MUERO COMO VIVÍ ¿CÓMO DECIRLES ADIÓS, AMIGOS?
SEIS CARTAS DE VANZETTI

 

 

Cuadernos de Educación y Cultura del STUNAM
Secretario General: Evaristo Pérez Arreola
Secretario de Educación y Cultura: Armando Solares B.
Elaboración de Folletos: Alberto Pulido A., Miguel S. Mayén,
René Rivas O., Rito T eran O.
Distribución Gratuita
Este folleto contiene seis. cartas de Bartolomeo Vanzetti, tomadas del libro: "No lloren mi muerte". Las Cartas de Vanzetti
Edit. Granila Editor

 

PRESENTACIÓN

El asesinato realizado contra los luchadores sociales, los anarquistas Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti en la cárcel Charlestown, Massachusetts, en los Estados Unidos, el 23 de agosto de 1927, dio paso a toda una serie de manifestaciones de repudio por el vil e injustificado crimen, a estos italianos se les culpó de la muerte a balazos del pagador y guardaespaldas de una fábrica de calzado y por el robo de un dinero destinado para el pago del salario de los trabajadores de la misma fábrica. Crimen y robo que no Cometieron. Por este supuesto fueron apresados el 5 de mayo de 1920 mientras se trasladaban en tranvía de Bridgewater a Brockton cuando llevaban consigo propaganda anarquista, lo cual los hacía aún más sospechosos para la policía. La década de los años veinte después de la Primera Guerra Mundial, y de la implantación del primer Estado Socialista en la URSS, hizo que la burguesía y el gobierno de los Estados Unidos lucharan contra todo tipo de movimientos progresistas, lo cual fue pretexto para que se desencadenara una política contra los "bastardos subversivos", tal razón la encontraron en el artesano Sacco, zapatero como especialización y del vendedor de pescado Vanzetti. Era una campaña violenta, de persecución contra los activistas y trabajadores de los movimientos progresistas y de izquierda.

El proceso de consumación del asesinato de Sacco y Vanzetti se prolongó por más de siete años; fueron condenados por ser italianos con profesión de ideales libertarios y no por delitos del fuero común. Y al termino del proceso, el conocido bandolero portorriqueño Celestino Madeiro, había confesado ser el autor del crimen, al mismo tiempo que negaba categóricamente cualquier participación se Sacco y Vanzetti, ante lo cual la Corte ni siquiera tomó en cuenta tal declaración.

Las gigantescas marchas y manifestaciones se produjeron por todo el mundo, no siendo la excepción las acciones de los trabajadores, obreros e intelectuales mexicanos; en la capital se organizaron marchas, mitines Y manifestaciones, conformándose et "Frente Unico pro Sacco y Vanzetti" con el fin de conformar una fuerza unitaria en defensa de los camaradas anarquistas. En Puebla. Hidalgo, Veracruz y hasta en lugares apartados de la República se manifestaron los trabajadores incluyéndose paros como el de los mineros de Jalapa y Pachuca. Con la postergación de la ejecución, y aún después del asesinato del 24 de agosto. se demostró a los verdugos de Sacco y Vanzetti que la lucha continuaba por su defensa y en apoyo solidario.

Con la selección inédita de las cartas deVanzetti, que puede resultar poco completa e inclusive arbitraria, tratamos de dar un panorama general de la participación política por los ideales Y principios libertarios, por los que entregaron su vida estos luchadores del pensamiento Y acción anarquista.

He aquí pues la selección de las cartas íntimas de Vanzetti, que si logran su cometido de divulgación hacia los trabajadores habremos alcanzado su objetivo.

Miguel S. Mayén


Youngstown, Ohio, 14 de mayo de 1918

Queridísimo Papá.

Recibí hace varios días la carta que escribió Luigía con fecha 21 de febrero de 1918.

No respondía en seguida porque sabía que pronto cambiaría de dirección. A esta ciudad la llaman la ciudad del humo. En efecto, hay aquí varias acerías gigantes que como volcanes, vomitan día y noche, sin tregua, fuego y humo. Vista desde lejos, la ciudad parece cubierta por un gigantesco paraguas negro. La guerra ha dado a la industria del hierro tal impulso, que esta ciudad, enriquecida por esa industria, atrajo obreros hasta transformarse en un verdadero hormiguero humano. Y sobre esa gente que suda, todos especulan del modo más descarado, olvidados del proverbio que dice: a fuerza de tirar, la cuerda se corta. Hace dos años se corto un poquito, y doscientas casas ardieron como papel, las fábricas saltaron por el aire, y algún policía fue derecho, derecho al paraíso.

