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No fue suicidio sino feminicidio; dentro y fuera de la UNAM debe reconocerse

Ana María Nolasco Cano.- A tres meses de que le fuera arrebatada la vida a Lesvy Berlín Rivera Osorio, hija de nuestra compañera Araceli Osorio, se llevó a cabo el pasado jueves 3 un mitin en la explanada de Rectoría. Se expresó el pronunciamiento de más de 60 organizaciones entre colectivos de mujeres, centros de derechos humanos y organizaciones sindicales como la nuestra, además de firmas individuales de activistas, artistas, políticas y luchadoras tenaces en busca de justicia.

A una sola voz que retumbó por toda la explanada y donde al mismo tiempo el rostro de Lesvy se iba haciendo presente, se reclamó el cumulo de irregularidades, omisiones y sexismo que han caracterizado la investigación de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, y se señaló que tanto las autoridades de la UNAM como las de la Ciudad no han garantizado justicia a Lesvy y su Familia, pues el proceso está plagado de irregularidades que revictimizan a Lesvy.

La UNAM y la Ciudad de México responden con incomprensión ante la magnitud de los hechos: un feminicidio que ejemplifica el riesgo que enfrentan las estudiantes, docentes, trabajadoras y mujeres visitantes a nuestra Máxima Casa de Estudios, prevaleciendo los patrones culturales misóginos y provocando con ello una violación al derecho de una vida libre de violencia a todas las mujeres, consagrado en diversos instrumentos locales, nacionales e internacionales.
Nuestra compañera Araceli, en uso de la voz, agradece la solidaridad y comunica los últimos elementos de la investigación, remarcando cómo la Procuraduría ha ignorado elementos clave en el caso de Lesvy para que sea investigado como feminicidio (el cuerpo fue exhibido públicamente  y presentaba signos de asfixia); cómo se les ha negado la información pronta y completa, entregando por ejemplo los videos de más de 20 horas de grabación apenas 12 horas previas a la primera audiencia; también cómo se les ofreció dinero para reparar el daño o cómo se trató de impedir su presencia en la segunda audiencia.

Nos dice que “el caso de Lesvy se parece cada día más al de Mariana Lima, donde las autoridades dan veracidad y apoyo al feminicida…”  Y pregunta a las autoridades por qué después de tres meses se sigue con una cadena de encubrimiento y favores… Si la investigación misma cuenta con los elementos para ser concluido como feminicidio.

Por qué el silencio de la UNAM, de la PGJCDMX, que permiten suposiciones…, ese silencio que permitió que “un grupo eco-extremista” se atribuyera el asesinato para tratar de atemorizar a la comunidad universitaria; Jorge Luis González Hernández es trabajador universitario que mintió, manipuló, creó evidencias, asistió al sepelio... dio una versión falsa; y las autoridades sabían desde el principio que sí estuvo en el lugar, sabían de la agresión física a Lesvy, sabían que el feminicida mentía.

Un perito independiente ha demostrado que una persona como Lesvy no pudo haberse quitado la vida en un teléfono público.  Porque la víctima es la que tiene que investigar y demostrar la verdad ante la inoperatividad de las autoridades… ¡Y la respuesta nuestra es: porque queremos Justicia! ¡Ya Basta! ¡No queremos un mensaje de muerte y lucharemos por un mensaje de vida, de dignidad, de justicia!