De luto: para la educación se sigue imponiendo un presupuesto a la baja

Instantes Políticos

Alberto Pulido A.

La cámara de diputados, con un voto planchado, salvo el de los legisladores de Morena, aprobó por amplia mayoría el presupuesto para 2018, el que poco difiere del que se ejerció en 2017. La regla ha sido clara y una vez mas se ha repetido: todo el apoyo a las fuerzas armadas y a la llamada seguridad nacional, a la PGR, al INE, al manejo de imagen del ejecutivo federal y a los partidos políticos; y en sentido contrario: disminuciones o pocos aumentos a la educación, entre esta la pública superior, a la investigación, a la salud y al cuidado al medio ambiente. Queda comprobado con el trato a estos últimos rubros citados, que al gobierneo federal poco o nada le importa el impulso de una política social y si le apuesta a fortalecer las simientes del sistema económico que ya desde finales de los años 80s ha llevado a cabo, el que consiste en dar todas las facilidades para que con la mayor libertad siga especulando a mansalva el capital financiero internacional y los empresarios mexicanos en detrimento de los sectores mayoritarios de la sociedad que menos, mucho menos tienen.

La falta de interés de los legisladores en apoyar a la educación publica superior se dio desde que estos señores poco interés le dieron a la reunión que tuvieron con representantes del sindicalismo universitario, a los cuales de incio, fácil los tuvieron esperando mas de una hora y a final de cuentas poco interés mostraron en resolver la problemática por la que atraviesan las universidades públicas mexicanas, varias de las cuales están a punto de declararse en banca rota, por la falta de recursos para cubrir salarios y prestaciones de académicos, investigadores y trabajadores administrativos, sectores que mantienen el funcionamiento de las universidades públicas mexicanas.

El gobierno federal le apuesta a con el tiempo, declarar inviable a la educación pública mexicana, para pretextar su privatización, su entrega al capital privado. Esa posición obviamente la rechazamos y la seguiremos combatiendo, ya que las universidades, encabezadas estas por la UNAM, son depositarias y difusoras de lo mejor del patrimonio cultural que existe en nuestro país.