuesta es de cuatrocientos treinta ducados exactamente, como veis, estoy en buena posición. Creo que en cuatro movimientos el buen Dios estará en posición de mate.
Jaque. ..,jaque y mate.
El Cardenal se rió:
Es en beneficio ilusorio, amigo mió.
En absoluto, Eminencia, cuando pierdo pago honradamente, y pretendo que se me trate del mismo modo. Dios os ha enviado para pagar por él.
-¿Te burlas, buen hombre?

SANTA TERESA DE JESÚS (Camino de perfección. Cáp. XXIII)
Pues creed que quien no sabe concertar las piezas en el juego del ajedrez, que sabrá mal jugar, y si no sabe dar jaque, no sabrá dar mate. Ansí de reprender, porque hablo en cosa de juego, no le habiendo en esta casa, ni habiéndole de haber: aquí veréis la Madre, que os dio Dios, que hasta esta vanidad sabía: mas dicen que es lícito algunas veces. y cuán lícito será para nosotros esta manera de jugar, y cuán presto, si mucho lo usamos, daremos mate a este Rey divino, que no se nos podrá ir de las manos ni querrá. La dama es la que más guerra le puede hacer en este juego, y todas las otras piezas ayudan.

MATEO ALEMAN (Guaman de Alfarache, Parte II, (libro II ,Cap.IX)
Tomó el necio a su cargo y comenzó desde aquel punto a entablar el juego, dando trazas como el que propone dar en el ajedrez un mate a tantos lances en casa señalada. Comenzó por el peón de punta manejando los trebejos.

EDGAR ALLAN POE (Los crímenes de la calle Morgue)
Un jugador de Ajedrez, por ejemplo, efectúa lo primero sin esforzarse en lo segundo. De ah í se sigue que el ajedrez, por lo que concierne a sus efectos sobre la naturaleza inteligencia, es apreciado erróneamente. No he de escribir aquí un tratado, sino limito a prolongar un relato un tanto singular, algunas observaciones pasajeras; aprovecharé por eso la oportunidad para afirmar que el máximo grado de reflexión se ve puesto a prueba por el modesto juego de damas en forma más intensa beneficiosa que por toda la estudiada frivolidad del ajedrez. En este último donde las piezas tienen movimientos diferentes y singulares, con variados valores, lo que sólo resulta complejo es que equivocadamente confundido (error nada insólito) con lo profundo. Aquí se trata, sobre todo de la atención. Si ésta cede un solo instante, se comete un descuido que da por resultado una pérdida o la derrota. Como los movimientos posibles no sólo son múltiples, sino intrincadas las posibilidades de descuido se multiplican y en nueve casos de cada diez, triunfa un jugador, concentrado y no el más permanente. En las Damas, por el contrario, donde hay un sólo movimiento y las variaciones son mínimas, las probabilidades de inadvertencia disminuyen, lo cual deja un tanto de lado a la atención y a las ventajas obtenidas por cada uno de los adversarios provienen de una perspicacia superior. Poe dedicó otro de sus cuentos, llamado el Jugador a analizar el mito del autómata de Kempelen. Mediante un riguroso proceso analítico, llegó a la conclusión de que era una superchería, como se demostraría más tarde.

EL AMO DE MOXON

AMBROSE BIERCE
"LOS OJOS DE LA PANTERA Y OTROS RELATOS DE TERROR"
Dos o tres veces después de mover su pieza, el extraño inclinó levemente la cabeza y observé que en todas estas ocasiones Moxon desplazaba su rey. De pronto se me ocurrió que aquel hombre era mudo y luego que era una máquina. ..un autómata ajedrecista!, luego recordé que Moxon me había hablado hacia algún tiempo de haber inventado tal mecanismo, aunque yo no sabía que hubiese sido realmente construido ¿No sería toda su charla acerca de la conciencia y la inteligencia de las máquinas simplemente un preludio a la exhibición final de aquel ingenio un simple truco para intensificar el efecto de sus actos mecánicos en mí, ignorante de sus secretos.

!Bonito final, aquel, para mis arrebatos intelectuales! para mi "inacabable variedad y excitación del pensamiento filosófico", estaba a punto de retirarme, asqueado, cuando ocurrió algo que me detuvo mi curiosidad. Observé que la cosa tuvo un encogimiento de sus enormes hombros, como si estuviese irritada; y en el ademán fue tan natural, tan enteramente humano, que mi nueva forma de ver el asunto me sobresaltó. Eso no fue todo, ya que al cabo de un momento la cosa golpeó brutalmente la mesa con el puño.
Al ver esto, Moxon pareció todavía más sobresaltado que yo; echo su silla un poco atrás, como alarmado.

EL REY NEGRO
J'ai aux -echecs joué devant Amours.
Charles d'Or/eans.

JUAN JOSE ARREOLA
CONFABULARIO PERSONAL
Pág. 241
Soy el tenebroso, el viudo, el inconsolable que sacrificó su última torre para llevar un peón femenino hasta la séptima Iinea, frente al alfil y el caballo de las blancas.

Hablo desde mi base negra. Me tentó el Demonio en la hora tórrida, cuando tuve por lo menos asegurado el empate. Soñé la coronación de Una dama y caí en un error de principiante, en Un doble jaque elemental...

Desde el principio jugué mal esta partida: debilidades en la apertura, cambio apresurado de piezas Con clara desventaja...después entregue la calidad para Obtener un peón pasado: el de la Dama después...

