Editorial

Arranca 2018

2017 cerró con sentimientos mayoritariamente grises y un panorama con escasas promesas de mejoría. En el ámbito económico cerramos con una de inflación del 6.77% (la más alta en los últimos 17 años) y una deuda pública que no sólo no disminuye, sino que sigue aumentando. En los terrenos de lo social la desigualdad se ha recrudecido, y eso se percibe en 21 millones de mexicanos que no pueden adquirir la canasta básica. En el panorama ambiental, las consecuencias del calentamiento global y de la contaminación se hicieron presentes en las inundaciones que impactaron en Oaxaca y Chiapas. Y en lo que a política se refiere, los aspirantes a la presidencia arrancaron sus precampañas, lo que se vuelve un dolor de cabeza para muchos.

En efecto, quienes están en la lucha por la silla presidencial han decepcionado una y otra vez a la población mexicana. Las dirigencias de los partidos, en alianzas o sin ellas, han propuesto a personajes que francamente dejan mucho que desear, que no están interesados en el bienestar nacional y que sólo quieren seguir viviendo del presupuesto…pero con mejores salarios. Ese es el único cambio que desean. Para desfortuna de muchos, nos tendremos que aguantar seis meses de spots, discursos, anuncios espectaculares y propaganda impresa. Propaganda hueca por doquier.

Por lo que toca al STUNAM, el horizonte tampoco es prometedor. Por una parte, porque aunque hemos intentado de muchas maneras y en diversos momentos articular ese gran movimiento nacional que nos permita incidir de forma importante en procesos como el de la propia elección presidencial, simplemente esa fuerza no se ha logrado aglutinar. Por otra parte, porque este año nos toca llevar a cabo la revisión de nuestro Contrato Colectivo de Trabajo y -nos guste o no- quien resulte titular del Poder Ejecutivo para el siguiente sexenio es un factor que habremos de tomar en cuenta para la negociación de mayor presupuesto para la educación superior y, con ello, de mejoras en nuestras condiciones laborales.

Para cuando desarrollemos nuestro siguiente Congreso General Ordinario, máximo órgano de dirección del STUNAM, ya tendremos el escenario político más definido. De suerte que desde ahora es necesario ir discutiendo los grandes retos que enfrenta nuestra organización y las posibles propuestas para abordarlos, más allá de quien llegue a Los Pinos. Si algo nos ha caracterizado es nuestra capacidad de pensar de forma anticipada. 2018 no puede ser la excepción.

Felicidades en este año para toda la membresía del STUNAM.