Ahora, sin embargo, todo anda bien. Las pagas son altísimas, y la plebe menor puede trabajar hasta dieciséis horas por día.

Así, la ropa esta tan cara que da escalofríos el solo ver los precios. El baño, que aquí hace mucha falta, porque en una semana de este trabajo queda uno más negro que una sotana, cuesta treinta centavos de dólar; en tu casa, te devoran los productos químicos, te sofoca el aire caliente, y cuando vuelves a ella encuentras que hay que hacer de todo para ponerla limpia y ordenada.

Mientras la gente se reseca en el trabajo el rostro y los pulmones, una sola fábrica dio, en ocho meses, treinta millones de dólares a sus accionistas.

Desde que estalló la hermosa guerra, aquí se hicieron otros ochocientos millonarios.

Te darás cuenta de que, aunque tengo un trabajo discreto no me acostumbro mucho a semejante ambiente.

Sin embargo, encontré un buen amigo veneciano, que posee una granja, y vive en ella, a dos millas de la ciudad, un viaje que cuesta cinco centavos. Así cambié de casa y de empleo.

El trabajo es mejor, y la paga igual: treinta y ocho centavos la hora.

Por lo tanto, estoy bien en cuanto a casa, gozo del aire puro del campo, tengo una buena cama y vivimos bastante bien, queso hecho en casa, huevos recogidos en el gallinero, leche fresca y buenas sopas. Hace apenas diez días que estoy aquí, y ya me siento mucho mejor.

A propósito, ¿sigue adelante la caja de jubilaciones? Y en cuanto a mí, ¿cómo te sientes?

Te pido que seas extenso cuando me contestes.
Deseo tener noticias de todos ustedes.
Te beso con afecto, soy tu hijo.

Bartolomeo

 

Charlestown, Mass., C. de Correo No. 100, 1° de octubre de 1920

Queridísimo padre.

Frené hasta hoy el deseo de escribirte, porque en todo momento esperé, de un día al otro, poder darte buenas noticias.

Pero las cosas siguen mal, y en vista de ello me decido a escribirte. Sé lo dolorosa que ha de ser, para ti y todos los míos, esta contingencia de mi vida, y es precisamente ese pensamiento el que más me hace sufrir. Los exorto a ser fuertes, como lo soy yo, y a perdonarme el dolor que involuntariamente y sin culpa les causo...

Ahora me acusan de homicidio. No he matado, ni herido, ni robado jamás, pero si ellos hacen lo mismo que en el otro proceso, podrán encontrar culpable hasta a Cristo a quien ya crucificaron una vez.

Tengo testigos en mi defensa, y lucharé con todas mis energías. La lucha será desesperada y con armas disparejas. Tendré contra mí la ley con sus inmensos recursos; la policía, que tiene experiencia milenaria en el arte perverso de perder a los inocentes, segura y protegida, incontrolada e incontrolable en cualquiera de sus movimientos; el odio de razas y de políticas; la formidable potencia del oro en un país y en un momento en que se debate en el último estadio de la degeneración humana, y en que impulsará a muchos miserables a decir en mi contra las mentiras repugnantes. A esta formidable coalición de fuerzas, no podré oponer más que mi inocencia, conocida y reconocida por el pueblo, y el amor y los afanes de un puñado de generosos que me quieren y me socorren. El pueblo proclama mi inocencia, pide mi libertad, y si tú supieras cuánto hizo, hace y hará por mí, te sentirías orgulloso.

Por lo tanto sé fuerte, y trasmite mi aliento a hermanas, hermanos, parientes y amigos en general.

Saludos a todos. Besos a mis hermanas y hermanos, y a mis tías. Saluda a los amigos.

Te pido tu bendición y te envío los más afectuosos besos
Saludos.