SPOTA, LUIS
"La carcajada del Gato"
Ed. Grijalbo, 1977.
"Con fría estancia de ajedrecista" planteó Lázaro una serie de jugadas que oportunamente, conjeturó, iban a
Brindarle excelentes dividendos, (Pág. 218)
Shakespeare, William
"El Rey Lear y Pequeños Poemas"
Colección AUstral Acto Primero
Kent.
¡Mi vida! nunca la he considerado sino como un peón, a jugármela contra tus enemigos; ni tengo miedo a perderla, siendo el motivo de tu bien.
Pág. 15)

J. COCTEAU (los caballeros de la mesa Redonda)
En esta obra, Cocteau hace girar el segundo acto alrededor de una partida de ajedrez donde lo fantástico juega un papel determinante, el simbolismo y el carácter miisterioso del ajedrez constituyen los principales valores

K. CAPEK (La guerra de las salamandras)
Yo estaba jugando con Belamy en el Hall del Hotel de Frrancia, en Saigón. ..perdí esta partida de repente, me pareció que cada jugada sobre el tablero había sido ya realizada por otra persona y en otra ocasión.

Tal vez nuestra histórica haya sido ya "jugada" y henos aquí a punto de mover nuestras piezas con los mismos gestos hacía las mismas faltas.

H. TROY AT (La luz de los justos, tomo II La Barynia)
Existe un curioso paralelo ya indicado por algunos psicoanalistas, entre una partida de ajedrez jugada por dos contrincantes de distinto sexo y el combate amoroso.

En esta obra, el personaje experimenta una violenta inclinación hacia su nuera y cree poseerla a través de la partida de ajedrez diaria.

En esta partida de ajedrez se había convertido en algo tan vital como el alimento. ..No era el juego en sí lo que le apasionaba, sino el hecho de enfrentarse a su nuera sin rozar le un dedo, luchaba con ella cuerpo a cuerpo...y este delicioso combate se traducía en un simple desplazamiento de peones de una casilla a otra.

Cuando tenia suerte y despojaba a Sofía de las principales, era como si la desnudase...pronunciando "jaque mate" experimentaba un placer tan agudo que apenas osaba levantar los ojos hacía su nuera. Aplastado por ella, sucumbía con voluptuosidad y murmuraba: ¡me rindo; eres la más fuerte!"

GERARDO DIEGO
Este alfil apuntado por dos peones parece un padre de familia que saca a sus hijos arrastrándoles de la mano, tirando de ellos porque va gimoteando a regañadientes, pues quería ir en brazos.

Para terminar, citaremos la novela de Nabokov, Lolita, donde la pareja del narrador es un "mazette" descrito de manera divertida.
El autor es un autentico conocedor del ajedrez.

MADAME DE VENDEUL, (hija de Diderot, narra en sus memoires sur non pare:
El Café era de un lujo considerable. ..pero ella (la mujer de Diderot) no quería que se viera privada, y cada día le daba seis monedas para que fuera a tomar su taza de café al Regence y viera jugar al ajedrez.

P.J. FEIJOO (cartas eruditas y curiosas Tomo III, carta XI, causas de la destreza en el juego de los naipes).

Concluyó diciendo que, si los grados de destreza en jugar correspondiesen a los de entendimiento, los gran-des jugadores de ajedrez serían los mayores ingenios del mundo, y aquel hombrecillo calabrés,llamado Joaquini.


CUADERNOS YA EDITADOS .
1, "Muero como viví ¿Cómo decirles Adiós?" Seis Cartas de V anzatti,
2. "Historia del Primero de Mayo", (Primera Edición).
3. "Carlos Marx 1883-1983". Recopilación,
4, "Bertolt Brecht: Intelectual Comprometido", Alberto Pulido A,
5, "Agresiones Armadas Yanquis contra México". Cronología,
6, "Las Calles de México", Luis González Obregón,
7. "El Asalto a San Bruno". Alberto Pulido A,
8, "Zapata y Villa en la Ciudad de México", J, Grigulevich,
9, "El Rock y su Contenido Social",
10, "Un día Dos de Octubre de 1968", Antología.
11. "Rubén Jaramillo, Un Profeta Olvidado", Raúl Macín.
12, "De Indios y Vaqueros",
13, "Sandino y Nicaragua",
14, "Rajatabla". Luis Brito García,
15. "Historia del Primero de Mayo", (Segunda Edición).
16. "Manuel Buendía: un hombre, una huella, un ejemplo" Francisco Martínez de la Vega,
17, "Cuentos para niños sobre Derechos Humanos", (Antología), Marco A, Sagastume,
18, "RENATO gramas de LEDUC", Recopilación.
19, "La línea dura en el- Rock", Alberto Pulido A,
20, "El Mexicano", Jack London,
21, "Los Wobblies, Activistas Sindicales". Morais Boyer,
22. "Los Literatos Malditos", Antología.
23, "Una modesta proposición", Jonathan Swift,
24. "150 Frases Célebres". Recop, de Alberto Pulido A,
25, "París la Revolución de Mayo", Carlos Fuentes,
26, "El Movimiento del 68 en la Poesía", Recopilación de Alberto Pulido A,
27. "Los Mensajes del Blues", Recop, de Alberto Pulido
28, "El Ajedrez en la Literatura". Recop. Fernando Contreras G,