Tu hijo

 

Queridísimo padre,

Sé que muchos te han escrito Y que algunos fueron a verte, de modo que te encuentras al corriente de mis asuntos. Te diré, entonces, que si las cosas tomaron cariz tan grave, ello se debió al hecho de que quien debía defenderme no lo hizo.

Pero ahora tengo un nuevo abogado, hombre de confianza de capacidad. Se renovará el primer proceso, Y el segundo,"que fue pospuesto, comenzará en marzo. Ya te habrás enterado del interés en mi caso por parte de dos diputados, aparte los trabajadores de Italia, Malatesta y otros generosos. También los obreros de México, España y Francia se mueven en mi defensa mediante aportes financieros, etcétera, etcétera...

Hoy, ya no se puede sacrificar a un hombre sólo porque ame la justicia y la libertad.

Has de saber que, durante mi prisión en Plymouth, la población de esa ciudad me trato como uno de sus hijos.

Visitas cotidianas. Flores, cigarros, frutas y confituras con tal abundancia, que muchas veces me vi obligado a rechazarlos.

Los domingos me traían el almuerzo.

Recibí muchas visitas de Ernesto Bertino y de Caldera.

Ambos hacen mucho por mí.

Todos los días, casi toda la prensa italiana de los Estados Unidos asume mi defensa.

El domingo pasado me llegó una carta en la cual 200,000 obreros de Nueva York testimonian su solidaridad conmigo, me piden que conserve el ánimo y declaran su fe en mi Inocencia.

Estoy bien de salud, y espero y auguro otro tanto para toda la familia; comprendo que para Ustedes, menos acostumbrados a la adversidad que yo, la contingencia por la que atravieso ha de ser dolorosísima. Sin embargo, sería irrazonable descorazonarse ahora.

Sé que me escribieron, pero no pude aún leer las cartas de Ustedes. La respuesta a la presente se puede enviar a la siguiente dirección: Mr. Bartolomeo Vanzetti .box 100 Charlestown Mass., USA.

El reglamento nos permite escribir en italiano las cartas dirigidas a Italia y, por consiguiente, nos entrega las que llegan de allí en italiano.

En suma, les pido que tengan ánimo y que cuiden su salud.

Besos a Luigina, Ettore y Cenzina. Saludos afectuosos para todos.

Recibe muchos saludos y besos de tu hijo

Bartolomeo

 

3 de septiembre de 1926

Queridísima Luigina,

Recibí tu carta del 19 de julio de 1926 con un poco de retraso. Pude haber respondido antes, y te pido disculpas por no haberlo hecho.

Pasó que estuve ocupado en varios trabajos, todos Urgentes, pero la causa principal del retraso fue que creí que podría escribirte antes de ahora, y no me fue posible.

Me alegra el comprender que te envié las informaciones que me pides en una mía anterior, que espero hayas recibido poco después de despachar la tuya. ¿Es así?

De manera que te encuentras al corriente, y hasta hoy nada ha cambiado, por lo que para hablar del caso tendría que repetirme.

Salvo imprevistos, el 15 del corriente se discutirá la moción Madeiros. Este esta sentenciado a la pena capital, y debió haber sido ajusticiado durante la semana que comienza el 5 de septiembre. Sin embargo, anteayer nuestra defensa pidió al gobernador que se postergase su ejecución, con el fin de que pueda atestiguar en caso de que nos concedan un nuevo proceso.

El gobernador se negó a presentar el pedido ante sus consejeros y aconsejó a Mr. Thompson dirigirse al juez Thayer.

Entonces, Mr. Thompson dio al gobernador una gran lavada de cabeza, y se fue. Tras lo cual, el gobernador accedió a postergar la ejecución de Madeiros hasta el 28 de octubre.

Yo nada más espero de Thayer, de la Corte Suprema de Massachusetts y de las autoridades de este Estado. Pero espero todo del pueblo, de los pueblos, de los amigos, de la gente buena y de los trabajadores.

Y estoy contento de la agitación mundial. Y creo que si esta prosigue, venceremos.

Mis amigos vieron en lo del abogado Thompson, al señor B., aquel señor que fue a visitar a ustedes años atrás. Esta tratando de ayudarnos. Vi a la señora Evans la semana pasada. Aquí, todos trabajan febrilmente en la defensa. Y en Europa, hacen lo que pueden.

Por eso les pido que conserven el ánimo, que sean fuertes y que cuiden su salud. La lucha es áspera, pero creo que terminaremos. De salud, me encuentro bien,

Cómo están todos ustedes? Coraje, siempre. Saludos a todos los amigos y parientes, besos a papá , a las tías a Ettore y a Benzina

Bartolomeo

 

14 de noviembre de 1926

Queridísima hermana,

Recibí la tuya el 17 del mes pasado, momentos en que no se conocía la decisión del juez.

Desde entonces, mis cartas anteriores a la presente re in formaron acerca de lo que queda por hacer.
Como Ya te lo he dicho, Yo no esperaba otra cosa que lo que pasó, y la causa nom esta definitivamente perdida, sino todo lo contrario.

Durante el proceso, es decir la discusión, casi toda la prensa estaba de nuestro lado… pero quien conoce al juez no esperaban nada bueno de él. Es voz general que está loco.

Nadie aprobó su decisión, o casi nadie, y en cambio la condenaron la opinión pública y las personalidades más inminentes de Boston y del mundo.

Los diarios norteamericanos de ayer dicen que, ante el peligro de atentados y manifestaciones, toda la policía francesa se encuentra movilizada para proteger la integridad física del gobernador de Massachusetts y de su señora, recientemente llegados a Francia.

El abogado Thompson espera mucho del gobernador. Yo, nada. Nada espero de nada que no sea la acción de mis compañeros y de los trabajadores.

De lo que ocurre en Italia, la prensa a la que se puede prestar atención dice poco: pero ese poco dice mucho.

¡Ah! ¡Mi pobre Italia!
Pero coraje, siempre: "para los fuertes y los audaces, las vías del porvenir se abren, seguras".

Seguimos vivos; y la vida es una victoria, de modo que estamos venciendo.

Te mantendré al corriente de todo.

Te beso y abrazo, junto a todos los de casa. Tu hermano.

I
Bartolomeo

 

Última carta de Vanzetti

Queridos amigos, hermana queridísima.

¡Soy inocente! ¡Puedo tener alta la frente! ¡Mi conciencia está limpia! Muero como viví, luchando por la Libertad y. por la Justicia. ¡Ah, ojalá pudiera yo decir a todos los hombres que no fue por aquel monstruoso delito que me condenaron! Ningún veredicto de muerte, ningún juez Thayer, ningún gobernador Fuller, ningún Estado reaccionario como el de Massachusetts, pueden transformar a un inocente en asesino.

Mi corazón desborda amor para todos aquellos a quienes quiero. ¿Cómo decirles adiós? ¡Mis queridos amigos, mis queridos defensores! Para ustedes, todo el afecto de mi pobre corazón; para ustedes, toda la gratitud de un soldado caído por la Libertad. Ustedes lucharon con fe y coraje. No se les puede imputar el desastre. No desesperen. Continúen la batalla que emprendieron por la libertad y la independencia del hombre.

Mi hermana querida, qué alegría la de volver a verte y oír tus palabras de amor y de aliento.

Pero creo que fue un terrible error el de hacerte atravesar el océano para verme aquí. Tú no puedes comprender cuánto sufro al verte asistir a mi agonía, al verte constreñida a vivir los sufrimientos que debo afrontar.

Cuando hayas descansado y recuperado la fuerza necesaria, regresa a Italia, junto a nuestros seres queridos. A esos seres queridos, y a nuestros buenos y fieles amigos, Llévales mi mensaje de amor y reconocimiento.

¿Qué importa que ningún rayo de sol, que ningún trozo de cielo, llegue jamás a las prisiones construidas por los hombres para los hombres?

Yo sé que no sufrí en vano. He ahí que cargo mi cruz sin duelo.

Pronto, los hermanos no se batirán con sus hermanos; los niños ya no serán privados del sol, ni alejados del verdor de los campos, ya no está lejano el día en que ha de haber un pan para cada boca, un lecho para cada cabeza, felicidad para cada corazón.

Y ese será el triunfo de vuestra acción y de la mía, mis compañeros y amigos.

Afectuosamente

Bartolomeo Vanzzeti


Impreso en Centeno 145. Prensista: Gerardo Flamenco L. Se imprimieron 2000 ejemplares. Cualquier sugerencia al 670 34 33 ext 32 y 37.